martes, 17 de septiembre de 2013

l Oso Trigo Limpio
CARTA ABIERTA EL SR OBISPO DE GERONA Francesc Pardo.
Con todos mis respetos, el equivocado es usted. Sr Obispo Pardo. Y todo lo manifestado por usted me parece una muy pobre cultura de lo que significa el lenguaje, en su pensar. Veamos

Empecemos por una acusación que a muchos fieles nos pone el dedo índice apuntando hacia los obispos catalanes. ¿Podría decirme usted cuantos obispos hay en Catalunya que no sean catalanes? Yo solo conozco a Ángel Meneses, un gran amigo mío-
¿Y qué sucedió cuando el clero vio que elegian a un Obispo no catalán?
O sea que la sensibilidad de los catalanes no es otra cosa que un egoísmo muy refinado y nada patriótico, pero sí muy catalán.

¿Cuáles fueron las palabras del Cardenal que eligieron en el siglo pasado, y que luego se tuvo que ir a Toledo? Pues Marcelo tampoco era catalán, y por eso se fue a Toledo. Solo unos meses en el obispado de Barcelona.

¿Cuántos sacerdotes hay en Catalunya que no sean catalanes? ?Casi todos son catalanes y catalanistas como lo es usted.

Ahora lea lo siguiente: Catalunya es un mínimo territorio arrinconado bajo la sombra de los Pirineos. El catalán se comienza a hablar malamente en Lérida y acaba en el Pirineo. Las regiones limítrofes ni hablan el catalán ni desean hablarlo. Lo desprecian como algo inútil

El español se habla y entiende en casi todo el mundo. Miles y millones de personas hablan acá del charco, y allá del charco, el idioma español. Pero del catalán ni entienden ni desean entenderlo.

Entonces, según usted, se le hace un flaco favor a los niños catalanes no dejándoles estudiar todas las asignaturas en lengua catalana.
¿Sabe usted, o lo ignora, a que equivale eso? Equivale a que un niño catalán estaría tarado en su idioma. No encontraría trabajo fuera de Catalunya. Estaría confinado siempre a Catalunya, aunque Catalunya se hundiera en su economía (y se hundirá si alcanza separarse por la lengua y la región)

Entonces triste favor le haríamos a un niño que no hable correctamente el castellano, que no piense en castellano, que no asimile la lengua española como lo principal de todo. Y si encuentra trabajo fuera de Catalunya se le consideraría un “metelapata” si pide en un bar “pa amb tomaca”.
Si usted no ama a los niños piense como quiera. Pero no diga nadie que ama a un niño si le cierra las puertas a trabajar en la Unión Europea, que pronto será la unión hispanoamericana, no lo dude usted.

Jo no menyspreu el català. Sóc català. Però això no em fa tancar els ulls a la realitat.
La Llei Wert, la que a vostè no li agrada li agrada a milions i milions de milers de persones. Així que ningú va a tenir en compte les seves gusts o desgusts.

Aquesta és una equivocació pensar com vostè pensa. I ha fet malament a publicar les seves maneres de pensar.
També és dolent, molt dolent que hagi sacerdots que no vulguin batejar els fills dels separats i tornats a casar.
Això és discriminar. ¿Ja ho ha dit als seus sacerdots? Doncs li dic que Jesús mai ha mirat si un nen era fill legítim o il • legítim per donar-li la totalitat del seu amor.
I li dic més. Jesús ha dit que no hi havia fills il • legítims, però que si hi havia pares il • legítims.

Doncs si en comptes de dir-nos el que li sembla bé o malament es dedica a donar adoctrinament a molts sacerdots, a prop del baptisme i de la primera comunió ho faria vostè millor.
No dubti tampoc que Jesús plora per cada nen que li neguen el baptisme, i també pels que els prohibeixen la primera comunió.
¿Dubta vostè que hi hagi aquests sacerdots? Doncs aquí aquí està el seu apostolat. Creu-me.
C.Javier

viernes, 13 de septiembre de 2013



Origen de la Sábana santa.
Aquella noche los Apóstoles estaban esparramados por los Campos de Betania y del Getsemaní. Solo las mujeres, las que siempre saben ocupar su lugar, las que están donde los hombres no se atreven. Solo ellas con la Virgen. Pero la Virgen estaba demasiado herida para hablar con nadie. Así que se encerró en uno de los aposentos del Cenáculo y no quiso salir de allí. Las otras, en el Cenáculo tenían preparados los bálsamos para acabar de embalsamarlo el primer día de la semana.

Ahora están los guardias alrededor del sepulcro. Pasa la primera noche y nada sucede. Se aburren. No es digno de Roma velar el cadáver de un judío, pero había que cumplir la orden o pagar con su propia vida.
 Pasa el día siguiente. Hace frío. Encienden una hoguera al lado del sepulcro, y mientras varios centinelas custodian, otros juegan a las tabas o duermen un rato hasta que les llega el turno del relevo.

Y se sucede la segunda noche. Tampoco pasa nada.
Pero al amanecer de ese día, cuando el sol comienza a cubrir de arrebol las montañas oyen un armónico ruido procedente de las profundidades del espacio. Es tan fuerte como harmónico y desconocido.
Los guardias se estremecen al encontrarse ante lo sobrenatural. Una esplendorosísima luz se acerca, los envuelve, y ellos caen al suelo ante el Poder Omnipotente. Ellos, pobres miserables, que habían sido puestos de guardianes de Dios.

El meteoro lleno de brillante luz desciende, da contra la losa del sepulcro, destruye sus herrajes, provoca un terremoto….Es el aleluya, la gloria angelical.
 El Espíritu de Jesús que vuelve a su cuerpo inerte. Entra en la oscuridad del sepulcro que se ilumina con esa luz desconocida, y mientras permanece suspendida en el aire, inmóvil, el espíritu vuelve a entrar  en el cuerpo sin vida bajo las fúnebres bendas

Todo esto sucede en fracciones de segundo.
El “quiero” del divino espíritu a su frío cuerpo no recibe contestación, porque el “quiero” lo dice la Esencia a la materia muerta. La carne que recibe la orden responde con un profundo respiro…No pasa más de un minuto
Bajo la Sabana y el Sudario la carne se transforma  en una eterna belleza; Despierta del sueño de la muerte, vuelve de la nada en que estaba. El corazón se despierta. Da el primer latido. Empuja en las venas la poca sangre que aun tienen, e inmediatamente crean lo que necesitan las arterias, lo que necesitan los pulmones. Lleva calor, salud, fuerza, pensamiento…

Un instante más y un movimiento repentino se sucede bajo la sábana. Mueve las manos. Se pone de pie, imponente, hermoso, con su vestidura de inmaterial materia…Despide luz de sus llagas, y el mismo Jesús es un manantial de luz. Es la inmaterial vestidura de la Divina Trinidad.

Ahora se dirige a la salida. Dos figuras luminosas están allí. Sale, deja el fúnebre sepulcro y pisa la tierra del huerto de José de Arimatea. Ese huerto que, misteriosamente no había florecido en abril, ahora al paso de Jesús abren sus corolas y todo el huerto se transforma en un gigantesco ramo de flores de variados colores.
Jesús levanta la mano y bendice.
Esta es la narración del origen de la sabana santa. Otro dia explicaré como se ha grabado el Cuerpo de Jesús en el lienzo.
C. J.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Bien. Pues ya estoy nuevamente por aqui

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            EL HADA VERDE  Para los que lo lean Tambien para los niños
Este cuento va para vosotros, mis queridos niños. Niños de cinco a ochenta y cinco años.
Érase una vez un hada que paseando bajo la sombra de los árboles del río en un atardecer de mucho calor se quedó dormida.. Entonces un malvado vampiro que pasaba por allí dijo:
-Mira,  un hada dormida. Nunca había observado el sueño de un hada, me quedaré a su lado hasta que despierte.

Pero las hadas duermen mucho, y en su dulce despertar solo quieren verse rodeadas de niños. Pasaron varios años. EL vampiro no salía de su lado, y para cenar le picaba el cuello y bebía una gotita de su sangre.

Pero un día el hada despertó, y al sentirse cansada y sin ningún niño a su alrededor comenzó a pensar que alguien le había bebido su hermosa sangre de rubí. En aquel momento llegó el vampiro, y dijo:
-Oh, que mala suerte. Ahora tendré que trabajar si quiero comer.
El hada le dijo al vampiro.
-¿Tú bebiste mi sangre?...Ya lo sé. Por eso te voy a castigar, y desde hoy te convertiré en una piedra...

Pero el vampiro comenzó a volar y se piró. El hada se fue a lavar al rió y vio que estaba verde como los árboles, verde como las hierbas, verde como las hojas de los nenúfares en flor, y lloró mucho.

Un arbolito que estaba allí la consoló diciendo:
-No llores tanto, que no es ninguna desgracia ser verde. Yo también lo soy, y estoy orgulloso de serlo.
-Gracias amigo. Soy el hade de estos bosques pídeme lo que quieras que te lo concederé.

-Oh, hada mía, solo quiero una cosa. Mira, yo estoy aquí a la orilla del rió desde que nací. Siempre miro a aquel árbol esbelto que orgulloso se le ve allá en el alto de la montaña. Él ve nacer el día, el es alto y corpulento, yo pequeñajo, nadie se fija en mí, porque además soy retorcido.

-Bueno, pero ¿qué quieres? Deja de lamentarte, que a nadie le agrada oir los lamentos ajenos, y vayamos al ajo.
-No, hada buena, no. Al ajo no. Vamos a otro sitio: Quiero que me arranques de aquí y me plantes allá arriba. Que estires mi esqueleto leñoso y me conviertas en otro árbol más bello. Que todos se fijen en mí.

-Debemos conformarnos con lo que somos, y cuando lo somos por naturaleza, entonces es porque el rey de las hadas así lo quiere  Bueno, pero porque te compadeciste de mi color te voy a complacer.
Se puso de pies el hada con sus botinas de terciopelo acabadas en punta y rematadas por unos cascabeles rojos. Se puso el sombrero resplandeciente sobre su cabeza, y estirando su mágica barita dijo:
-        Oh arbolito retorcido, feo y asqueroso de la ribera….
-   -No. Hada no. (interrumpió el arbolito) No soy asqueroso, y por feo podría pasar, un poco retorcido sí. Pero no me agrada que nadie me diga mis defectos. Solo me los digo yo.
-No me interrumpas, sino mi hechizo no te valdrá:
 Oh arbolito presumido y envidioso, arráncate de aquí y plántate allá arriba en lo alto de la montaña.
-Gracias hada buena. Me voy andando antes de que te arrepientas.

Y el arbolito se fue andando hasta llegar al alto de la montaña. Allí había un hoyo y se plantó en él.
Todo fue muy bien en la primavera, que es cuando despiertan las hadas.. Pero llegó el verano, y el sol caía justiciero sobre él. No había ningún otro que le diera sombra. El árbol esbelto se reía burlándose y le decía
-Abrase visto el pequeñajo ¿Pero que te crees tú lo que es estar aquí arriba?

Y el arbolito entre los calores del estío lloraba su calor. Pasó el verano y llegó el otoño. Los otros árboles despeinados por el viento fueron quedándose calvos, pero el arbolito tenía hojas perennes y el aire le atizaba con furia. A veces le arrancaba una rama que entre dolorosos suspiros iba a perderse al valle.

Y llegó otra vez el crudo invierno. El aire frió le trajo una horrible catarrada. No tenía donde cobijarse, porque cada vez crecía más y más, así como había crecido su envidia para llegar a ser como el mejor.
Por fin la primavera amainó el temporal. Pero los pajaritos no hacían sus nidos en sus ramas como antaño, porque se decían: ¿Para qué? Nuestros hijitos serán arrastrados por el aire. Iremos hacer nuestros nidos a los árboles de la ribera.

Allí ya no oía los dulces sones del trinar de los pajaritos. Allí todo era soledad y tristeza, sin que nadie se parase a contemplar su belleza.
Hasta que un día unos leñadores se fijaron en él. Y se dijeron:
-Hay que ver que árbol tan bello para una viga de un pajar. Vamos a serrarlo.

Aquel atardecer todos los árboles del bosque estaban asustados al oír el siniestro ris, ras de la sierra. Y nuestro arbolito fue a parar a un pajar, apuntalado por unos troncos.
Allí siguió quejándose, porque el quejita se queja siempre..
Paso un día el hada por allí y se quedó escuchando la triste canción plañidera del árbol. Y le pregunta

-¿ Que te pasa ahora? No sabes que esta es ,la suerte de todos los grandes?
-Sí, mi querida hada, si. Ahora lo sé. Llevame otra vez mi valle, y hazme pequeño y feo para vivir allí olvidado.
Y el hada extendió su varita mágica y el tronco se convirtió en arbolito donde vivió feliz el resto de sus días