FRANCISCO RIOS
domingo, 11 de octubre de 2015
martes, 28 de julio de 2015
TAMBIEN DENTRO DE LA IGLESIA HAY DIFERENTES MODOS DE PENSAR.
La Iglesia impone sus preceptos y sus reglas tanto para los
fieles como para los sacerdotes.
Muchas de esas normas no son impuestas por Jesucristo. Y de estas vamos a tratar.
La mujer con velo. Eso no es religión. Eso es una moda que
se fue imponiendo en la oscuridad de los tiempos. Nadie sabe quién ha sido el
autor de “el velo”.
Pero hubo un tiempo en que una mujer era mal vista sin velo en la iglesia. Era
criticada.
Entonces muchas mujeres optaron por ponerse un pañuelo,
aunque sucio, con mocos y suciedades en la cabeza. Sin embargo esto sí se
aceptaba.
Muchas mujeres no tenían dinero para comprarse un velo. Y
los velos eran una industria flotante para miles de tenderos.
Luego algunas visionarias, tal vez con alucinaciones, hacían
creer que la Virgen se les aparecía y les decía que la mujer debía entrar a la
Iglesia con velo, de lo contrario el cielo se ofendía.
Yo jamás he creído en esas patarachadas. Y cuando un
presunto vidente me contaba algo del velo ya lo descartaba como vidente.
Por fin esos videntes no pudieron lograr que volviese ese
velo, y se apaciguaron.
Después del velo comenzaron con otra serie de visiones, que
más que nada eran un problema para las almas timoratas, y también para
sacerdotes que no sabían que hacer.
Hablo de la comunión en la mano.
La Comunión en la mano es una norma establecida por un papa.
Pero ni es bíblico ni mandado por
Jesucristo.
Es otra polémica donde salió al paso un Papa y dijo: En los países
donde los fieles deseen comulgar cogiendo la Sagrada Forma (Cuerpo de Jesús)
con la mano, pueden hacerlo.
Pero se respeta que cada uno comulgue en la mano o en la
lengua. Tanto la mano como la lengua no son
dignas de tocar el Cuerpo de Cristo. Aunque la lengua, según San
Francisco de Sales, es un cúmulo de pecados graves.
Pero aquí se redoblaron los presuntos videntes, diciendo
tantas cosas sobre esto, que la Iglesia tuvo que decir: Comulgar en la mano no
es ningún pecado, ni siquiera una imperfección. Hay que comulgar con el alma
limpia, y quien quiera comulgar recibiendo a Cristo con la mano debe tomarlo
con la mano izquierda, poniendo debajo
la derecha. Y luego con la derecha poner la Hostia Santa en la boca. (Solo en países
donde esté autorizado por el Papa)
Pero las visionarias querían a todo trance que se comulgase
en la boca, y se redoblaban sus imaginarias visiones.
Entonces el Papa Francisco tuvo que salir al paso y decir
que esas personas que se dicen visionarias, y arrastran tras de ellas un gran número
de fieles, que lo mejor que pueden hacer es callarse la boca, y no difundir ningún
mensaje. Al mismo tiempo prohibía o aconsejaba a los fieles no hacer caso para nada
a esas personas, alucinadas o no, que tales mensajes decían. Y que se atuviesen
a lo que la Iglesia decía a este respeto. Y que la Iglesia no admitía tales
visiones ni mensajes. Que la Iglesia ya tiene recibida la doctrina de Cristo, y
ésta es intocable.
Así que ahora esas mensajeras de visiones están un tanto frustradas.
Pero hay que seguir los dictámenes del Papa, donde ya están los diez
mandamientos dados por Dios. Y si hay
que añadir algo ya lo añadirá el Vicario de Cristo.
Esas visiones nada pueden aportar. Solo recordar el
catecismo de la Iglesia, si lo que dicen es como lo enseña el Papa.
Pues un buen cristiano no debe de ir detrás de esas personas
visionarias. Sino detrás de la Doctrina de la Iglesia Católica.
Ahora la Iglesia está charlando a ver qué posibilidades hay
de que los sacerdotes sean casados.
Cristo no reparó en que fueran casados o solteros. Solo ha
pedido que lo siguieran, tanto en el
matrimonio como en el celibato.
Tal vez el Papa de luz vede a todos los que desean ser
sacerdotes pero también desean tener una familia. Tal vez así se resolviese la falta de sacerdotes en todo el
mundo.
El sacerdote es célibe porque un Papa lo ha dicho. Aunque hasta el siglo doce se casaban curas,
y obispos. Mo era impedimento un matrimonio para recibir el otro Sacramento del
Orden. ser sacerdotes.
En la actualidad se habla mucho de esto. Y pienso que el
Celibato obligatorio dejará de ser obligatorio, aunque si, se exigirá cumplir fielmente
con la familia y con la Iglesia, al igual que lo hace un Diacono.
La Iglesia Católica, ya desde Benedicto 16, admite a sacerdotes casados
anglicanos. Es un primer paso para que el celibato sea libre.
También se desea que
una mujer sea sacerdote. Pero eso no está en manos de la Iglesia. No sabemos
las razones por las que Cristo no ha escogido mujeres para el sacerdocio. No
sabemos si es válido y lícito un sacerdote femenino. Y como no lo sabemos, por
eso la Iglesia no se atreve. Sería necesario que Cristo diese la autorización.
Y Cristo no la va a dar. Así que lo del sacerdocio femenino lo veo imposible.
La Virgen comulgaba de manos de Pedro y de Juan. Pero ella
no consagraba. Por eso los Papas no se atreven, aunque pudiese ser porque en
tiempos de Jesús los Judíos eran muy
machistas y las mujeres no pintaban nada para nada. Eso no lo sé.
jueves, 23 de julio de 2015
VIGILA TUS ACTOS. DIOS ESTÁ PRESENTE.
A veces en los lugares más recónditos vemos cuevas donde se esconden como chacales los criminales, o ladrones.
A veces leemos donde menos lo imaginamos: “DIOS TE VE”
Es que para Dios no hay lugares secretos, ni debajo de tierra, ni sobre ella. Ni en las estrellas ni sobre los mares. Doquiera que muevas tú vista allí está Dios.
No puede el criminal, ni el ladrón esconderse ni esconder su tesoro. Dios está enterado de todas tus obras. Es algo así como un mecánico que acaba de construir un vehículo. Con su pensamiento sabe dónde está cada pieza de su obra.
Nada se esconde a Dios, ni en el cielo ni en la tierra.
Solo hay un estado, (y no un lugar) donde Dios no está. No está en el infierno, es decir, el condenado está en un lugar sin Dios, en un estado sin Dios.
Cuando un ateo se denomina ateo ¡no se lo creáis! Dios está en la conciencia del ateo, y desde allí acusa al que hace malas obras y para encubrirlas se hace llamar “ateo”. ¡Cómo si Dios estuviese bajo las órdenes de un hombre!
Dios habló a Adán. Habló a Abrahán y dijo que su presencia en nuestra mente es un medio para nuestra salvación.
La santa presencia de Dios no se impone., porque es una presencia suave, sin violencia ni opresión. Es que el Dios de la Paz todas las cosas las hace en la paz y en el amor.
Pensar de continuo en la presencia de Dios en este mundo no es posible. Las circunstancias, las ocupaciones no nos dejan estar de continuo en la presencia de Dios.
En el cielo seremos como los ángeles. La presencia de Dios será el premio deseado de toda alma que abandona a su cuerpo. Entonces no podemos desear ser ángeles antes de tiempo.
Alguien puede figurarse que si no piensa en Dios ya no está en su presencia.
Una madre ama a todos sus hijos, Y aunque de continuo no esté pensando en todos, no por eso se van de su amor.
¿Quieres estar tú y tus obras de continuo en la presencia de Dios mereciendo a cada instante? Entonces ofrece a Dios todas tus obras de por vida. Todo lo que tenga valor ofréceselo a Dios. Y desde ese momento tus obras están ganando méritos continuamente para ti.
Es igual que el obrero u orfebre que está construyendo perlas y alhajas para ti. No es necesario que esté d continuo pensando en ti para que sus obras tengan más valor. Basta con que sepa que ese anillo, esa perla es una obra que tú has encargado, y cuando la termine te la entregará.
Así es la presencia de Dios. No es necesario estarlo pensando de continuo, porque de continuo, sin tu pensarlo, y aunque no lo creas, estás en la presencia de Dios
Estás en la presencia de Dios desde que te dio un alma. Desde que naciste, desde que vives, y lo estarás mientras caminas hacia la eternidad. Luego lo seguirás estando de una manera total, en su presencia visible por toda la eternidad. O dejarás de estarlo en el infierno, porque el infierno es la separación total del alma y Dio.
El alma separada de Dios sufre terrible dolor, de daño y de pena. Sin que nada ni nadie pueda aliviarlo jamás. Y tampoco tiene valor ninguno tus penas infernales si tienes la desgracia de estar allí
Tal vez alguien piense que la muerte iguala animales y personas. Pero eso no es así.
Desde el animal a la persona hay un abismo que no se puede recorrer ni en toda la eternidad, porque el uno baja y el otro sube. El animal baja a la tierra. El hombre sube a la gloria o sube a un dolor inexplicable que ya no lo abandonará jamás.
No hay porque pensar que obramos mal porque pasan las horas y los días sin acordarnos que estamos en la presencia de Dios, porque no existe nada que pueda apartarnos en esta vida de la presencia de Dios.
Pero es bueno, como dije antes, es bueno recordarnos que estamos en su presencia. De ese modo adelantaremos en nuestros méritos.
Pensemos que no es más buena la obra que el pensamiento.
A veces deseamos ir a visitar a Jesús en el Sacramento del altar. Pero no podemos. Entonces basta con desearlo. Pues a veces es más agradable a Dios el deseo que la misma obra.
Gana más el que por obediencia calla y por obediencia come y duerme que el que por propia voluntad hace grandes sacrificios y grandes penitencias. Y ayunos.
A veces en los lugares más recónditos vemos cuevas donde se esconden como chacales los criminales, o ladrones.
A veces leemos donde menos lo imaginamos: “DIOS TE VE”
Es que para Dios no hay lugares secretos, ni debajo de tierra, ni sobre ella. Ni en las estrellas ni sobre los mares. Doquiera que muevas tú vista allí está Dios.
No puede el criminal, ni el ladrón esconderse ni esconder su tesoro. Dios está enterado de todas tus obras. Es algo así como un mecánico que acaba de construir un vehículo. Con su pensamiento sabe dónde está cada pieza de su obra.
Nada se esconde a Dios, ni en el cielo ni en la tierra.
Solo hay un estado, (y no un lugar) donde Dios no está. No está en el infierno, es decir, el condenado está en un lugar sin Dios, en un estado sin Dios.
Cuando un ateo se denomina ateo ¡no se lo creáis! Dios está en la conciencia del ateo, y desde allí acusa al que hace malas obras y para encubrirlas se hace llamar “ateo”. ¡Cómo si Dios estuviese bajo las órdenes de un hombre!
Dios habló a Adán. Habló a Abrahán y dijo que su presencia en nuestra mente es un medio para nuestra salvación.
La santa presencia de Dios no se impone., porque es una presencia suave, sin violencia ni opresión. Es que el Dios de la Paz todas las cosas las hace en la paz y en el amor.
Pensar de continuo en la presencia de Dios en este mundo no es posible. Las circunstancias, las ocupaciones no nos dejan estar de continuo en la presencia de Dios.
En el cielo seremos como los ángeles. La presencia de Dios será el premio deseado de toda alma que abandona a su cuerpo. Entonces no podemos desear ser ángeles antes de tiempo.
Alguien puede figurarse que si no piensa en Dios ya no está en su presencia.
Una madre ama a todos sus hijos, Y aunque de continuo no esté pensando en todos, no por eso se van de su amor.
¿Quieres estar tú y tus obras de continuo en la presencia de Dios mereciendo a cada instante? Entonces ofrece a Dios todas tus obras de por vida. Todo lo que tenga valor ofréceselo a Dios. Y desde ese momento tus obras están ganando méritos continuamente para ti.
Es igual que el obrero u orfebre que está construyendo perlas y alhajas para ti. No es necesario que esté d continuo pensando en ti para que sus obras tengan más valor. Basta con que sepa que ese anillo, esa perla es una obra que tú has encargado, y cuando la termine te la entregará.
Así es la presencia de Dios. No es necesario estarlo pensando de continuo, porque de continuo, sin tu pensarlo, y aunque no lo creas, estás en la presencia de Dios
Estás en la presencia de Dios desde que te dio un alma. Desde que naciste, desde que vives, y lo estarás mientras caminas hacia la eternidad. Luego lo seguirás estando de una manera total, en su presencia visible por toda la eternidad. O dejarás de estarlo en el infierno, porque el infierno es la separación total del alma y Dio.
El alma separada de Dios sufre terrible dolor, de daño y de pena. Sin que nada ni nadie pueda aliviarlo jamás. Y tampoco tiene valor ninguno tus penas infernales si tienes la desgracia de estar allí
Tal vez alguien piense que la muerte iguala animales y personas. Pero eso no es así.
Desde el animal a la persona hay un abismo que no se puede recorrer ni en toda la eternidad, porque el uno baja y el otro sube. El animal baja a la tierra. El hombre sube a la gloria o sube a un dolor inexplicable que ya no lo abandonará jamás.
No hay porque pensar que obramos mal porque pasan las horas y los días sin acordarnos que estamos en la presencia de Dios, porque no existe nada que pueda apartarnos en esta vida de la presencia de Dios.
Pero es bueno, como dije antes, es bueno recordarnos que estamos en su presencia. De ese modo adelantaremos en nuestros méritos.
Pensemos que no es más buena la obra que el pensamiento.
A veces deseamos ir a visitar a Jesús en el Sacramento del altar. Pero no podemos. Entonces basta con desearlo. Pues a veces es más agradable a Dios el deseo que la misma obra.
Gana más el que por obediencia calla y por obediencia come y duerme que el que por propia voluntad hace grandes sacrificios y grandes penitencias. Y ayunos.
AMOR AL PROJIMO
¿Cuál es el verdadero amor al prójimo?
Hay que distinguir, porque el amor al prójimo tiene varias categorías.
El primer prójimo del casado es su propia mujer y sus hijos.
Otro amor es el filial o el fraternal. Y luego el amor universal.
A todos hay que amarlos como si fuesen parte de nosotros mismos. Cada uno ama a su cuerpo, enfermo, sano, sentenciado a muerte, o bien, feo o hermoso…Siempre amamos a nuestro cuerpo porque es el compañero inseparable de nuestra alma mientras estemos en este mundo.
Los demás merecen de nosotros un amor semejante al que nos tenemos a nosotros mismos. Aunque en un momento de defensa entonces debemos defendernos del que nos quiere quitar la vida aunque sea a costa de la vida de él para defender la muestra.
Es porque delante de Dios lo mismo vale mi vida que la de aquel que desea y lucha por sacarme la mía.
El amor muchas veces es sensual. El esposo y la esposa pueden amarse también con este amor siempre que no falte el otro amor.
Los demás no deben ser amados con amor sensual.
El amor sensual suele sentirse cuando la persona a la que amamos tiene un rostro agradable. O es muy inteligente…Este amor lleva a la fantasía y al apetito culpable. Hay que evitarlo. Mejor evitarlo y poner remedio, porque es muy difícil de desterrarlo. No es amor verdadero.
Este amor parece muy inocente. Luego se va transformando cual terrible veneno. Es el comienzo de muchos males. Habría que frenarlo, porque darse cuenta de cómo avanza es querer ser cuerdo en medio de la locura.
El amor al prójimo incluye a las personas vivas. También aquellos que ya han muerto y todos los que se supone que están en el cielo.
Los condenados y los demonios no son nuestro prójimo. Por lo tanto ni hay que orar por ellos ni amarlos.
Pero como no se sabe de nadie que se haya condenado, por eso es bien orar por los difuntos. Y como no sabemos que difuntos, pues por los que están en el Purgatorio.
Los que están en el cielo ya no hay que rogar por ellos, pues nada ni nadie pueden aumentarles la gloria. Ellos han hecho su gloria eterna en esta vida. Y ya nadie podrá aumentársela ni sacársela.
También son nuestros prójimos los infieles, los pecadores y los miembros de todas las religiones o sectas. Todos son nuestros prójimos porque todos somos hijos adoptivos del mismo Padre, que es Dios. Todos estamos en el mismo sendero de salvación. Y tal vez aquellos que hoy están en una religión equivocada necesiten más de nuestras oraciones que los que pertenecen a la Religión Católica.
Es natural y bueno que se amen más a los de nuestra patria, de nuestro pueblo, de nuestra familia, y aquellos que son nuestros amigos. Eso es natural y bueno, porque ellos están unidos a nosotros, no solo por la caridad, sino por santos lazos y también algunos por nuestra sangre.
Nosotros siempre debemos tener una disculpa en la verdad para amar más a unos que a otros. Pensemos que el mismo Dios no ha condenado a Adán antes de escucharlo. Y luego de escucharlo vio que estaba arrepentido, y en vez de fulminarlo lo ha perdonado. Nosotros debemos tener siempre una disculpa, como las antedichas para amar más a unos que a otros.
El amor se muestra en obras. De lo contrario si pudiendo no ayudas es que no amas. Piensa que el rio es río porque sus aguas circulan. El amor va de ti hacia otros, y con el amor la ayuda en sus necesidades.
No se pueden atribuir siniestras intenciones a los actos que haga. No sabemos las causas. Tal vez un ladrón te robe un pan que no le has querido dar, porque un hijo se está muriendo de hambre.
Tú perdona o denuncia a la justicia, pero la única y verdadera justicia es la que emana de Dios.
Cuando estés muy enfadado no juzgues. Espera un rato. Espera, porque dentro de un rato que se te pase el enfado tal vez juzgarás muy diferente.
Recuerdo que un día jugando con una azada le di un terrible golpe en la cara a mi hermano. Mi hermano se tambaleó, se cayó. Me miró, y cuando pudo hablar me dijo:
-Anda, sigue jugando, que no ha sido apropósito.
Y seguimos jugando al mismo juego.
A veces juzgamos mal.
Los JUICIOS TEMERARIOS de marras.
El animal no juzga. Los ángeles no juzgan. Pero el hombre tiene tendencia a juzgar, a veces equivocadamente.
Es casi imposible que un Cristiano juzgue a otros cometiendo y emitiendo juicios temerarios.
Es decir, condenar al prójimo con certeza. Sin justo motivo.
Por lo regular son sospechas o temores, para lo cual basta un delito leve.
Es lícita la sospecha cuando tiene por fin una lícita cautela, como los padres sobre los hijos. Cuando ven en sus juegos un peligro del cual pueden cometer delitos, entonces debe juzgarlos para apartarlos de un mal posible que ellos no ven. Así sospechando que puedan caer evita el pecado o la culpa. La vigilancia es obligatoria a la autoridad paterna y superiores.
Hay males posibles. Hay males reales. Sospechar un mal posible no es culpa. Por ejemplo: si ves que se acerca uno con una pistola, no pecas si sospechas que puede matarte, y que se acerca con esa intención. Y haces bien poniéndote a salvo. Nada de esto es pecado, porque sospechas algo que puede ser cierto.
No hay que confundir el temor con la sospecha.
El TEMOR es un algo que está dentro de nosotros, y no depende de nuestra voluntad. En cambio la sospecha es un acto voluntario de nuestro entendimiento... Es decir, sospechas porque quieres.
La sospecha nace de un temperamento aprensivo, tímido, melancólico… Y no hay nunca culpa cuando no hay intervención del entendimiento, y de la voluntad que lo aprueba. Que aprueba una sospecha infundada. El entendimiento y la voluntad juegan, pues, un papel importante. Y entendimiento y voluntad están sometidas a nuestro criterio.
El mal que no es conocido ni voluntario no es mal, aunque tenga todas las apariencias del mal. Es necesario que conozcas que estás obrando un juicio temerario falso. Y entonces debes de dejar de creer que tal cosa la hizo con malicia, pues cualquier acción se puede ver bajo tres puntos diferentes. El uno: “tal vez
El otro: No pongo mi mano en el fuego, por si acaso...
El tercero: Sí, es así como lo digo yo aunque no tengo razones para creerlo así.” En este último caso es un juicio muy temerario. Creer a pies juntillas algo que tal vez no es así.
¿Cuál es el verdadero amor al prójimo?
Hay que distinguir, porque el amor al prójimo tiene varias categorías.
El primer prójimo del casado es su propia mujer y sus hijos.
Otro amor es el filial o el fraternal. Y luego el amor universal.
A todos hay que amarlos como si fuesen parte de nosotros mismos. Cada uno ama a su cuerpo, enfermo, sano, sentenciado a muerte, o bien, feo o hermoso…Siempre amamos a nuestro cuerpo porque es el compañero inseparable de nuestra alma mientras estemos en este mundo.
Los demás merecen de nosotros un amor semejante al que nos tenemos a nosotros mismos. Aunque en un momento de defensa entonces debemos defendernos del que nos quiere quitar la vida aunque sea a costa de la vida de él para defender la muestra.
Es porque delante de Dios lo mismo vale mi vida que la de aquel que desea y lucha por sacarme la mía.
El amor muchas veces es sensual. El esposo y la esposa pueden amarse también con este amor siempre que no falte el otro amor.
Los demás no deben ser amados con amor sensual.
El amor sensual suele sentirse cuando la persona a la que amamos tiene un rostro agradable. O es muy inteligente…Este amor lleva a la fantasía y al apetito culpable. Hay que evitarlo. Mejor evitarlo y poner remedio, porque es muy difícil de desterrarlo. No es amor verdadero.
Este amor parece muy inocente. Luego se va transformando cual terrible veneno. Es el comienzo de muchos males. Habría que frenarlo, porque darse cuenta de cómo avanza es querer ser cuerdo en medio de la locura.
El amor al prójimo incluye a las personas vivas. También aquellos que ya han muerto y todos los que se supone que están en el cielo.
Los condenados y los demonios no son nuestro prójimo. Por lo tanto ni hay que orar por ellos ni amarlos.
Pero como no se sabe de nadie que se haya condenado, por eso es bien orar por los difuntos. Y como no sabemos que difuntos, pues por los que están en el Purgatorio.
Los que están en el cielo ya no hay que rogar por ellos, pues nada ni nadie pueden aumentarles la gloria. Ellos han hecho su gloria eterna en esta vida. Y ya nadie podrá aumentársela ni sacársela.
También son nuestros prójimos los infieles, los pecadores y los miembros de todas las religiones o sectas. Todos son nuestros prójimos porque todos somos hijos adoptivos del mismo Padre, que es Dios. Todos estamos en el mismo sendero de salvación. Y tal vez aquellos que hoy están en una religión equivocada necesiten más de nuestras oraciones que los que pertenecen a la Religión Católica.
Es natural y bueno que se amen más a los de nuestra patria, de nuestro pueblo, de nuestra familia, y aquellos que son nuestros amigos. Eso es natural y bueno, porque ellos están unidos a nosotros, no solo por la caridad, sino por santos lazos y también algunos por nuestra sangre.
Nosotros siempre debemos tener una disculpa en la verdad para amar más a unos que a otros. Pensemos que el mismo Dios no ha condenado a Adán antes de escucharlo. Y luego de escucharlo vio que estaba arrepentido, y en vez de fulminarlo lo ha perdonado. Nosotros debemos tener siempre una disculpa, como las antedichas para amar más a unos que a otros.
El amor se muestra en obras. De lo contrario si pudiendo no ayudas es que no amas. Piensa que el rio es río porque sus aguas circulan. El amor va de ti hacia otros, y con el amor la ayuda en sus necesidades.
No se pueden atribuir siniestras intenciones a los actos que haga. No sabemos las causas. Tal vez un ladrón te robe un pan que no le has querido dar, porque un hijo se está muriendo de hambre.
Tú perdona o denuncia a la justicia, pero la única y verdadera justicia es la que emana de Dios.
Cuando estés muy enfadado no juzgues. Espera un rato. Espera, porque dentro de un rato que se te pase el enfado tal vez juzgarás muy diferente.
Recuerdo que un día jugando con una azada le di un terrible golpe en la cara a mi hermano. Mi hermano se tambaleó, se cayó. Me miró, y cuando pudo hablar me dijo:
-Anda, sigue jugando, que no ha sido apropósito.
Y seguimos jugando al mismo juego.
A veces juzgamos mal.
Los JUICIOS TEMERARIOS de marras.
El animal no juzga. Los ángeles no juzgan. Pero el hombre tiene tendencia a juzgar, a veces equivocadamente.
Es casi imposible que un Cristiano juzgue a otros cometiendo y emitiendo juicios temerarios.
Es decir, condenar al prójimo con certeza. Sin justo motivo.
Por lo regular son sospechas o temores, para lo cual basta un delito leve.
Es lícita la sospecha cuando tiene por fin una lícita cautela, como los padres sobre los hijos. Cuando ven en sus juegos un peligro del cual pueden cometer delitos, entonces debe juzgarlos para apartarlos de un mal posible que ellos no ven. Así sospechando que puedan caer evita el pecado o la culpa. La vigilancia es obligatoria a la autoridad paterna y superiores.
Hay males posibles. Hay males reales. Sospechar un mal posible no es culpa. Por ejemplo: si ves que se acerca uno con una pistola, no pecas si sospechas que puede matarte, y que se acerca con esa intención. Y haces bien poniéndote a salvo. Nada de esto es pecado, porque sospechas algo que puede ser cierto.
No hay que confundir el temor con la sospecha.
El TEMOR es un algo que está dentro de nosotros, y no depende de nuestra voluntad. En cambio la sospecha es un acto voluntario de nuestro entendimiento... Es decir, sospechas porque quieres.
La sospecha nace de un temperamento aprensivo, tímido, melancólico… Y no hay nunca culpa cuando no hay intervención del entendimiento, y de la voluntad que lo aprueba. Que aprueba una sospecha infundada. El entendimiento y la voluntad juegan, pues, un papel importante. Y entendimiento y voluntad están sometidas a nuestro criterio.
El mal que no es conocido ni voluntario no es mal, aunque tenga todas las apariencias del mal. Es necesario que conozcas que estás obrando un juicio temerario falso. Y entonces debes de dejar de creer que tal cosa la hizo con malicia, pues cualquier acción se puede ver bajo tres puntos diferentes. El uno: “tal vez
El otro: No pongo mi mano en el fuego, por si acaso...
El tercero: Sí, es así como lo digo yo aunque no tengo razones para creerlo así.” En este último caso es un juicio muy temerario. Creer a pies juntillas algo que tal vez no es así.
ESPERANZA,
Hay en los Foros Católicos gente más o menos instruida. Pero una cosa une a todos. Es la Esperanza en Dios
Aunque unos tienen más esperanza cuando se enferma de gravedad, él o algún ser querido
Es que la Esperanza está muy unida al dolor. Tal vez por eso Dios nos dejó el dolor, no como medio de sufrimiento, sino para que acudamos de continuo a Él en nuestro dolor. ¿No acaso el Hijo Prodigo se recordó de su padre en el dolor?
Bienaventurado el hombre que espera en Dios, dice el Espíritu Santo.
Aquel que busca su bienestar entre las cosas materiales siempre sufrirá. Nadie puede dar lo que no tiene. Y la felicidad está en la Esperanza y la Fe.
El que espera consigue, porque Dios es un Padre muy rico. Sus riquezas no las necesita. Las da a quien se las pida. Entonces de Dios procede la felicidad, la sabiduría, la fe, y todo lo bueno, mientras que de las cosas materiales solo proceden alivios materiales para necesidades efímeras, que a veces dejan un agrio sabor de muerte por el dulce veneno que esconden.
Dios es todo misericordia. Y lo es de tal modo que su Misericordia supera a todos los pecados del mundo. Somos pecadores. Unos cometen pecados menores, otros cometemos pecados enormes, imposibles de perdonar por alguien cuya misericordia y amor no sean infinitos.
Dios es infinito. Puede perdonar todo.
Solo es necesario pedir con fe, con esperanza y arrepentimiento.
Pensadlo bien: ¿Hay algo más grande que sentirse perdonado por el mismo Dios? Grandes son todos los Sacramentos. Pero ninguno tranquiliza tanto como el total perdón de Dios.
Cuando Dios ve un alma arrepentida entonces se apresura a ofrecerle su perdón. Es necesario pedirlo si se puede. Y si no basta con desearlo, porque a veces el hombre es atacado por enfermedades terribles, o por la muerte escondida en cualquier lugar. Entonces muchas veces el hombre no está preparado para la muerte. Está viviendo de continuo en culpa grave. Y esto supone un alma muerta como un cadáver. Es necesario que el hombre pida perdón con confianza y arrepentimiento. Es entonces que Dios perdona. Y cuando Dios perdona no perdona a medias. Perdona todo, por eso es necesario pedirle perdón de todo, y tener la esperanza de ser perdonado en todo,
Debemos confiar plenamente en Dios. Pero después de arrepentirnos.
Dios es una Madre que comprende nuestros pecados. Conoce muy bien nuestras fragilidades. Sabe que somos atacados por el demonio, por la carne que busca otra carne, y por las cosas hermosas del mundo. Y esto nos hace perder el norte.
El Norte es Cristo. Y Cristo nos dijo como era Dios, pues siendo Él Dios no nos podía engañar. Nos dijo en la Parábola del Hijo Prodigo. Nos lo dijo en la Parábola de la Oveja perdida. Así que la esperanza en Dios siempre alcanzará misericordia.
Debemos tratar de sacarnos nuestras culpas de encima, pero sin agobios sin amilanarse.
Cuando Pedro dice a Jesús que se aparte de él, porque es un pecador vulgar, Jesús le contesta con un cargo honorable haciéndolo Piedra y Jefe de toda la Obra de su Evangelización y Doctrina, De la Iglesia.
El Trono de la Misericordia de Dios es infinito. Y ese Trono descansa sobre nuestras flaquezas- Es que Dios no podría ser Misericordioso si no hubiese flaquezas, porque la misericordia se muestra sobre las flaquezas humanas. Por eso no debemos temer. Por eso debemos confiar en Dios, pues no vino a salvar a los justos, pues ya estaban salvados, sino a nosotros los pecadores que cada día pecamos, caemos y confiamos y nos humillamos confesando que somos eso: Personas enclenques enfermizas por el pecado.
Dios nos ama. Aunque detesta nuestra enfermedad, que es el pecado grave.
Así como una madre ama al hijo enfermo, pero desea que la enfermedad se aleje, así Dios con nosotros y nuestras culpas.
Tengamos en cuenta que Dios no quiere que nos condenemos, que nos persigue para salvarnos, que nos ofrece el perdón mientras vivamos, después ya no hay tiempo. Y que Dios no hizo ni quiere al infierno. Por eso debemos decir ·sí” a Cristo y seguirlo en lo bueno y en lo malo.
Así encontraremos la felicidad perdida, preludio de la felicidad eterna.
Hay en los Foros Católicos gente más o menos instruida. Pero una cosa une a todos. Es la Esperanza en Dios
Aunque unos tienen más esperanza cuando se enferma de gravedad, él o algún ser querido
Es que la Esperanza está muy unida al dolor. Tal vez por eso Dios nos dejó el dolor, no como medio de sufrimiento, sino para que acudamos de continuo a Él en nuestro dolor. ¿No acaso el Hijo Prodigo se recordó de su padre en el dolor?
Bienaventurado el hombre que espera en Dios, dice el Espíritu Santo.
Aquel que busca su bienestar entre las cosas materiales siempre sufrirá. Nadie puede dar lo que no tiene. Y la felicidad está en la Esperanza y la Fe.
El que espera consigue, porque Dios es un Padre muy rico. Sus riquezas no las necesita. Las da a quien se las pida. Entonces de Dios procede la felicidad, la sabiduría, la fe, y todo lo bueno, mientras que de las cosas materiales solo proceden alivios materiales para necesidades efímeras, que a veces dejan un agrio sabor de muerte por el dulce veneno que esconden.
Dios es todo misericordia. Y lo es de tal modo que su Misericordia supera a todos los pecados del mundo. Somos pecadores. Unos cometen pecados menores, otros cometemos pecados enormes, imposibles de perdonar por alguien cuya misericordia y amor no sean infinitos.
Dios es infinito. Puede perdonar todo.
Solo es necesario pedir con fe, con esperanza y arrepentimiento.
Pensadlo bien: ¿Hay algo más grande que sentirse perdonado por el mismo Dios? Grandes son todos los Sacramentos. Pero ninguno tranquiliza tanto como el total perdón de Dios.
Cuando Dios ve un alma arrepentida entonces se apresura a ofrecerle su perdón. Es necesario pedirlo si se puede. Y si no basta con desearlo, porque a veces el hombre es atacado por enfermedades terribles, o por la muerte escondida en cualquier lugar. Entonces muchas veces el hombre no está preparado para la muerte. Está viviendo de continuo en culpa grave. Y esto supone un alma muerta como un cadáver. Es necesario que el hombre pida perdón con confianza y arrepentimiento. Es entonces que Dios perdona. Y cuando Dios perdona no perdona a medias. Perdona todo, por eso es necesario pedirle perdón de todo, y tener la esperanza de ser perdonado en todo,
Debemos confiar plenamente en Dios. Pero después de arrepentirnos.
Dios es una Madre que comprende nuestros pecados. Conoce muy bien nuestras fragilidades. Sabe que somos atacados por el demonio, por la carne que busca otra carne, y por las cosas hermosas del mundo. Y esto nos hace perder el norte.
El Norte es Cristo. Y Cristo nos dijo como era Dios, pues siendo Él Dios no nos podía engañar. Nos dijo en la Parábola del Hijo Prodigo. Nos lo dijo en la Parábola de la Oveja perdida. Así que la esperanza en Dios siempre alcanzará misericordia.
Debemos tratar de sacarnos nuestras culpas de encima, pero sin agobios sin amilanarse.
Cuando Pedro dice a Jesús que se aparte de él, porque es un pecador vulgar, Jesús le contesta con un cargo honorable haciéndolo Piedra y Jefe de toda la Obra de su Evangelización y Doctrina, De la Iglesia.
El Trono de la Misericordia de Dios es infinito. Y ese Trono descansa sobre nuestras flaquezas- Es que Dios no podría ser Misericordioso si no hubiese flaquezas, porque la misericordia se muestra sobre las flaquezas humanas. Por eso no debemos temer. Por eso debemos confiar en Dios, pues no vino a salvar a los justos, pues ya estaban salvados, sino a nosotros los pecadores que cada día pecamos, caemos y confiamos y nos humillamos confesando que somos eso: Personas enclenques enfermizas por el pecado.
Dios nos ama. Aunque detesta nuestra enfermedad, que es el pecado grave.
Así como una madre ama al hijo enfermo, pero desea que la enfermedad se aleje, así Dios con nosotros y nuestras culpas.
Tengamos en cuenta que Dios no quiere que nos condenemos, que nos persigue para salvarnos, que nos ofrece el perdón mientras vivamos, después ya no hay tiempo. Y que Dios no hizo ni quiere al infierno. Por eso debemos decir ·sí” a Cristo y seguirlo en lo bueno y en lo malo.
Así encontraremos la felicidad perdida, preludio de la felicidad eterna.
miércoles, 22 de julio de 2015
CURIOSIDADES
Hemos oído decir muchas veces, y lo hemos leído en el catecismo que Jesús dejó su manto en el Getsemaní.
Pero ¿sabemos de qué color era ese manto?
Vamos a verlo:
En aquellos días se usaba el color purpura para los reyes, y la nobleza. Era un color muy costoso, porque había que conseguirlo de cierta especie de caracoles marinos muy costosos de encontrar.
Entonces el color purpura solo podía usarlo quien pudiera pagarlo
Jesús no podía usar ese color, aunque confirmó que era Rey, y su reinado no era de este mundo.
El color purpura era un rojo que podía variar hasta el azul. Toda tela teñida con purpura tenía que ser buena.
Uno de esos últimos viajes de Jesús, acompañado de su Madre, y la madre de Tadeo y Santiago, fueron invitados por una mujer romana que admiraba al Maestro. No sabemos con certeza quien era esa mujer, pero bien podría ser Faustina o Procla, mujer de Pilatos que pertenecía a los Claudios y era inmensamente rica.
Entonces esa dama romana regaló a la Virgen un tarro con púrpura roja para que tiñera un manto para Jesús.
Es lo mismo que si lo reconociera como Rey. Jesús decía que era Rey. Tal vez lo escuchó esa dama y por eso regaló a la Virgen la púrpura
Le enseñó como se teñía, y le dijo que después de teñido debía fijar el color con ácido acético. (Vinagre)
La Virgen tomó el tarro y, junto con su cuñada se fue a Nazaret.
En Nazaret ha tejido una tela de lino en su telar. Y la tiñó con púrpura.
A todo esto Jesús no se enteró de nada, porque la Virgen quería darle una sorpresa para la celebración de la Pascua, que todos los judíos celebraban.
Ya confeccionado el hermoso manto lo guardó cuidadosamente
Sucedió que estando Jesús con sus discípulos en una montaña cerca de Nazaret, envió a buscar a su Madre, rogando a todos que lo dejaran solo.
Cuando llegó su madre, después de charlar un rato le dijo que la pascua estaba cerca, Y que también estaba cerca el día que debía abandonarla porque era llegada la hora del Gran Sacrificio.
María lo comprendió todo y lloró amargamente. Pero se resignó, porque así lo quería Jesús como Dios y como Hombre. Y que además era necesario ese Sacrificio para la Redención del mundo.
Es más. El mismo Jesús pidió a su Madre que le ayudase, porque solo de ella podía recibir algún consuelo.
Es que Jesús necesitaba consuelo humano como cualquier otro hombre.
Después de varias horas le dijo que regresara a Nazaret, pero que le ayudase a redimir con su sacrificio
Aún pasarían algunos días.
María estaba sabedora que en aquella pascua su Hijo sería sacrificado para la redención del mundo.
Entonces le entregó el manto color púrpura, el cual Jesús agradeció.
Ya era llegado el día de Pascua, tan solo dos días.
Jesús fue a despedir a Lázaro y con ese manto se vestiría para celebrar la pascua,
Resumiendo: El manto de Jesús era color purpura.
Tal vez de un color purpura azulado. Con él celebró la Cena Pascual. Con él cubrió sus hombros en el Getsemaní. Y cuando su dolor se arreció tanto por ver el dolor de la cruz, sudó sangre. Y luego para poder respirar mejor, se lo sacó, porque el sudor lo ahogaba.
Lo sacó y lo colocó sobre la roca en la que se inclinó.
Ese manto allí quedó hasta que al amanecer pasó Judas el Iscariote, y cogiéndolo con saña lo mordió. Y lo tiró al suelo.
Poco después se ahorcaría.
A la mañana siguiente Juan vería el manto empapado en gotas de sangre, y sangre que teñía alguna planta del suelo.
Tomó el manto y se lo llevó al cenáculo. Pero no contó nada a la Virgen por ahora, pues no quiso aumentar su dolor.
Sería después de la Resurrección cuando mostraría el manto sangrado a María, la Madre. Sería entonces cuando diría que había encontrado colgado a Judas en un árbol que estaba sobre un precipicio. Un árbol que probablemente estaba en alguna de las posesiones de Judas Iscariote, porque era muy rico y tenía también posesiones por aquel lugar,
Hemos oído decir muchas veces, y lo hemos leído en el catecismo que Jesús dejó su manto en el Getsemaní.
Pero ¿sabemos de qué color era ese manto?
Vamos a verlo:
En aquellos días se usaba el color purpura para los reyes, y la nobleza. Era un color muy costoso, porque había que conseguirlo de cierta especie de caracoles marinos muy costosos de encontrar.
Entonces el color purpura solo podía usarlo quien pudiera pagarlo
Jesús no podía usar ese color, aunque confirmó que era Rey, y su reinado no era de este mundo.
El color purpura era un rojo que podía variar hasta el azul. Toda tela teñida con purpura tenía que ser buena.
Uno de esos últimos viajes de Jesús, acompañado de su Madre, y la madre de Tadeo y Santiago, fueron invitados por una mujer romana que admiraba al Maestro. No sabemos con certeza quien era esa mujer, pero bien podría ser Faustina o Procla, mujer de Pilatos que pertenecía a los Claudios y era inmensamente rica.
Entonces esa dama romana regaló a la Virgen un tarro con púrpura roja para que tiñera un manto para Jesús.
Es lo mismo que si lo reconociera como Rey. Jesús decía que era Rey. Tal vez lo escuchó esa dama y por eso regaló a la Virgen la púrpura
Le enseñó como se teñía, y le dijo que después de teñido debía fijar el color con ácido acético. (Vinagre)
La Virgen tomó el tarro y, junto con su cuñada se fue a Nazaret.
En Nazaret ha tejido una tela de lino en su telar. Y la tiñó con púrpura.
A todo esto Jesús no se enteró de nada, porque la Virgen quería darle una sorpresa para la celebración de la Pascua, que todos los judíos celebraban.
Ya confeccionado el hermoso manto lo guardó cuidadosamente
Sucedió que estando Jesús con sus discípulos en una montaña cerca de Nazaret, envió a buscar a su Madre, rogando a todos que lo dejaran solo.
Cuando llegó su madre, después de charlar un rato le dijo que la pascua estaba cerca, Y que también estaba cerca el día que debía abandonarla porque era llegada la hora del Gran Sacrificio.
María lo comprendió todo y lloró amargamente. Pero se resignó, porque así lo quería Jesús como Dios y como Hombre. Y que además era necesario ese Sacrificio para la Redención del mundo.
Es más. El mismo Jesús pidió a su Madre que le ayudase, porque solo de ella podía recibir algún consuelo.
Es que Jesús necesitaba consuelo humano como cualquier otro hombre.
Después de varias horas le dijo que regresara a Nazaret, pero que le ayudase a redimir con su sacrificio
Aún pasarían algunos días.
María estaba sabedora que en aquella pascua su Hijo sería sacrificado para la redención del mundo.
Entonces le entregó el manto color púrpura, el cual Jesús agradeció.
Ya era llegado el día de Pascua, tan solo dos días.
Jesús fue a despedir a Lázaro y con ese manto se vestiría para celebrar la pascua,
Resumiendo: El manto de Jesús era color purpura.
Tal vez de un color purpura azulado. Con él celebró la Cena Pascual. Con él cubrió sus hombros en el Getsemaní. Y cuando su dolor se arreció tanto por ver el dolor de la cruz, sudó sangre. Y luego para poder respirar mejor, se lo sacó, porque el sudor lo ahogaba.
Lo sacó y lo colocó sobre la roca en la que se inclinó.
Ese manto allí quedó hasta que al amanecer pasó Judas el Iscariote, y cogiéndolo con saña lo mordió. Y lo tiró al suelo.
Poco después se ahorcaría.
A la mañana siguiente Juan vería el manto empapado en gotas de sangre, y sangre que teñía alguna planta del suelo.
Tomó el manto y se lo llevó al cenáculo. Pero no contó nada a la Virgen por ahora, pues no quiso aumentar su dolor.
Sería después de la Resurrección cuando mostraría el manto sangrado a María, la Madre. Sería entonces cuando diría que había encontrado colgado a Judas en un árbol que estaba sobre un precipicio. Un árbol que probablemente estaba en alguna de las posesiones de Judas Iscariote, porque era muy rico y tenía también posesiones por aquel lugar,
martes, 21 de julio de 2015
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SUEÑOS DE PAJARO. (Para niños)
Krik era un hermoso pajarito nacido en prisión. Vivía en una jaula muy hermosa, cuyos resplandecientes barrotes solo le permitían ver una mesa de escritorio y dos sillas hacia un lado, y hacia el otro lado un hermoso árbol, donde a veces se posaban otros pájaros entonando diversos cantos.
Krik se preguntaba que habría más allá de aquel árbol movido por un vientecito agradable que a veces llegaba a su jaula.
Por las noches de claros luceros veía allá lejos, lucir bellas estrellas, que reflejaban puras en un pequeño estanque donde los niños iban a jugar.
Krik tenía un hermoso vestido de plumas de varios colores que eran la admiración de otros pajaritos que posaban en las ramas envidiando los granitos de semilla que colgaban dentro de aquella jaula.
Un día se atrevió a preguntar a los que se acercaban cual eran sus nombres.
-Yo me llamo Gorrioncito
-Yo me llamo Ruiseñor y por las noches entono dulces canciones con el arpa de mi voz a los ríos, los bosques, la hierba y también a los pasajeros, que asombrados, me escuchan.
-¿Y cómo son los ríos, los bosques y los pasajeros?
-Claro, tú no lo sabes, porque estás siempre encerrado. Aquí has nacido, y aquí permaneces no sé para qué. Por eso ignoras las alturas en un lejano vuelo hasta lugares donde somos muchos, y charlamos a la sombra del enramado los días de sol, o nos escondemos bajo amplias hojas los días de lluvia
Krik no se atrevió a preguntar más por no parecer un bobo ante la majestuosa sabiduría de sus amigos.
Se quedó callado, pensando en el placer de ir volando sobre las nubes, y sin quererlo movió las alas tan fuertemente que Gorrioncillo le dijo:
-¿Te animas y te vienes con nosotros?
-No puedo. Aquí hay muchos seres humanos que les agrada oírme cantar, y por eso me dan de comer.
-Comer…Sí, claro. Eso es bueno. Pero también nosotros comemos gusanos, moscas, y trozos de frutas maduras.
-¡Que fuerte! Exclamó Krik. Comer gusanos. ¡¡Puafff que asco!
Bien, bien. Tú te lo piensas. Tienes muchas horas para pensar si quieres venirte con nosotros. Si te decides tenemos un amigo, que le llamamos el Pájaro carpintero. Él tiene una sierra que podrá ayudarnos a romper esos barrotes. Nosotros nos vamos,
-No tan aprisa. Os invito a comer de estas hojas de lechuga, de estos granos, y después volveréis a contarme algo más de esos viajes tan bellos desde donde se ve el mundo de otra manera.
Y se fueron pensando que no valía la pena estar todo el día encerrados para comer y cantar nada más.
Al día siguiente venían acompañados de Pájaro Carpintero que se escondió entre las hojas del árbol, en espera de la decisión de Krik
¿Qué has pensado?
-Quiero ir con vosotros, ver ese mundo maravilloso que no conozco.
Se acercó Pájaro Carpintero, y después de probar de romper los barrotes dijo:
-Ya se ha gastado la sierra de mis dientes. ¡No puedo! Tendremos que pensar algo mejor.
Y todos los pájaros del bosque fueron avisados para una reunión conciliar, sobre un enorme árbol de la serranía, que estaba escondido entre otros árboles.
Debían pensar como liberar a Krik, que cada día se le inutilizaban más sus alas, y de seguro moriría en aquella jaula si no conseguían su liberación.
La primera en hablar ha sido un águila, la cual propuso llevarse la jaula hasta un bosque, y allí habría que buscar el modo de abrir la puertecita.
Un loro se acerca y le dice a Krik:
-¿Sabes tú que magia usan los hombres para abrír y cerrar la puerta de la jaula?
-Sus manos. Nada más que sus manos.
-Sucede que nosotros no tenemos manos. Habría que hablar con el Señor Mono. Pero tiene unas manos peludas que te asustarían mucho. Además no nos llevamos bien con él, porque se cuenta que a veces ha cogido un pajarito entre sus manazas y lo apretó tanto que le rompió las costillas. Así que tendremos que descartar al mono.
Seguirá.
SUEÑOS DE PAJARO. (Para niños)
Krik era un hermoso pajarito nacido en prisión. Vivía en una jaula muy hermosa, cuyos resplandecientes barrotes solo le permitían ver una mesa de escritorio y dos sillas hacia un lado, y hacia el otro lado un hermoso árbol, donde a veces se posaban otros pájaros entonando diversos cantos.
Krik se preguntaba que habría más allá de aquel árbol movido por un vientecito agradable que a veces llegaba a su jaula.
Por las noches de claros luceros veía allá lejos, lucir bellas estrellas, que reflejaban puras en un pequeño estanque donde los niños iban a jugar.
Krik tenía un hermoso vestido de plumas de varios colores que eran la admiración de otros pajaritos que posaban en las ramas envidiando los granitos de semilla que colgaban dentro de aquella jaula.
Un día se atrevió a preguntar a los que se acercaban cual eran sus nombres.
-Yo me llamo Gorrioncito
-Yo me llamo Ruiseñor y por las noches entono dulces canciones con el arpa de mi voz a los ríos, los bosques, la hierba y también a los pasajeros, que asombrados, me escuchan.
-¿Y cómo son los ríos, los bosques y los pasajeros?
-Claro, tú no lo sabes, porque estás siempre encerrado. Aquí has nacido, y aquí permaneces no sé para qué. Por eso ignoras las alturas en un lejano vuelo hasta lugares donde somos muchos, y charlamos a la sombra del enramado los días de sol, o nos escondemos bajo amplias hojas los días de lluvia
Krik no se atrevió a preguntar más por no parecer un bobo ante la majestuosa sabiduría de sus amigos.
Se quedó callado, pensando en el placer de ir volando sobre las nubes, y sin quererlo movió las alas tan fuertemente que Gorrioncillo le dijo:
-¿Te animas y te vienes con nosotros?
-No puedo. Aquí hay muchos seres humanos que les agrada oírme cantar, y por eso me dan de comer.
-Comer…Sí, claro. Eso es bueno. Pero también nosotros comemos gusanos, moscas, y trozos de frutas maduras.
-¡Que fuerte! Exclamó Krik. Comer gusanos. ¡¡Puafff que asco!
Bien, bien. Tú te lo piensas. Tienes muchas horas para pensar si quieres venirte con nosotros. Si te decides tenemos un amigo, que le llamamos el Pájaro carpintero. Él tiene una sierra que podrá ayudarnos a romper esos barrotes. Nosotros nos vamos,
-No tan aprisa. Os invito a comer de estas hojas de lechuga, de estos granos, y después volveréis a contarme algo más de esos viajes tan bellos desde donde se ve el mundo de otra manera.
Y se fueron pensando que no valía la pena estar todo el día encerrados para comer y cantar nada más.
Al día siguiente venían acompañados de Pájaro Carpintero que se escondió entre las hojas del árbol, en espera de la decisión de Krik
¿Qué has pensado?
-Quiero ir con vosotros, ver ese mundo maravilloso que no conozco.
Se acercó Pájaro Carpintero, y después de probar de romper los barrotes dijo:
-Ya se ha gastado la sierra de mis dientes. ¡No puedo! Tendremos que pensar algo mejor.
Y todos los pájaros del bosque fueron avisados para una reunión conciliar, sobre un enorme árbol de la serranía, que estaba escondido entre otros árboles.
Debían pensar como liberar a Krik, que cada día se le inutilizaban más sus alas, y de seguro moriría en aquella jaula si no conseguían su liberación.
La primera en hablar ha sido un águila, la cual propuso llevarse la jaula hasta un bosque, y allí habría que buscar el modo de abrir la puertecita.
Un loro se acerca y le dice a Krik:
-¿Sabes tú que magia usan los hombres para abrír y cerrar la puerta de la jaula?
-Sus manos. Nada más que sus manos.
-Sucede que nosotros no tenemos manos. Habría que hablar con el Señor Mono. Pero tiene unas manos peludas que te asustarían mucho. Además no nos llevamos bien con él, porque se cuenta que a veces ha cogido un pajarito entre sus manazas y lo apretó tanto que le rompió las costillas. Así que tendremos que descartar al mono.
Seguirá.
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