miércoles, 26 de noviembre de 2014



ANGEL DE LA GUARDA

¿Quién es el ángel de la Guarda? ¿Cuál es su misión? ¿Solo cuida a los niños? ¿Desde qué edad los cuida?

Veamos, veamos.
El ángel de la Guarda es un ángel  creado por Dios hace mucho tiempo.
Cuando una criatura humana es engendrada, en ese mismo instante Dios, al entregar un alma entrega también a un ángel cuidador.
Ese ángel cuidador puede estar al mismo tiempo en un lugar u otro, sin que jamás deje de vigilar a su custodiado.
Cuando llega el día del nacimiento del niño sigue custodiándolo, sin dejar de estar atento ni un solo instante, ni siquiera una milésima de segundo. SIEMPRE ESTÁ  AL LADO DE ESE SER. Su misión es esa desde el engendramiento. Al estar al lado del niño también influye de algún modo en inspirar y atender a la madre.

 El niño va creciendo, y se transforma en un hombre. El ángel sigue igual atendiendo e inspirando al hombre, moviendo su inteligencia, su entendimiento y voluntad, de tal modo que este hombre reciba la gracia santificante cuando arrepentido vuelva a Dios.

¿Por qué está siempre al lado del hombre? Designios de Dios. Bien puede Dios atender a todos y cada uno. Pero ha querido darnos un compañero celestial.
Los ángeles desde el cielo, a veces, miran con envidia a los hombres, porque los hombres pueden sufrir y ofrecer su dolor a Dios, pero ellos no.
He ahí el valor del sufrimiento aceptado con amor a Dios. Es “con amor a Dios” cuando lo entregamos a Dios, diciendo “Hágase tu voluntad, y no la mía”

Toda ofensa necesita un perdón. Todo perdón es una gracia. Toda gracia  brota de Dios. Y Dios es todo Amor, pero sin dejar de ser Justo. Toda justicia exige reparación de un mal cometido.

Por eso los seres humanos podemos satisfacer en justicia por nuestras culpas con el dolor. O sea, que Dios no envía el dolor. Pero el dolor debe existir, de lo contrario seríamos seres insensibles como lo es una estatua.
El dolor está ligado a la parte animal que hay en nuestro cuerpo.

Es por eso que Dios acepta el dolor que necesariamente hemos de sufrir para satisfacer nuestras culpas.
Es así el “ser humano”. A veces con alegrías, a veces con tristezas, a veces con dolor, a veces con gozos.

Y el hombre va avanzando por la vida hasta que un día llega la muerte. Todo hombre debe morir. La muerte no la envió Dios, porque Dios no tenía estipulado separar  al alma de su cuerpo. Juntos nacieron, juntos, alma y cuerpo, dejarían esta vida, y juntos seguirían su camino, no para un sepulcro, sino para una ascensión a una vida más perfecta, donde cesaría todo dolor y todo se convertiría en felicidad, dicha y gozo.
Pero este regalo que Dios hacía a Adán y a todos sus hijos y descendientes, estaba ligado a un amor sempiterno del Hombre. Un amor que nada costaría a los humanos, porque Dios sería siempre el  imán el centro de su creatura predilecta “El Hombre”

Pero Adán se reveló contra Dios. Y al revelarse le dijo NON SERVIAT,  no te serviré. No te creo, por eso te arrojo de mi vida. Mi dios es Satanás, y no Tú, Dios engañador, que me has prometido un cielo y me has quitado la ilusión de ser yo Dios como lo eres Tú.

Estas fueron las palabras sin sonido, que Adán y Eva formularon en sus corazones al hacer caso a satanás y desobedeciendo a Dios.

Por eso Dios dejó de darles esos beneficios, y dejó que probaran la malicia de su acción, aunque usó de su misericordia y prometió un Redentor
Ahora el cuerpo debe separarse de su alama, a causa del pecado.

La única persona que no ha pecado jamás ha sido la Virgen. Por eso Ella no ha muerto sino que se cumplió en ella lo que se cumpliría en cada hombre si no pecase, si Adán no hubiese roto la promesa de Dios.

….Entonces el Ángel sigue al lado del hombre hasta su muerte. Esta muerte puede ser a cualquier edad, desde la concepción hasta la ancianidad.

Después de la muerte del hombre, el ángel ya no es custodio. Si el hombre se salva será su gran amigo en la eternidad, si no se salva el ángel dejará de custodiar al hombre. Su oficio más querido es seguir siendo un ángel, pero los ángeles solo son custodios de los hombres  una sola vez.

Por eso en el cielo hay, como mínimo, tantos ángeles como seres humanos pasaron por el mundo y pasaran.

Podemos decir que también la Virgen tuvo su ángel de la guarda, y Jesucristo también.
Alguien preguntará ¿para qué quería Jesucristo un ángel custodio si era Dios? La respuesta es que también era hombre. Y si  por su naturaleza divina no podría pecar, por su naturaleza humana sí podría pecar.
Además  tenía que sufrir. Por eso ha tenido el ángel del Dolor  a su lado siempre. Podría  ser tentado. Por eso tuvo a su lado el ángel en las tentaciones de satanás. Y tuvo necesidad del Ángel del consuelo.


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