domingo, 30 de noviembre de 2014

¿Quién ES RAMONA SANCHEZ? Ramona Sánchez era una niña muy hermosa de Castilla. Poco a poco fue creciendo y sus padres la metieron en una casa donde recogían niñas. Allí les enseñaban a cocinar y a rezar. Pero Ramona no tenía vocación de monja, y se volvió con sus padres. Después de estar una temporada con sus padres, las monjas volvieron a cogerla otra temporada. Por lo menos Ramona podía comer y estar junto a alguna amiga. Pero Ramona tenía una madre un poco dura de carácter, de la cual nunca recibió un beso. No sabía lo que era un beso, ni de amor ni de cariño. Entre tanto Ramona fue creciendo, siempre con el deseo de ser querida, de sentir en su frente un beso de amor, de ser querida. Pero esto no lo conseguía. Veía que otras niñas eran besadas por sus padres, y añoraba ese cariño. Un día se entró en una Iglesia, y ante el Santísimo preguntaba a Jesús porque a otros les dejaba sentir el cariño de las madres y a ella no. Lloró ante la imagen de la Virgen. Pero la Virgen callaba. Los años iban pasando. Conoció a un chico llamado Miguel, y con ´él se casó. Miguel era una persona muy buena. Ramona se sintió querida y desde ese momento toda su vida se la dedicó a su fiel y querido esposo. Tuvieron varios hijos. Uno enfermó. No tenía plaquetas. Ramona acudió ante la Sagrario y con fe pidió la curación de su hijo. Milagrosamente su hijo se curó, y Ramona quedó muy agradecida. Había una mujer muy buena, llamada Pepita. Esta Pepita tenia visiones de la Virgen en un lugar llamado Can Sardá, en Barcelona, Estaba este Lugar en una bella serranía donde florecen cerezos y muchos árboles. Allí iban a rezar el rosario En aquellos años Ramona estaba enferma, Muy enferma. Se había enfermado de una embolia cerebral, quedando medio cuerpo paralítico. La otra mitad de su cuerpo podía defenderse malamente. Pero llegó un día que Ramona ya no se pudo levantar de su silla de ruedas. Cada día venían dos chicos a llevarla al Hospital Valle de Hebrón en Barcelona para que los logopedas le enseñaran a hablar, porque Ramona era aún bastante joven. Pero nada se conseguía. Ramona no hablaba, y su medio cuerpo permanecía paralítico. Los años pasaban y Ramona ya no esperaba ninguna curación, porque sus ruegos no eran contestados, porque el sufrimiento era demasiado. Entonces ella se resignó a ofrecer ese sacrificio para ayudar espiritualmente a los demás. Un día una mujer que vivía en buena posición social. Viendo que la familia de Ramona vivía muy pobremente, se ofreció a pagarle el viaje hasta Cansardá, unos cuatro kilómetros, más o menos desde su casa. Y a Cansardá se fue. Ella quiso quedarse atrás de la gente en su silleta de ruedas. Y desde allí seguía con el pensamiento el Santo Rosario. Ni siquiera se atrevía a pedir por su curación, porque sabía que su mal no tenía remedio. Dos mujeres cuidaban que no se cayera de la silla. Si hacia algún movimiento la atendían. De pronto ella oyó una voz clara y hermosa. Una voz que pronunciaba su nombre con gran cariño. Una voz que la llamaba: -Rami. Rami. Pero Rami que oía esta voz tan dulce no sabía que era a ella a quien la llamaban. Y la voz insistió: -Rami… Entonces Rami contestó con voz clara, que sus mismas enfermeras oyeron clara y nítida: -¿Es a mí a quien llaman? -Sí, es a ti. Rami. Anda, levántate y ven hasta junto a mi imagen. La imagen de la Virgen estaba sobre un árbol caído, en el lugar que la Vidente Pepita decía que se le aparecía. Y Rami, sin darse cuenta de lo que hacía, se levanta y ante el asombro de todos comienza a andar hacia el árbol desde donde la Virgen la llamaba. Tramnq uila, con paso seguro, sin vacilar, va andando hasta la imagen. Entonces oye que la Virgen le dice: -Dame la mano. -No puedo Madre, no puedo mover el brazo. (Y esto lo pronunciaba con voz normal, al tiempo que levantaba el brazo y le daba la mano a la Virgen) Entonces la Virgen después de charlar un momento con ella, ante la perplejidad de todos…los que solo veían a Rami levantarse andar, acercarse a la imagen de la Virgen y darle la mano a la imagen, le dice a la Virgen -¡Anda, pero si puedo mover el brazo. ¡Madre mía, me has curado!. -Sí. Estás curada. Desde ahora sígueme. Reza el rosario cada día. Y Rami se vio como salida de un éxtasis maravilloso. Se volvió a su lugar, y desde ese momento se sintió curada. Al día siguiente cuando los camilleros venían a buscarla para llevarla al Valle de Hebrón ella misma les abrió la puerta. Los camilleros le dicen: -Hay que ver como se parece usted a Rami, la que está tullida. -Yo soy Rami. La Virgen me ha curado. -Ay, Señora, no nos diga eso y díganos donde está su hermana gemela, porque debemos llevarla al Valle de Hebrón. -Les digo que soy yo, y no tengo hermanas. -Pues venga con nosotros. Desde ese día Rami se convirtió en un gran Apóstol de Jesús y de la Virgen Muchos, incluyendo sacerdotes, no querían creer en lo que ella les decía, pues al ser poco instruida en leer y escribir se creían que eran inventos de ella. Por aquellos días, ya desde esos primeros días yo conocí a Rami. Rami me tomó bastante cariño, y me contó todo lo que la Virgen había obrado en ella, y también los escrúpulos que tenía porque la Virgen desde entonces comenzó a hablarle. Y le mandaba difundir sus mensajes. Ningún sacerdote quería hacerse cargo de esta alma tan favorecida y afligida. Desde ese momento se confió a mí. Y desde ese momento (como ella me decía) traté de guiar su alma. Y así me convertí en el director espiritual de esta mujer. Los años pasaban, y Rami fundó muchos centros de oración, llamados Cenáculos. Aunque nunca la he acompañado, pude dirigirla cuando otros la atacaban En ese lugar se erigió una Capilla, que desde entonces atienden los Sacerdotes de Cerdanyola del Valles, y allí concurre mucha gente los domingos Rami vive. Algunas veces la llamó por teléfono. Entonces me cuenta sus visiones. Pero hace ya una temporada que no puedo invitarla a mi oratorio en Barcelona porque vivimos lejos. Cuando estoy en Barcelona sí, pero desde Andalucía me es muy difícil Ramona sigue orando con fervorosas oraciones por todos, y hoy la Virgen o Jesús ya se han llevado al cielo as una hija y a su marido. No son flores lo que da la Virgen a los que ama, porque Rami sufre mucho. Su cuerpo sufre, también le hace sufrir su enfermedad. Ayer he estado leyendo algunos de su mensaje que salen por Twitter, y por eso hoy escribo esto. Tal vez mañana charlemos un ratito.
EN COMPAÑÍA DE LA VIRGEN MARIA. Hoy estoy mirando y contemplando las plantas que hace tan poco tiempo he plantado en el jardín, y ahora trepan arrimadas por las paredes. Suben por junto de las ventanas y con sus hojas oscurecen mi despacho donde tengo a mi derecha una estantería llena de libros, al frente otra más pequeña donde coloco todos los objetos que me agradan. Las plantas y los rosales van subiendo subiendo hasta los dormitorios, donde en las noches de luna dejan pasar entre sus sombras un rayito que las retrata en sombras sobre la cama y el suelo. También algunos rosales trepadores adornan las ventanas de la sala, dejando penetrar sus aromas hasta una gran imagen de la Virgen del Inmaculado Corazón que está sobre su pedestal. Es una imagen de talla, alta y hermosa. La imagen de María, con su bella sonrisa me hace compañía. Pero hoy tengo ganas de pasar un ratito en su compañía. Porque a la Virgen le agrada mucho que veneremos su imagen. Así nos recordamos que allá en el cielo está la que hoy está representada. - Seria hermoso contemplar a María cuando a la edad de uno y dos añitos se paseaba por la gran huerta de Nazaret. Nazaret, un pueblo sin importancia. Pero ha sido la cuna de la Sagrada Familia, porque en Nazaret ha nacido María y José Después también vendría un día Jesús a vivir a Nazaret. Esa virgen Niña que le encantaban las flore de los campos, le entusiasmaban los pajaritos, le agradaba escuchar el ruido del manantial que había en su jardín. María, la que un día llegó al Templo con su Madre, y en el portal se despidió de sus Padres a la edad de tres añitos para siempre. Sus padres lloraban sin consuelo, porque el Templo estaba muy lejos y era probable que no la volvieran a ver. María, la Virgen inmaculada del Templo. La que pudo decir al Sacerdote: -“No recuerdo cuando me consagré a Dios de cuerpo y alma. Pero si vuelvo la vida atrás me parece estar junto a mi amado Creador cuando ponía los cimientos a la creación. Y me parecía escuchar en lo más íntimo de mi corazón: “Te amo, niña mía. Te amo como a tu Dios. Y yo le contestaba llena de amor hacia Él. “También yo te amo. Y en prenda de mi amor me ofrezco toda a ti… Estas palabras las pronunciaba más allá del tiempo, en un mundo lleno de las maravillas del amor. Y a cada instante yo le repetía. Te amo. Y es esa conversación pasaba junto a mi amado horas, días, meses años, porque mi felicidad era estar junto a Él. Escuchar esa voz tan dulce, que sin palabras entraba en mi mente en mi corazón. Esto podía decir esa jovencita cuando el Sumo Sacerdote le dijo que debía abandonar el templo porque era llegada la hora de regresar a su casa. Bella era María de niña. Era con un delicioso capullo que se abría a la vida en medio de una alegría celestial. Y más bella aun si la contemplamos en su adolescencia, en su juventud. En el templo. Venid. Vamos a contemplar a María. Vamos entrar de puntillas en su habitación. Aún está en el Templo. Junto a una ventana, desde la que se ven las cúpulas del templo se ve una jovencita arrodillada un poco inclinada. Está orando. Pero nosotros no podemos escucharla, porque su oración es tan silenciosa que solo es una oración mental. Es una joven altita, no demasiado alta. Su pelo es largo. Tal vez le llegue hasta cerca de la cintura. Un pelo rubio, casi castaño. Hoy lo ha peinado en trencas. Trencas que envuelve sobre su nuca, y que le da un aire angelical. Su tez es blanca, un tanto tenida de carmín. Su vestido es largo, y color turquesa, un azul pálido. Sonríe. No sabemos a quién sonríe, pero seguro que su ángel lleva sus oraciones a Dios y Dios le devuelve las palabras que a ella tanto le agradan “Te amo como a lo mejor de toda la creación. Por ti sola hubiese creado cielo, tierra, estrellas y galaxias. Tal vez ahora ella repita: También yo te amo. Ya sabes, soy toda tuya para cumplir tu voluntad. Sus ojos también son azules. Un azul purísimo. Al levantarse se ve a una María dispuesta para preparar sus estudios. En el Templo las vírgenes estudiaban tejían, hilaban y aprendían todo lo necesario parta un hogar. Compañeras de ella la vienen a buscar, porque es la hora del recreo. Una se llama Elisa, es de Betsur, y le llaman Elisa de Betsur. Otra es una llamada Ester, natural de Nazaret…Todas quieren jugar con María, porque tiene una sonrisa que devuelve la alegría, porque es muy humilde, porque tiene un no sé qué de halo angelical. Junto a ella el espíritu se renueva y se siente el olor de la virtud. En ondas mansas se siente la presencia de Dios, como si ya fuese ahora el sagrario donde Dios tiene su morada. Después del recreo todas en fila se van al comedor. Cada una tiene su lugar, mientras Ana de Fanuel las vigila y les enseña a comportarse bien. Pero hoy María tiene en sus ojitos algunas lágrimas. Ya tiene que irse del templo. Tiene que alejarse de aquella casa, de aquel templo, detrás de los velos que cubrían la gloria de Dios. Así María en su vida pasaría muchas alegrías, y también muchas penas. Ya en su casita de Nazaret, una mañana en que estaba haciendo sus oraciones, siente el ansia de ofrecer al Creador algo de su huerto. Y en su huerto encontró flores de los árboles. Era un sacrificio cortar las flores de los árboles. Por eso ella las corta, las pone en un jarroncito y se va al telar. Un ruido de aire que mueve las cortinas. Mira al huerto, pero los árboles no se mueven... ¡Que raro! Pero sigue en su telar cantando himnos a Dios. Y otra vez el viento mueve las cortinas Pero no hay viento. Es una mañana tranquila de primavera. Una hermosísima luz ilumina la estancia. Una luz que avanza hacia ella. María está maravillada mirando esa hermosa luz. De pronto esa luz se deshace, se desgrana como una ola que se hace gotas de agua. Y de en medio de ella se ve un ángel. Es un bellísimo ángel. Un ángel que sonríe. Un ángel que habla. Que la mira, que le dice: -No temas María. Te saludo, y te digo que vengo de parte de Dios, porque yo soy Gabriel, el Ángel que de continuo estoy ante su trono. Y María piensa. ¿Quién soy yo para ver esta maravilla? Entonces el ángel le repite: No temas…. (Buff Ya me pasé escribiendo. )
LOS TRES DIAS DE TINIEBLAS, Estamos en un tiempo litúrgico en que Cristo nos dice que velemos, que no nos durmamos porque en la hora menos pensada vendrá a Juzgar al mundo. También San pablo, hombre de fe y esperanza, nos insta a lo mismo. Es que no sabemos a qué hora vendrá. Pero vendrá a iluminar con su luz. Vendrá a la hora que el portero esté vigilando por la noche. Vendrá como vine un ladrón, en la oscuridad. Porque la luz alumbra las tinieblas. Por otra parte vemos que la Virgen se aparece acá y allá. Mensajes de Jesús que dicen que velemos, porque vendrá en tiempo no esperado. Las Vírgenes de Sion, guardan el aceite por si el novio viene en la noche. Y el novio vino por la noche y ellas no tenían su lámpara encendida. Por eso se quedaron fuera en las tinieblas. ¿SON de verdad tres días de tinieblas? No creo No creo que Dios, el dueño de la luz, hablase de tinieblas dejando al mundo sumido en la oscuridad. No creo que en esa oscuridad estelar solo alumbren las velas benditas. Lo que creo que estos tres días de tinieblas se refiere a tinieblas espirituales. Y que las velas benditas son las almas santas que iluminan con sus ejemplos. Tinieblas, porque Jesús dijo: Vosotros sois la luz del mundo, y la sal. Si la luz se apaga no se ve. Si la sal no sala no vale. Esos tres días significan perfección. El número tres, es un número perfecto. Será entonces una oscuridad de espíritu perfecta. Hasta las mismas estrellas del cielo caerían si Dios no las sostiene con su gracia. Las estrellas del cielo son los Obispo, y los Papas. Es la Iglesia de Cristo una gran Iglesia que alumbra a todo el que quiera acercarse. Y es la estrella que caería si Dios no la sostuviese con su gracia. La otra estrella será la gracia de Dios en los corazones vivos. Y la tercera estrella es, por ahora, algo misterioso y desconocido. Esos tres días es obvio que no sean tres días naturales. Serán tres épocas que que los espíritus quedarán en las tinieblas de la fe. Porque la fe ilumina. Donde no hay fe hay oscuridad. Al cesar la fe cesará la esperanza en la Resurrección, en Dios, en el cielo. Y cesando la esperanza la caridad será egoísta. Vamos a ver si estamos ya en esos tiempos de tinieblas. Hoy tenemos una señal de Cristo que se está cumpliendo: Cuando la Bestia esté en el lugar que no le corresponde… ¿Quién es la Bestia? La Bestia es el pecado. Todos los que se desvíen de la verdadera Iglesia de Cristo se desvían de la Luz. Y al no recibir luz se volverán ciegos. La bestia se instalará en el altar. El altar es el lugar donde se ofrecen a Dios sacrificios. Es el Corazón, el amor. Dios no es un Dios masoquista que quiere sacrificios humanos, que se alegre en vernos padecer, que se satisfaga con nuestro dolor... NADA DE ESO. Dios es Amor, y el Amor solo quiere ser amado y que sean felices aquellos a quien ama. Yo amo porque espero ser amado. Amor con amor se paga. Cuando el odio se instale donde debiera estar el amor, ya vemos que otro enemigo de Dios se ponen en su altar. Ama con amor verdadero y serás feliz. Solo Dios puede dar felicidad. Solo la concupiscencia y el amor desordenado pueden quitarnos la feliz ciudad. Hoy reina un amor egoísta, desordenado. El amor se está volviendo egoísmo. Amamos solo por nuestra satisfacción material o humana tal vez. Y Dios quiere que lo amemos en el pobre. Es feo el pobre, porque no tiene ropa para cambiarse. No tiene duchas para perfumarse, no tiene el calor de un fuego, de un hogar, y vive en la soledad, el abandono y la miseria. A veces también en el dolor. No solemos hacer buenas migas con el pobre, porque el pobre solo hace pedir y pedir. Y eso no nos agrada. También el buen trato, una buena palabra es amor. Sin embargo Dios permite que entre nosotros haya ricos y pobres, para que los ricos se perfeccionen en la limosna y los pobres en la humildad. Quiere que usemos la empatía, que nos pongamos en lugar de esos necesitados, sin rencor a los ricos, sin odio, sino con caridad. Y en la piel de los pobres veremos que las necesidades son las necesidades. Todos los humanos tenemos los mismos sentimientos. Queremos ser amados, tratados bien, y que todos sean hermanos. No significa que los ricos deban dar todo lo que tienen, Ellos tienen derecho a lo suyo, al mismo tiempo que tienen derecho y obligación de ayudar al necesitado. Pero Dios no abolió el séptimo de no hurtar, porque no es rico el que tiene, sino el que amontona riquezas inútiles para una vida inútil donde sus riquezas inútiles no podrán salvarlo del dolor, Del temor, de la muerte y de la enfermedad. El rico debe saber usar sus riquezas, porque el que necesita mil y esconde cien mil, ese tal está cometiendo un pecado Social. Mientras él abunda en riquezas otros lloran de hambre. No es que su riqueza soluciones todo, pero gota a gota se hacen los océanos, Ese querer enriquecerse es una ceguedad culpable. La muerte llega, y sus tesoros no han producido. El rico estaba ciego, no vio el modo de poner a producir sus riquezas con la limosna. Los tres días de las tinieblas ya los hemos comenzado a vivir. Luego Cristo colocará las cosas en su lugar. La concupiscencia es cada dia mas enorme, y en sus mil formas mata la inocencia, el amor y el espíritu. Mejor las luces se enciendan aquí, porque en el otro mundo el dolor no es meritorio. Cristo vendrá en la oscura noche de las tinieblas espirituales Y esas tinieblas ya se ciernen sobre un mundo sin Dios, sin Religión ni Ley, donde el dios es el dios de los sentidos, donde la religión está hecha en casi todas las sectas por un hombre que no es Dios, y la Ley es una Ley sin amor y sin justicia ni la caridad. Entonces un mundo así vive en la oscuridad.

sábado, 29 de noviembre de 2014

QUÉ BELLA ERES, MUJER.....: A UNA NOVIA. ...Después cuando mis manos trémulas ya no puedan tu cabello acariciar y mis brazos añosos y sin fuerzas se plieguen sobre el cansado corazón Después cuando mis ojos apagados no envien ni reciban luz ni amor y cuando mi lengua entorpecida no sepa ya tu nombre pronunciar y en el delirio de una mente ida te diga que no te conocí jamás Después cuando el cuerpo ya marchito quiera al alma abandonar Después, cuando esto sucediera Entonces...¿me querrás?
POR RIOTORTO ¡LOS ABUELOS! Aquella tarde, cansados y hambrientos, llegamos a casa de D. Francisco Gutiérrez Ríos. Queríamos darle una sorpresa a ese abuelo del que conocíamos muchas anécdotas de su vida, pero nunca lo habíamos visto. Con la ilusión de dos adolescentes llegamos hasta Mondoñedo. Con el ansia de ver a nuestro abuelo solo tomamos un yogur a prisa y un trozo de tarta en El Rey de las Tartas. Un olor fuerte, penetrante, que hacia caer la saliva nos llegó hasta nuestras narices que olían, ávidas de probar una pastilla. Es que al lado estaba la fábrica de chocolates, y el hambre nos hacía imaginar que en Mondoñedo, en aquella antigua fábrica, en que los moldes eran de madera labrada, podrían ofrecernos un gran atracón. Pero tomando unas cuantas tabletas que la Señora Ramona tenía sobre el mostrador nos las envolvimos en un papel de periódico y a toda marcha nos fuimos guiados por nuestro GPS hacia Riotorto. Riotorto es un ayuntamiento de muy pocos habitantes. Era casi imposible encontrar por la carretera alguien que nos indicara si aún faltaba mucho para llegar. La tarde era calurosa. El olor a chocolate perfumaba embriagador todo el coche. Por eso sin poderlo evitar comimos dos pastillas mientras seguíamos rodando junto a un rio cuya carretera ha sido trazada por su orilla, hasta llegar a Villameá. En Villameá una mujer vestida de negro, con un trapo sobre la cabeza y un sombrero caído sobre el hombro se nos queda mirando Le preguntamos si quedaba lejos la parroquia perteneciente a Riotorto cuyo nombre era Meilan. -Yo soy de Meilan. ¿Y vosotros? -Venimos desde Argentina- Vamos a visitar a nuestro abuelo. Se llama Francisco Gutiérrez Ríos. ¿Oyó hablar de él? -Claro que sí. Conozco a toda su familia. El abuelo vive casi solo en esa aldea, porque en esa aldea solo quedan muy pocos vecinos. Los jóvenes emigraron llevándose a los suyos. ¿Pero saben ustedes hablar gallego? Es que en Riotorto casi todos hablan gallego. -Gracias mujer. Vamos a prisa, porque tal vez está echando la siesta. -Pois que teñan bon viaxe, que xa tan chegando. Llegamos a Riotorto. Allí una bifurcación de carreteras por donde no pasaba ningún coche. En un amplio huerto cargado de aboles frutales había dos curas. El uno con una sotana rota y una gorra. El otro un poco más alto, que se nos quedan mirando. -Buenas tardes señor cura, y también a usted. -¿Por lo que veo ustedes no son de aquí. -No. No somos de aquí. Somos de Argentina. Quisiéramos preguntarle si conocen ustedes a D. Francisco Gutiérrez Ríos. --Sí, hombre. Vive en Santa Marta de Meilán. Verán ustedes. Acérquense. ¿Ven aquella casa blanca en esa colina? -Sí. -Esa es su casa. Después de un kilómetro cojan a la izquierda. Allí encontrarán una chabola donde vive solo un anciano. Casi no se puede mover. Se llama el Señor Muiñonovo. Pasen delante de su cabaña. Luego sigan la carretera, un poco retorcida, pero les lleva hasta la Iglesia. Pueden aparcar cerca porque a quien buscan está cerca. ¿Pero por qué lo buscan? -Porque es nuestro abuelo. -¿Los espera? -No. Es una sorpresa. Pues lo encontrarán durmiendo la siesta. Los nietos y sobrinos estarán cavando las fincas. Y hasta Meilán nos fuimos. En una era, a la sombra de dos grandes cerezos, junto a un “palleiro” estaba un anciano durmiendo. La boina tapaba su cara. A su lado un perro que no guardaba nada, porque nos saludó moviendo la cola. El abuelo se despertó y se nos queda mirando. Entonces se levanta y pregunta. -¿Vosotros quien sois? -Nietos de Francisco Gutiérrez Ríos. -Ese soy yo. ¿Y de dónde venís? -De Argentina, abuelo. -Esperad un momento Se levantó, y entró en su casa. Luego de un rato volvió con varias fotos en la mano. Éramos nosotros, cuya foto la habíamos enviado hacía un año. Nos miró a la cara, luego se fijó otra vez en la foto. Y de pronto como si fuera un niño nos abrazó, nos besó mientras lloraba sin pronunciar palabra. ¡Qué alegría estar en brazos de aquel abuelito del que recibíamos tantos regalos! A veces era tan solo una colección de sus libros que tanto gusto tenía en escribirlos. Otras veces era un móvil de buena marca, con las letras de nuestros apellidos. Casualmente ahora teníamos uno en las manos que le enseñamos y lo besó con quien besa una reliquia. Fue entonces donde me inspiré en ese último cuento hablando del abuelo, porque también de ese abuelito tantas cosas bellas… Una mujer, cargada con un haz de hierba se acercaba por el sendero-Ya está aquí la abuelita- dijo, mientras limpiaba su última lágrima, para dejar paso a una bonachona sonrisa. Y tomando el haz de la cabeza de la abuela, le dijo:-Prepárate para recibir la alegría del día. La abuela se nos quedó mirando sin decir nada. Miraba al abuelo para luego volvernos a mirar a nosotros. Por fin preguntó -E logo de donde son ustedes? -Somos de Argentina. Somos sus nietos. Y la abuela sin más preguntas nos abrazó a los dos en un fuerte abrazo que olía a hierba, a sudor, a pan, y a tierra. Porque la tierra también huele, y la tierra de Galicia tiene un olor peculiar. Nos invitó a entrar. Y quería hacernos la comida. Pero nosotros no queríamos que se molestara y le dijimos que íbamos a comer a Puente nuevo. Entonces el abuelo nos dijo que nada de ir a Puente nuevo. Que él mandaba y ordenaba comer en su casa. Y al decirlo tiró la boina en el suelo, como signo irrefutable a su decisión. En ese instante entraba su hijo, y dijo -Ainda non seis quen sodes. Pero cando o vello tira a pucha no chan hay que facer o que dice. E o seu xuramente (Aun no se quien sois, pero cuando el abuelo tira la boina al suelo hay que hacer lo que manda, es su juramente) Entonces nos sentamos detrás de la lareira de la cocina, mientras la abuela nos inundó con un sinfín de recuerdos de nuestros padres.
De este toro de gran trapio Su bella historia les voy contar Dicen las gentes de Andalusia Que un toro bravo en Cái un día Entre sus calles se presentó La hente espantada der toro huia Pero una mosita con gran való Ar toro bravo, con una sonrisa Y una bandera lo conquistó Sacó la niña de su moxila Un caramelo, y con su manita Ar toro bravo se lo ofresió Miróla er toro.¿Que pensaría? y er caramelo que le ofrecia se lo comio Asi se hisieron grandes amigos Y por tó Cai lo paseó Es desde entonses que er toro bravo en toro manso se convirtió Y er torito por las noxes Mientras la luna dormia A su dueña le desía Entre requiebro esta cansió “Loco por Cai me paseaba a tó er valieente yo me imponía y como era fuerte ganaba yo Pero ar verte, oh, linda niña Toda mi furia se disulvió Y ahora te canto con alegría “Ay niña mia, mi bella hermosa Cuerpo de nacar, blanco coral La de la bata de cola La de los pèlos peinaos Que lleva en sus brasos chaqueta asúl Donde pisas nasen flores, y con mi fieresa Mi niña bella menclino yo. Tu carita de amapola Quies tu pelo rayo de sol ¿Cómo quies que no te siga Siere mi vía y mi pasión Y con tu sonrisa tu mias robao tó enterito er corazón. Falta el toro y la niña. No puedo subir la imagen.

viernes, 28 de noviembre de 2014

ESPERANZA. Bienaventurado aquel que espera en Dios. No desconfiéis nunca de Dios. Pero tampoco hagáis pecados pensando que como Dios todo lo perdona que y también os perdonará después de cometer el pecado. La Divina Misericordia excede infinitamente a todos los pecados del mundo. No bajemos, pues la vista a nuestras caídas y recaídas. Levantémosla a la Divina Misericordia de Dios. Dios no condena a nadie al infierno. Pero tú puedes condenarte si no pides con arrepentimiento perdón de tus culpas, por grandes que sean. Dios perdona siempre al que humilde y arrepentido le pide perdón. Porque Dios no Mira tus culpas para juzgarte sino tu arrepentimiento. ¿No te hace esto confiar en la Divina Misericordia? Esperanza y amor, arrepentimiento y confianza son las cuatro bases para salvarte. Es pecado contra el Espíritu Santo el confiar temerariamente en Dios. Y ese pecado no tiene perdón ni en esta vida ni en la otra., Pecar contra el Espíritu Santo es burlarse de la Misericordia de Dios. Se burla de la misericordia de Dios quien peca pensando arrepentirse después, basándose en que como la Misericordia de Dios todo lo perdona que también te perdonará después. Y esto es ponerse en un lugar donde no hay perdón. Por eso se dice que hay dos pecados contra el Espíritu Santo. El otro pecado contra el Espíritu Santo es pensar que tu pecado es superior a la Divina Misericordia y por eso no tiene perdón. Estos dos pecados son aquellos que dice el Catecismo que son contra el Espíritu Santo y no tienen perdón. Pero sigue leyendo: Todo pecado, sea el que sea, tiene perdón en este mundo y en el otro. Aun esos dos pecados que se dice de ellos que no tienen perdón, TAMBIEN SERAN PERDONADOS A QUIEN SE ARREPIENTA. Es decir, que si te arrepientes de ellos (si los cometes) también Dios te perdona. Son pecados contra el Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo es todo Amor. Y no se puede desconfiar de ese Amor. Tampoco se puede ser temerario pensando en pecar para luego arrepentirte. Si tú estás enfadado con tu madre., con tu novia o esposa y ella es muy buena. Entonces tú dices: Le voy a dar una paliza. Total ella me perdonará porque es buena… Eso no se puede hacer con Dios, porque eso es burlarse y de Dios nadie se burla. Se dice de una persona que es buena cuando usa de misericordia y perdón con quien lo ofende. Se dice de Dios que es misericordioso porque siempre que nos arrepentimos nos perdona. Y cuanto más nos perdona más brilla su misericordia. Pero no olvidemos que el amor debe estar en proporción a nuestros pecados. Quien mucho ha pecado mucho tiene que amor a Dios y al prójimo para alcanzar Misericordia., La Misericordia tiene un precio. Y ese precio es el amor. Por eso en el purgatorio todas las penas que se sienten, son penas de amor. Vamos a verlo. ¿En qué y contra qué pecó el alma que va al purgatorio? Contra el amor. Amor que no le dio a Dios, y despreció a Dios por las criaturas. Los placeres también son criaturas. Entonces es lógico que quien restó amor a Dios le devuelva amor antes de entrar en el cielo. Y si no alcanzó a darle a Dios suficiente amor, aunque arrepentidos, debemos estar en el purgatorio sufriendo penas de amor hasta conseguir amar tanto a Dios y a los demás que nos espiritualicemos en ardores de amor. Dios nos ama. Nos ama a cada uno personalmente, de tal forma que volvería a morir en la Cruz por una sola persona, por ti, por mí, si no hubiese sido suficiente la Redención. Pero la Redención ha sido infinita, porque en Dios todo es infinito. Por eso Jesús a Diario le ofrece al Padre su sacrificio incruento en la misa para satisfacer por nosotros. Por los que van a misa en primer lugar, y por los que no van también. La misa no la ofrece un sacerdote. El sacerdote no ofrece misas. Las ofrece el mismo Jesús, de un modo incruento por medio del sacerdote. Por eso aunque el sacerdote esté en culpa grave también la misa es válida. La misa no depende del sacerdote. Aunque un sacerdote presidiendo la misa en su ministerio en culpa grave se condenará si no se arrepiente. Pero la misa no pierde valor. Dios nos ama como somos, aunque seamos pecadores igual Dios nos ama. Y siente muchísimo que vivas en pecado, porque sabe que ese pecado te va a condenar. Dios no condena a nadie. Es el pecado quien condena. Dios odia nuestros pecados, pero nos ama con amor infinito., Por eso tiene gran pena cuando ve a una persona que se va a condenar. Y espera a ver si se arrepiente. El arrepentirse es cosa de cada uno de nosotros, El perdonarnos es cosa de Dios. Pero no hay perdón sin arrepentimiento. Sería una injusticia, y eso no lo haría Dios. Nuestra salvación o condenación ya no depende de Dios. Depende de nosotros mismos. Por eso te digo que no pierdas tiempo viviendo en pecado grave Quien tiene mucho miedo a condenarse es señal de que no es humilde. Porque el humilde no se para en esos innecesarios temores. Se arrepiente, le pide perdón a Dios, y tiene confianza en su Misericordia. Y como sabe que Dios es muy bueno, por eso lo ama, porque reflexiona. Quien reflexiona ama a quien lo ama. Quien es humilde pide perdón. Los demás van por camino equivocado. Nada sirve temer al frio. Abrígate y sigue caminando, porque el frio no se vence temiendole.

jueves, 27 de noviembre de 2014

AL HABLA CON JESUS- Hola Jesús, Buenas tardes. Tengo tiempo libre, y en esta tarde de primavera quiero conversar un rato contigo. -También yo quiero conversar contigo. Ya sé que tienes muchas cosas que contarme. Ya sé que desearías muchas cosas. Entre ellas ofrecerme mucho. Cuando yo estoy contigo todo te parece poco para darme, para agradarme, para caminar conmigo en el amor. Pero cuando me escondo, cuando no me sientes, cuando te acecha una enfermedad, entonces te desanimas, entonces te crees sólo, y olvidas tus promesas. -Es verdad. Tú lo sabes todo. También por eso, por las horas de depresión, por las horas de olvido, por las horas de no sentirte a mi lado por las horas de gran alegría vengo a pedirte. Sé que te agrada mucho jugar al escondite. Y yo quisiera que no te escondas. Quiero que estés siempre presente. Que siempre estés en mi pensamiento. En una palabra, que no te escondas, que se pasa muy mal sin ti. -Pero piensa: ¿No acaso eres tú el que busca jugar al escondite? ¿Cuántas veces te busco y no te encuentro? ¿Y cuantas veces más estás entretenido con cosas sin importancia, pero que te oscurecen mi presencia? Comprendo que te agraden mucho las cosas de este mundo. Yo soy el autor de todo lo creado, y lo hice para tu agrado. Pero con la condición que no te distraigas, que hagas de todo un medio para caminar conmigo, para charlar, para preguntar. -Es que hay cosas a las que se les quiere mucho. Y a veces tú te las llevas, yo me quedo sin ellas. No sé a adonde te las llevas, pero dejan de estar en mi vida. Cuando era un niño tenía amigos, muchos amigos. Y aun siendo niños también te los has llevado. Luego hubo días de total fracaso, e incluso a sacerdotes buenos amigos míos también se han ido. Luego trabajos, incomprensiones, fracasos… -¿Y Yo? Yo pudiendo ser rico escogí la pobreza. Pudiendo haberme rodeado de grandes amigos me rodeé de enfermos, de leprosos, de pobres…Ríos de plata y oro corrían por mis manos, pero pasaban como un manantial a aliviar la sed de otros, hasta el punto de que pasé hambre, de que caminé hasta la casa de algún amigo sudando bajo un sol de justicia para pedir siquiera un vaso de agua. Ayudé a muchos pobres, Curé a muchos enfermos graves. ¿Y sabes cómo han correspondido? Muchos de ellos, muchos de los que yo había curado y favorecido, el día de mi Pasión me apedrearon, me abofetearon, me hirieron. Y más aún, me despreciaron y me trataron de loco, de mentiroso y de endemoniado. ¿Sabes cómo me defendí de todas esas calumnias y agresiones? Diciéndole al Padre: Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y al decirlo me dejé crucificar por ellos y di la vida para que ellos pudieran salvarse. -Claro, pensando en todo lo que dices, lo que yo hago es bien poco. Y a veces no es más que oropel, con mucho brillo y poco valor.- Pero hoy quiero darte algo más. Darte ese amor tan grande como te daban los mártires cuando por tu amor moría, como los que fueron a lejanas tierras a predicar tu evangelio. A dar testimonio aunque sea apedreado como San Sebastián…. -Buena cosa eso, pero no es necesario. No es eso lo que Dios quiere de ti. Dios no te pide grandes sacrificios. Te pide cosas más sencillas. Tu santificación no está en hacer cosas grandes, sino en hacer bien las cosas pequeñas. Hacerlas con amor. ¿Sabes lo que es orar? Orar no es estar recitando siempre oraciones. No es penetrar con la mente en el cielo y allí contemplar la Gloria del padre. No es escribir cosas hermosas. No es aconsejar a todos a ser buenos…Cosa buena es, pero no es esa la oración que Yo quiero. La oración que hoy quiero de ti es que hagas tu trabajo con amor a mí y al prójimo, que ames a los que están a tu lado, porque ellos son los que más te hacen sufrir, porque amar a tus padres, a tus hermanos y familiares porque hacer el bien entre tus vecinos eso me agrada mucho más que si fueras a misionar lejos de tu hogar. A un padre que ha sido borracho que no les diga a sus hijos que no lo sean. Mejor que deje él de serlo, y así hablará con el ejemplo. Una madre que no va a misa que no diga a sus hijos que vayan a misa. Debe ir ella, luego los hijos también la acompañarán. Es decir, hablar y predicar con las obras. ¿Eres soltero? Trata a tu novia como a una hermana, respétala, Enseñale a ser pura y casta. ¿Eres casado? Ayuda a tu mujer en todo lo que puedas. No discutas. Cierra la boca a tiempo. Perdónale si te ha faltado y ámala. ¿Tienes hijos? Enséñales a acompañarte a misa, enséñales a amar a Dios y al prójimo. Edúcalos en el amor. Que no sean egoístas, que sepan sacrificarse por ellos y por otros. Que no devuelvan mal por mal... ¿Qué estas enfermo? Entrégame a Mí tu dolor para ser corredentor en mi Pasión. Sufre con paciencia, buscando el remedio, y pídeme la salud, que yo son el dueño de la salud y la doy a quien me la pide con fe si no es inconveniente a su salvación. -Ciertamente. Tienes razón. Cuesta más ser bueno y mejor, arrepentido y dar ejemplo entre los que te han conocido de siempre. Ahora comprendo que irse a tierras lejanas no es lo mejor. Es bueno, pero más fácil. Para ser bueno en mi aldea, en mi pueblo, en mi ciudad, con mis amigos…eso es mucho más difícil. -Difícil, si pero eso es oración continua. Porque orar es eso. Es levantar tu corazón a mí y pedirme cosas. Enseñar a los demás a hacer esta oración, que es predicar con el ejemplo. Habrás oído que muchas veces he dicho que la mejor de las oraciones es la mental. Aquella que se hace con el pensamiento. Esa oración es estar íntimamente charlando, tu yo. Y mientras haces esa oración mental no dejes tu trabajo, porque todo lo que hace un justo es oración si me lo ofrece como oración. -Pero algunas veces estamos en pecado, y tal vez en culpa grave. Entonces sé que mi oración no vale para los otros…Lo siento. -Cierto, pero para que te perdóne tus culpas, graves o leves, basta con que me digas pocas palabras, salidas de tu corazón de tu mente. Si me dices: Jesús perdóname porque he pecado…ya te perdono. Porque quien muere pronunciando mi nombre, Llamándome en su agonía, aunque esté en culpa grave yo acudo a su lecho, y le ayudo a conseguir el perdón y su muerte será santa. Después de pedir perdón de tus culpas, con intención de confesarlas cuando puedas, entonces ofréceme tus trabajos, tus deseos tus obras, todo se convertirá en oración siempre que no sean obras deseos o pensamientos pecaminosos. Desde ese momento ya puedes hacer oración por otros, porque también Dios aceptará tus ruegos. La oración del Padrenuestro es la mejor. La he enseñado Yo a mis Apóstoles, porque es el mejor modo de dirigirse a Dios. Pero el hombre no puede estar de continuo orando. Por eso te digo que puedes hacer oración continua si cada mañana me ofreces las obras buenas del día. Dios te concede la vida para adquirir virtudes, no la desprecies.
IRIS Era una deliciosa tarde de verano. Algunos compañeros del colegio nos fuimos a pasear por la orilla del Nervión. Después de tomar un café en “La Salve”, una cervecería que está en el Campo de Volantín de Bilbao, nos fuimos hasta la playa para dar unas vueltas en una lancha de recreo. Ya la tarde declinaba, y el sol estaba cercano a su crepúsculo cuando nos despedimos. Yo seguí un ratito solo por la playa, y en una roca junto al mar me senté para filmar la puesta del sol De pronto, y salida de no sé dónde, una niña se acerca, y se queda mirándome sin decir nada. También yo la miraba. Una carita de hambre, flaca con sus ojitos azules de los que se deslizaba alguna lágrima. Su mano extendida como suplicando una limosna. Despeinada, descalza y un vestido sucio y raído. -¿Qué quieres, niña? -Una limosna, por caridad. -¿Dónde vives? -Lejos. Cerca de Archanda. -Ah. Archanda. ¿Y tus padres? -No tengo. A mi padre no lo conocí, y mi madre ha muerto cuando yo tenía 4 años -¿Y cuantos tienes ahora? -Tengo seis -¿Quién cuida de ti? -Nadie. Algunas veces me voy a dormir con una señora, ya mayor. Se llama Doña Arundina. -La conozco. Doña Arundina es una buena mujer, pero ya camina con dos bastones. Poco tiempo podrás estar con ella. ¿Y después a dónde irás? -No lo sé. No sé a don de iré. Y al decirlo comenzó a llorar, mientras decía, Mamá, mamá…¿Por qué me has dejado tan sola? Mamá, llévame contigo a donde tu estés. Entonces le dije: No te preocupes. Yo cuidaré de ti. ¿Cómo te llamas? -Iris. Mi nombre es Iris. Te agradezco que pienses en cuidarme, pero cuando llega la noche me encuentro sin mi mamá. A veces me dan algo, pero siempre es poco. Me gustaría tener unos zapatos, y no puedo. A veces….A veces… -¿A veces qué? -A veces cuando pasa alguien a mi lado me escupe. ¡Yo quiero irme con mi madre! Y al decirlo volvió a llorar con un llanto que la hacía temblar. Luego dijo: No sé para que nací. Yo tengo una casita. Tengo un perro grande, muy grande, que te va a querer mucho. Tengo dos gatitos juguetones. Y un jardín que está lleno de flores, pero me necesita una niña como tú que cuide mi jardín. ¿Quieres venir conmigo? -Oh, sí. ¿Podré comer por la mañana, a medio día y a l tarde? -Podrás. También podrás ir al Colegio. Y tendrás muchas amigas y amigos. ¡Anda, no llores más! Ven, vamos hasta mi casa. Al llegar a casa salió a recibirla mi Perro Patón. Pronto se hicieron amigos. Al llegar la hora de la cena le puse su plato en la mesa, un vaso de leche, pan, y fruta. -Ahora te voy a enseñar tu habitación. Mañana a las diez, tendrás que venir conmigo. Quiero comprarte vestidos nuevos, zapatos nuevos, y quiero que te arreglen bien ese pelo. -Gracias. Muchas gracias. ¿Entonces ya no me dolerán los pies cuando vaya por los caminos? -No. Eso ya paso. Ahora habrá que buscar algunos amigos que jueguen contigo, porque yo tengo que ir a mi trabajo. -¿No puedo ir contigo? -No. Venga. Vete a dormir. Y mañana será otro día. Cuando los pajaritos del jardín trinaban, y el sol penetraba por la ventana me levanté. Después de prepararme me acordé de la niña. Ya estaba esperándome en la cocina para preguntarme si podía comer un poco de miel -Claro que sí. Puedes comer de todo. Pero no le des nada a Patón, porque los perros deben comer diferente. Era una bonita tienda de niños, que hay en la calle Urrutia de Bilbao. Hice señas a una dependiente y le dije: -¿Ves esta niña? -Si. Vive en Archanda. La he visto alguna vez. Creo que vive con la vieja Arundina. ¡Pobre niña, tan pequeña y abandonada! -Bien. Pues te pido que busques los mejores vestidos. Que busques una peluquería, para que laven su pelo. Que le pongas los mejores vestidos, y en sus dedos coloques una pulsera de oro y una sortija. -¿Es familia tuya? -No. No es de mi familia. Pero quiero mandarla al colegio de las Madres Josefinas, y quiero que tenga buen aspecto. -No te preocupes. Yo me encargo de eso. -Entonces voy hacer mis compras. Dentro de dos horas estoy aquí. -Muy bien. Hasta luego. Y después de hacer las compras regreso por el colegio de las Madres Josefinas, donde contraté la estancia de la niña por tres años. Después tomé de la mano a Iris y le dije: -Iris. Tú vas a ingresar en un colegio. Allí encontrarás unas buenas monjitas que cuidarán de ti. Nada te faltará. Yo vendré a verte cada día. Y cuando pasen los tres años volveré a contratar otros tres, en eso u otro colegio. -Gracias, Javier. Eres tan bueno como mi madre. Pero yo prefiero estar contigo y con Patón. Ese perro me ha tomado cariño. Y ya somos amigos. -Está bien, Iris. Pero ahora ya no eres la niña harapienta de ayer. Ahora eres una niña muy hermosa, con tu pelo rubio y tus ojitos azules. Pero te falta estudiar., Ahora tendrás que estudiar. Luego cuando ya seas mayor entonces tendrás que enfrentarte tu solita al mundo. Un mundo donde hay personas buenas… -Como tú. -y personas malas que juzgan a las personas por su aspecto y yo no quiero que nadie te vuelva a escupir. Quiero que tengas una carrera. -¿Qué es una carrera? -Una carrera es…Es ser profesora, ser médico, ser ingeniero… -Ah. Como mi madre. -¿Tu madre que carrera tenia? -No lo sé. Pero ayudaba a los ancianos. -Muy bien. Dentro de una semana ingresas en ese colegio. Y como te vendré a ver cada día, si no estás agusto te llevaré a otro -¿Y porque no contigo? -Porque tendrías que vivir sola, y de todos modos tendrías que estudiar. -Comprendo. Iré al colegio. Se fueron pasando los días. Cada tres días pasaba a visitarla, junto con mi perro Patón. El perro cuando veía a Iris se deshacía en piruetas. También las madres del Colegio tenían mucho cariño a Paton, y él se sentía muy orgulloso de las caricias de las más ancianitas que lo acariciaban, mientras él ponía sus gruesas patas en el regazo. También los años iban sucediéndose. Un día en que estaba paseando por el Campo del Colegio con Iris y Patón, de pronto Iris me dijo: -Gracias a ti he llegado a ser en la vida una persona apreciada. Mis estudios van bien, y el próximo mes ingreso en la Universidad. ¡Cuánto he sufrido hasta aquella tarde en que me encontraste. -Me encontraste tú a mí. Yo estaba contemplando la puesta del sol. -Sí. Te encontré. Me pareció encontrar un hermano mayor. Y cuando comenzaste hablar conmigo me pareció que siempre te había conocido. No sé por qué desde entonces has sido un hermano. -Cuéntame algo de tu vida. No sé nada de ti hasta los seis años. -Pues es muy triste. Mi madre murió. Enfermó de una gripe o pandemia, y como no había dinero, pues no teníamos medicamentos. Se murió, Aun recuerdo sus últimas palabras: “Pobre hija. No sé qué será de ti. Tan sola en la vida!” Y posando sus labios ardientes en mí frente… ¡Que triste fue aquel beso para mí. Entraron en casa algunos vecinos. Recuerdo que me echaron de la habitación, y al día siguiente se la llevaron a enterrar. Aquella noche la pasé en casa de una vecina, pero ésta me dijo que debía vivir en mi casa, que me acostumbrase. Después, poco después vino el dueño de la casa y me dijo que debía ir a pedir limosna, porque también otros niños iban. Y me llevó a un pueblo que yo no conocía. Me llevó en tren. Y diciéndome que pidiese a todos, se fue. Yo, lloré mucho, mucho. Nadie me quería. Estaba sola, muy sola. Iba de pueblo en pueblo, Algunos me daban limosna. En los lugares donde vendían pan me daban pan, o fruta, y así iba pasando el tiempo. Un día, cansada de llorar, llena de hambre y frio me fui a dar una vuelta por la bahía, de paso que buscaba un rincón donde dormir. Tenía mucha hambre. Algunos, en vez de darme algo me escupían, y entonces me recordaba que mi madre me daba besos. Ahora salivazos. Me acerqué a ti porque estabas solo, y pensé seguirte para dormir bajo el goteral de tu casa, o en la escalera de tu piso, porque me habías hablado. ¡Tanto tiempo que nadie me hablaba! Yo era una niña pequeña. Y tú me sonreías al hablarme. Me parecías el ángel soñado en el regazo de mi madre. Ahora comprendo que en la vida también hay personas buenas. -_Ya sabes, Iris, todos somos hermanos. Y todos debemos acoger al hermano pobre igual que al rico. El pobre te lo agradece, el rico no siempre. Pero yo veía en ti personificada la pobreza, mientras a mí no me faltaba nada. Y mientras te hablaba pensaba en qué podría ayudarte. En aquellos minutos he pensado muchas cosas. Buscarte un techo con alguna persona buena, dejarte un lugar en mi casa, llevarte a casa de mi hermana. Todo, menos abandonarte a una suerte incierta. Porque tu…Tú estabas más muerta que viva. -No había comido nada en todo el día. -Por eso. Pensé en darte lo necesario y buscar un colegio interno. ¿Y qué tal te va con las monjas? -Muy bien. Ahora todas lloran besándome porque me voy. Ya no añoro los besos de mi madre, aunque no hay besos como los de ella. -Entonces ¿A qué universidad vas? -A la de Deusto. Espero que me admitan. Porque hay muchas solicitudes. -Entonces ven conmigo. Deusto está cerca. Yo vivo en la Calle Ramón y Cajal. Muy cerca. Ven, tengo una buena recomendación. -Gracias. A ver si hay suerte. -Te examinarán, y tal vez…. (Continuará)
EL VIEJO PUENTE DE PIEDRA

Fijaros en esta foto de portada. La he sacado el año pasado. Es el puente de Alba de Tormes, el que da entrada al pueblo.
Un poco mas a la izquierda hay una gran imagen de Teresa de Jesús, y allí ya comienza el Monasterio.
Era un hermoso dia de finales de primavera. Tenia que ir a Salamanca. Un amigo me acompañó. Salimos por una vieja carretera que atraviesa bosques preciosos, donde los rios bajan a veces mansos y tranquilos, otras en hermosas cascadas cayentes que forman bellos arcoiris.
Al llegar a Calatayud decidimos visitar el monasterio de Piedra. Toda una inmensa y magnifica imagen , cuyos paisajes se pierden más allá de lo que alcanza la vista. Despues de recorrer el gran recinto, ya anochecido decidimos quedarnos hasta el dia siguiente, para proseguir el viaje,
Amaneció un dia espléndido entre los trigales verdes que ya comenzaban a madurar en la estepa y campiña Castellana.
De vez en cuando una aglomeracion de casitas blancas que se apiñaban al lado de una iglesia a veces elevando sus agujas al cielo y otras veces medio en ruinas.
En una de estos pueblos perdidos en un pequeño bosque decidimos parar para comer.
Nadie.
Recorrimos todo el pueblo. Calles donde la maleza crecia a sus anchas, y los rosales se mecian bajo una brisa que templaba el riguroso calor de medio dia.
Serguimos hasta la Iglesia, dejando el coche al principio del pueblo. Queriamos ver a alguien que nos explicara porque habian abandonado aquel pueblo.
Nadie.
Todo era soledad.
Ni siquiera una persona. Un cementerio abandonado cerca de la iglesia, cuya puerta estaba entreabierta, con una piedra que hacia que el viento no la abriera.
De cuando en cuando el silencio era interrumpido por algun pajarito que se posaba mirandonos torciendo el pico a un lado y a otro, para luego saltar más alto y entonar un bonito trinar.
Fuimos de regreso al coche pensando que en otro tiempo los habitantes se alegraban de sus posesiones que ahora nadie cultivaba.
Despues de varios kilómetros otro pueblecito perdido allá en una suave colina.
Y hasta allí nos fuimos, temiendo que la gasolia se terminase antes de encontrar un lugar para comer.
A lo lejos se oia el ladrar de un perro, y poco mas adelante un viejo fumando una pipa, sentado sobre un tronco, y su anciana mujer hilando la rueca sentada en la escalera de piedra que servia para entrar en la baja y larga casa, con muchas ventanas y varias puertas.
-Hola,
-Hola. ¿Desean algo?
-Deseariamos comer. ¿Hay alguna fonda en el pueblo?
-No. Aqui solo habitamos tres familias. Y si quieren quedarse nadie les va a decir nada por abrir una casa y pasar aqui unos dias. ¿Desde donde vienen.
-Desde Barcelona.
-Comida no encontrarán. Pero si mi Patricia quisiera podrian quedarse con nosotros.
Y Patricia nos invito a sentarnos a la mesa.
Mató un pollo, mientras su marido encendia una rudimentaria chimenea donde lo asaron sobre un asador
Buenas hogazas de pan, porque ellos aun cocian el pan en su horno de leña.
Despues de comer, tratamos de pagarles, pero de ninguna manera han querido que les diésemos nada, y besando sus arrugadas manos nos fuimos hacia Alba de Tormes.
Sacamos esta foto al viejo puente de piedra. Despues de alquilar habitaciones para quedarnos unos dias, fuimos a visitar el monasterio, donde se celebraba una misa, y las monjitas carmelitas cantaban un precioso himno.
Besamos las reliquias de Santa Teresa de Jesús, y estuvimos un rato junto a su tumba.
Luego me puse a meditar la alegria de los santos al morir.
Ellos no temen la muerte. Para ellos morir es nacer. Ya lo decia Sta Teresa de Jesús en sus versos. La muerte es esperada como el deportiosta espera su premio.
Era Teresa de Jesús una Santa Castellana, con ese caracter estepeño que aunque no sintiese una fe sensible, obraba como si sintiese los mas grandes fervorines del mundo.
Muy pocos dias antes de morir llamaba a esa puerta que ahora contemplabamos, para que la dejasen entrar, porque su cuerpo agonizante ya habia llegado al fin de su calvario.
Ella pasó todas las moradas de las cueles escribia San Juan de la Cruz, cofundador con ella. Y la peor morada del alma es amar y obrar el bien con una fe que está escondida. Una fe que está en la morada del alma, y no se deja sentir. Una fe que podria hacer feliz a quien la sintiera como otras veces, pero todo santo debe sufrir el paso por esa morada, así como Jesús pasó, hasta el punto de decir "Padre, ¿Por qué me has abandonado?". Ese fue el mayor sufrimiento de Jeús en la Cruz. Sentirse solo. En una soledad donde no se ve ni el cielo ni la luz ni a Dios. Y el alma debe caminar sin sentir esa luz que da la fe. Luego, antes de expirar pudo decir: Al fin muero en el seno de la Iglesia Catolica.
Allí en Alba de tormes estubimos varios días .
Visitamos el castillo. Aquel castillo que cuando pasaba unos dias de vacaciones en la compañia de esos Carmelitas podia conytemplar desde mi habitacion. El Castillo de los Marqueses de Alba de Tormes, de donde descendió tambien la Condesa de Alba, Doña Cayetana, porque este Castillo fue de sus antepasados.
Hoy, desde mi habitacion contemplaba la huerta de los Carmelitas. Un recuerdo me vino a la mente:
"Era un dia en que todos los frailes querian ir de escursion a la Peña de Francia. Alguien debia quedar en el Monasterio.
Un anciano Padre y yo nos quedamos. Al llegar la noche debia meter cientos de pollitos en unos cajones y subirlos a un lugar donde pasarian la fria noche.
Al subir un cajon se soltó la cuerda. Bajé la vista y vi que un montón de pollitos estaban estirando la pata. Habian muerto del golpe.
Entonces tomé una azada hice un gran hoyo, y allí los metí antes de que llegase el meddico forense a ver si estaban vivos o se hacian los muertos,
Y seguí subiendo los otros cajones.
No pasaba nada. Cada noche nacian muchos alrededor de la campana que hacia de madre, pues nacian con el calor de las bombillas.
Y pensando esta anecdota me quedé dormido.
Allá cuando el sol aun estaba dormido, y el alba bruñia de plata las cúspides de las montañas, bordando un hilo de luz allá por el horizonte, me despierta la campana con sus bronces sagrados, que parecia que intentaban ensordecerme.
Me levanté y me fui a la iglesia por una escalera de caracol que conocia bien. Y aquel dia, despues de comer, nos volvimos a Barcelona.
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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Fijaros en esta foto de portada. La he sacado el año pasado. Es el puente de Alba de Tormes, el que da entrada al pueblo.
Un poco mas a la izquierda hay una gran imagen de Teresa de Jesús, y allí ya comienza el Monasterio.
Era un hermoso dia de finales de primavera. Tenia que ir a Salamanca. Un amigo me acompañó. Salimos por una vieja carretera que atraviesa bosques preciosos, donde los rios bajan a veces mansos y tranquilos, otras en hermosas cascadas cayentes que forman bellos arcoiris.
Al llegar a Calatayud decidimos visitar el monasterio de Piedra. Toda una inmensa y magnifica imagen , cuyos paisajes se pierden más allá de lo que alcanza la vista. Despues de recorrer el gran recinto, ya anochecido decidimos quedarnos hasta el dia siguiente, para proseguir el viaje,
Amaneció un dia espléndido entre los trigales verdes que ya comenzaban a madurar en la estepa y campiña Castellana.
De vez en cuando una aglomeracion de casitas blancas que se apiñaban al lado de una iglesia a veces elevando sus agujas al cielo y otras veces medio en ruinas.
En una de estos pueblos perdidos en un pequeño bosque decidimos parar para comer.
Nadie.
Recorrimos todo el pueblo. Calles donde la maleza crecia a sus anchas, y los rosales se mecian bajo una brisa que templaba el riguroso calor de medio dia.
Serguimos hasta la Iglesia, dejando el coche al principio del pueblo. Queriamos ver a alguien que nos explicara porque habian abandonado aquel pueblo.
Nadie.
Todo era soledad.
Ni siquiera una persona. Un cementerio abandonado cerca de la iglesia, cuya puerta estaba entreabierta, con una piedra que hacia que el viento no la abriera.
De cuando en cuando el silencio era interrumpido por algun pajarito que se posaba mirandonos torciendo el pico a un lado y a otro, para luego saltar más alto y entonar un bonito trinar.
Fuimos de regreso al coche pensando que en otro tiempo los habitantes se alegraban de sus posesiones que ahora nadie cultivaba.
Despues de varios kilómetros otro pueblecito perdido allá en una suave colina.
Y hasta allí nos fuimos, temiendo que la gasolia se terminase antes de encontrar un lugar para comer.
A lo lejos se oia el ladrar de un perro, y poco mas adelante un viejo fumando una pipa, sentado sobre un tronco, y su anciana mujer hilando la rueca sentada en la escalera de piedra que servia para entrar en la baja y larga casa, con muchas ventanas y varias puertas.
-Hola,
-Hola. ¿Desean algo?
-Deseariamos comer. ¿Hay alguna fonda en el pueblo?
-No. Aqui solo habitamos tres familias. Y si quieren quedarse nadie les va a decir nada por abrir una casa y pasar aqui unos dias. ¿Desde donde vienen.
-Desde Barcelona.
-Comida no encontrarán. Pero si mi Patricia quisiera podrian quedarse con nosotros.
Y Patricia nos invito a sentarnos a la mesa.
Mató un pollo, mientras su marido encendia una rudimentaria chimenea donde lo asaron sobre un asador
Buenas hogazas de pan, porque ellos aun cocian el pan en su horno de leña.
Despues de comer, tratamos de pagarles, pero de ninguna manera han querido que les diésemos nada, y besando sus arrugadas manos nos fuimos hacia Alba de Tormes.
Sacamos esta foto al viejo puente de piedra. Despues de alquilar habitaciones para quedarnos unos dias, fuimos a visitar el monasterio, donde se celebraba una misa, y las monjitas carmelitas cantaban un precioso himno.
Besamos las reliquias de Santa Teresa de Jesús, y estuvimos un rato junto a su tumba.
Luego me puse a meditar la alegria de los santos al morir.
Ellos no temen la muerte. Para ellos morir es nacer. Ya lo decia Sta Teresa de Jesús en sus versos. La muerte es esperada como el deportiosta espera su premio.
Era Teresa de Jesús una Santa Castellana, con ese caracter estepeño que aunque no sintiese una fe sensible, obraba como si sintiese los mas grandes fervorines del mundo.
Muy pocos dias antes de morir llamaba a esa puerta que ahora contemplabamos, para que la dejasen entrar, porque su cuerpo agonizante ya habia llegado al fin de su calvario.
Ella pasó todas las moradas de las cueles escribia San Juan de la Cruz, cofundador con ella. Y la peor morada del alma es amar y obrar el bien con una fe que está escondida. Una fe que está en la morada del alma, y no se deja sentir. Una fe que podria hacer feliz a quien la sintiera como otras veces, pero todo santo debe sufrir el paso por esa morada, así como Jesús pasó, hasta el punto de decir "Padre, ¿Por qué me has abandonado?". Ese fue el mayor sufrimiento de Jeús en la Cruz. Sentirse solo. En una soledad donde no se ve ni el cielo ni la luz ni a Dios. Y el alma debe caminar sin sentir esa luz que da la fe. Luego, antes de expirar pudo decir: Al fin muero en el seno de la Iglesia Catolica.
Allí en Alba de tormes estubimos varios días .
Visitamos el castillo. Aquel castillo que cuando pasaba unos dias de vacaciones en la compañia de esos Carmelitas podia conytemplar desde mi habitacion. El Castillo de los Marqueses de Alba de Tormes, de donde descendió tambien la Condesa de Alba, Doña Cayetana, porque este Castillo fue de sus antepasados.
Hoy, desde mi habitacion contemplaba la huerta de los Carmelitas. Un recuerdo me vino a la mente:
"Era un dia en que todos los frailes querian ir de escursion a la Peña de Francia. Alguien debia quedar en el Monasterio.
Un anciano Padre y yo nos quedamos. Al llegar la noche debia meter cientos de pollitos en unos cajones y subirlos a un lugar donde pasarian la fria noche.
Al subir un cajon se soltó la cuerda. Bajé la vista y vi que un montón de pollitos estaban estirando la pata. Habian muerto del golpe.
Entonces tomé una azada hice un gran hoyo, y allí los metí antes de que llegase el meddico forense a ver si estaban vivos o se hacian los muertos,
Y seguí subiendo los otros cajones.
No pasaba nada. Cada noche nacian muchos alrededor de la campana que hacia de madre, pues nacian con el calor de las bombillas.
Y pensando esta anecdota me quedé dormido.
Allá cuando el sol aun estaba dormido, y el alba bruñia de plata las cúspides de las montañas, bordando un hilo de luz allá por el horizonte, me despierta la campana con sus bronces sagrados, que parecia que intentaban ensordecerme.
Me levanté y me fui a la iglesia por una escalera de caracol que conocia bien. Y aquel dia, despues de comer, nos volvimos a Barcelona.
Balcells JavierCrevillente


ANGEL DE LA GUARDA

¿Quién es el ángel de la Guarda? ¿Cuál es su misión? ¿Solo cuida a los niños? ¿Desde qué edad los cuida?

Veamos, veamos.
El ángel de la Guarda es un ángel  creado por Dios hace mucho tiempo.
Cuando una criatura humana es engendrada, en ese mismo instante Dios, al entregar un alma entrega también a un ángel cuidador.
Ese ángel cuidador puede estar al mismo tiempo en un lugar u otro, sin que jamás deje de vigilar a su custodiado.
Cuando llega el día del nacimiento del niño sigue custodiándolo, sin dejar de estar atento ni un solo instante, ni siquiera una milésima de segundo. SIEMPRE ESTÁ  AL LADO DE ESE SER. Su misión es esa desde el engendramiento. Al estar al lado del niño también influye de algún modo en inspirar y atender a la madre.

 El niño va creciendo, y se transforma en un hombre. El ángel sigue igual atendiendo e inspirando al hombre, moviendo su inteligencia, su entendimiento y voluntad, de tal modo que este hombre reciba la gracia santificante cuando arrepentido vuelva a Dios.

¿Por qué está siempre al lado del hombre? Designios de Dios. Bien puede Dios atender a todos y cada uno. Pero ha querido darnos un compañero celestial.
Los ángeles desde el cielo, a veces, miran con envidia a los hombres, porque los hombres pueden sufrir y ofrecer su dolor a Dios, pero ellos no.
He ahí el valor del sufrimiento aceptado con amor a Dios. Es “con amor a Dios” cuando lo entregamos a Dios, diciendo “Hágase tu voluntad, y no la mía”

Toda ofensa necesita un perdón. Todo perdón es una gracia. Toda gracia  brota de Dios. Y Dios es todo Amor, pero sin dejar de ser Justo. Toda justicia exige reparación de un mal cometido.

Por eso los seres humanos podemos satisfacer en justicia por nuestras culpas con el dolor. O sea, que Dios no envía el dolor. Pero el dolor debe existir, de lo contrario seríamos seres insensibles como lo es una estatua.
El dolor está ligado a la parte animal que hay en nuestro cuerpo.

Es por eso que Dios acepta el dolor que necesariamente hemos de sufrir para satisfacer nuestras culpas.
Es así el “ser humano”. A veces con alegrías, a veces con tristezas, a veces con dolor, a veces con gozos.

Y el hombre va avanzando por la vida hasta que un día llega la muerte. Todo hombre debe morir. La muerte no la envió Dios, porque Dios no tenía estipulado separar  al alma de su cuerpo. Juntos nacieron, juntos, alma y cuerpo, dejarían esta vida, y juntos seguirían su camino, no para un sepulcro, sino para una ascensión a una vida más perfecta, donde cesaría todo dolor y todo se convertiría en felicidad, dicha y gozo.
Pero este regalo que Dios hacía a Adán y a todos sus hijos y descendientes, estaba ligado a un amor sempiterno del Hombre. Un amor que nada costaría a los humanos, porque Dios sería siempre el  imán el centro de su creatura predilecta “El Hombre”

Pero Adán se reveló contra Dios. Y al revelarse le dijo NON SERVIAT,  no te serviré. No te creo, por eso te arrojo de mi vida. Mi dios es Satanás, y no Tú, Dios engañador, que me has prometido un cielo y me has quitado la ilusión de ser yo Dios como lo eres Tú.

Estas fueron las palabras sin sonido, que Adán y Eva formularon en sus corazones al hacer caso a satanás y desobedeciendo a Dios.

Por eso Dios dejó de darles esos beneficios, y dejó que probaran la malicia de su acción, aunque usó de su misericordia y prometió un Redentor
Ahora el cuerpo debe separarse de su alama, a causa del pecado.

La única persona que no ha pecado jamás ha sido la Virgen. Por eso Ella no ha muerto sino que se cumplió en ella lo que se cumpliría en cada hombre si no pecase, si Adán no hubiese roto la promesa de Dios.

….Entonces el Ángel sigue al lado del hombre hasta su muerte. Esta muerte puede ser a cualquier edad, desde la concepción hasta la ancianidad.

Después de la muerte del hombre, el ángel ya no es custodio. Si el hombre se salva será su gran amigo en la eternidad, si no se salva el ángel dejará de custodiar al hombre. Su oficio más querido es seguir siendo un ángel, pero los ángeles solo son custodios de los hombres  una sola vez.

Por eso en el cielo hay, como mínimo, tantos ángeles como seres humanos pasaron por el mundo y pasaran.

Podemos decir que también la Virgen tuvo su ángel de la guarda, y Jesucristo también.
Alguien preguntará ¿para qué quería Jesucristo un ángel custodio si era Dios? La respuesta es que también era hombre. Y si  por su naturaleza divina no podría pecar, por su naturaleza humana sí podría pecar.
Además  tenía que sufrir. Por eso ha tenido el ángel del Dolor  a su lado siempre. Podría  ser tentado. Por eso tuvo a su lado el ángel en las tentaciones de satanás. Y tuvo necesidad del Ángel del consuelo.