miércoles, 22 de julio de 2015

CURIOSIDADES
Hemos oído decir muchas veces, y lo hemos leído en el catecismo que Jesús dejó su manto en el Getsemaní.
Pero ¿sabemos de qué color era ese manto?
Vamos a verlo:
En aquellos días se usaba el color purpura para los reyes, y la nobleza. Era un color muy costoso, porque había que conseguirlo de cierta especie de caracoles marinos muy costosos de encontrar.
Entonces el color purpura solo podía usarlo quien pudiera pagarlo
Jesús no podía usar ese color, aunque confirmó que era Rey, y su reinado no era de este mundo.
El color purpura era un rojo que podía variar hasta el azul. Toda tela teñida con purpura tenía que ser buena.
Uno de esos últimos viajes de Jesús, acompañado de su Madre, y la madre de Tadeo y Santiago, fueron invitados por una mujer romana que admiraba al Maestro. No sabemos con certeza quien era esa mujer, pero bien podría ser Faustina o Procla, mujer de Pilatos que pertenecía a los Claudios y era inmensamente rica.
Entonces esa dama romana regaló a la Virgen un tarro con púrpura roja para que tiñera un manto para Jesús.
Es lo mismo que si lo reconociera como Rey. Jesús decía que era Rey. Tal vez lo escuchó esa dama y por eso regaló a la Virgen la púrpura
Le enseñó como se teñía, y le dijo que después de teñido debía fijar el color con ácido acético. (Vinagre)
La Virgen tomó el tarro y, junto con su cuñada se fue a Nazaret.
En Nazaret ha tejido una tela de lino en su telar. Y la tiñó con púrpura.
A todo esto Jesús no se enteró de nada, porque la Virgen quería darle una sorpresa para la celebración de la Pascua, que todos los judíos celebraban.
Ya confeccionado el hermoso manto lo guardó cuidadosamente
Sucedió que estando Jesús con sus discípulos en una montaña cerca de Nazaret, envió a buscar a su Madre, rogando a todos que lo dejaran solo.
Cuando llegó su madre, después de charlar un rato le dijo que la pascua estaba cerca, Y que también estaba cerca el día que debía abandonarla porque era llegada la hora del Gran Sacrificio.
María lo comprendió todo y lloró amargamente. Pero se resignó, porque así lo quería Jesús como Dios y como Hombre. Y que además era necesario ese Sacrificio para la Redención del mundo.
Es más. El mismo Jesús pidió a su Madre que le ayudase, porque solo de ella podía recibir algún consuelo.
Es que Jesús necesitaba consuelo humano como cualquier otro hombre.
Después de varias horas le dijo que regresara a Nazaret, pero que le ayudase a redimir con su sacrificio
Aún pasarían algunos días.
María estaba sabedora que en aquella pascua su Hijo sería sacrificado para la redención del mundo.
Entonces le entregó el manto color púrpura, el cual Jesús agradeció.
Ya era llegado el día de Pascua, tan solo dos días.
Jesús fue a despedir a Lázaro y con ese manto se vestiría para celebrar la pascua,
Resumiendo: El manto de Jesús era color purpura.
Tal vez de un color purpura azulado. Con él celebró la Cena Pascual. Con él cubrió sus hombros en el Getsemaní. Y cuando su dolor se arreció tanto por ver el dolor de la cruz, sudó sangre. Y luego para poder respirar mejor, se lo sacó, porque el sudor lo ahogaba.
Lo sacó y lo colocó sobre la roca en la que se inclinó.
Ese manto allí quedó hasta que al amanecer pasó Judas el Iscariote, y cogiéndolo con saña lo mordió. Y lo tiró al suelo.
Poco después se ahorcaría.
A la mañana siguiente Juan vería el manto empapado en gotas de sangre, y sangre que teñía alguna planta del suelo.
Tomó el manto y se lo llevó al cenáculo. Pero no contó nada a la Virgen por ahora, pues no quiso aumentar su dolor.
Sería después de la Resurrección cuando mostraría el manto sangrado a María, la Madre. Sería entonces cuando diría que había encontrado colgado a Judas en un árbol que estaba sobre un precipicio. Un árbol que probablemente estaba en alguna de las posesiones de Judas Iscariote, porque era muy rico y tenía también posesiones por aquel lugar,

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