lunes, 24 de noviembre de 2014



LA ANUNCIACIÓN DEL ÁNGEL y origen del rosario. Primera parte.

En el templo de Jerusalén había en aquellos días una muchachita consagrada a Dios. Ella estaba en el templo para adorar la gloria del Altísimo ante el velo donde se escondía la Divinidad.
Estas muchachas podrían venir allí a partir de los tres años, pero a la edad de la pubertad más o menos a los 15 años, se enviaban a sus familias para que siguieran el curso de la vida.
Entonces las mujeres deseaban casarse, porque sabían que de una mujer iba a nacer el Mesías.

Pero esta doncella, a la que nos referimos, se consagró a Dios en cuerpo y alma. Era una promesa nada común.
Llegó a la edad de quince años, y fue llevada ante el Sumo sacerdote para oír de él que tendría que abandonar el templo, porque era llegada la hora.
Esta joven, llamada María expuso al sacerdote que no tenía familia ninguna, porque su madre, Ana, y su padre Joaquín habían muerto hacía varios años.

El Sumo Sacerdote era sabedor de las virtudes de esta doncella, y pensó en buscarle un novio de la familia de David, a la que ella pertenecía.
Convocó a todos los jóvenes de la familia de David, que estuviesen en una edad prudencial para hacer pareja con María, la doncella. y les dio una extraña orden. En el edicto decía:
Se acercarán todos los jóvenes en una edad comprendida entre veinte y treinta años, pertenecientes a la Casa de David. Cada uno traerá una vara con su nombre.
El objeto es entregar por esposa a una virgen del templo.

Pero el Sumo Sacerdote pensó: “Esta Virgen es muy amada de Dios. Está llena de virtudes. Por eso Dios escogerá a su esposo, y yo se la entregaré a aquel varón que traiga la vara o ramo más verde”
Llegó el día, y todos estaban reunidos en una sala. Entretanto se acerca el Sumo sacerdote con todas las ramitas en el brazo. Las posó sobre la mesa, y de entre ella escoge una que estaba a punto de brotar las flores. Mira el nombre y lee en voz alta:
José de Alfeo, de la Estirpe de David. Tú has sido escogido por Dios para ser el esposo de esta doncella.

Pero José también había hecho voto de castidad, y no pensaba romper su promesa. Se adelantó y dijo al Sacerdote.
-Lo siento mucho, pero yo no tengo en mis planes casarme. Tengo hecho voto de castidad y no pienso romperlo por nada ni por nadie. Si accediera a casarme con ella sería con esa condición. Y…comprende, sacerdote, que ninguna mujer me aceptaría con tales condiciones.
El Sumo Sacerdote le dijo;
-Para Dios nada hay imposible. Vas a ver a tu prometida.
Calló José y entró María. Entonces José la saludó:
-María, el sacerdote quiere que yo sea tu esposo. Pero tengo algo que decirte primero. Si aceptas, bien, pero si no aceptas entonces no seré yo tu prometido.
-También yo, José, tengo algo que decirte. Y también te digo lo mismo.
-¿Que cosa María?
-Que tengo hecho voto de castidad y virginidad  y con este voto quiero vivir siempre. En castidad. Ya sé que es un poco extraño. Pero eso te digo.


Entonces José, tomando las manos de María le dice:
Bendito sea Dios. Precisamente eso es lo que quería decirte.

-Si es así acepto en ser tu prometida.
-Vayamos pues ante el Altísimo, y allí renovemos nuestro voto los dos juntos.
Se fueron ante el Sanctus Sactorum y renovaron sus promesas de virginidad

Pasado algún tiempo María fue desposada con José como prometida (la boda constaba de dos partes. La primera cuando se prometían, la segunda cuando recibían la bendición y pasaban a vivir juntos).
Entonces María, en un lindo carruaje, fue llevada hasta Nazaret, donde tenía la casa de sus padres, ya muertos.

Allí, en la casita de Nazaret, seguía poco más o menos la misma vida que en el Templo: Sus oraciones. Sus cantos sagrados, y trabajando en el telar y en la costura y el bordado.

María tenía siempre el corazón en Dios, y su oración era dirigida a Dios para que enviara pronto a su Mesías, y que ella tuviese la dicha de conocerlo.
Hasta entonces María no sabía que era Inmaculada., no sabía que no poseía el pecado original.

LA ANUNCIACION

Una mañana  Maria se levantó. Fue a su huerto, cuyas ramas de arbolitos estaban en flor, y tomando algunas de peral y durazno las colocó en un jarroncito sobre de un arca.

.
Se puso en oración profunda, inclinada en el suelo.
De pronto un vientecillo suave mueve la cortina, y esa ráfaga vuelve otra vez a soplar, como para llamar la atención

María suspende su meditación y mira hacia la ventana. Y al mirar ve que la cortina se mueve como si una mano invisible la apartase, y un rayo luminoso de una luz desconocida entra por la ventana.

Esa luz se desgrana en irisados colores, mientras María contempla absorta tanta hermosura. De medio de esa luz aparece un ángel de indescriptible belleza. El ángel va hacia María, la cual se va hacia la puerta que da al huerto, como si temiera a la aparición. Es ahora que el ángel le dice:
-No temas María. Soy Gabriel, el ángel que de continuo está ante el trono de Dios. Vengo de su parte a suplicarte que acedas en ser su Madre.
¿Qué me contestas María? El cielo, la tierra todo lo creado está esperando tu respuesta.

Y Maria le responde:
-¿De dónde me viene a mi esa gracia para que mi Dios se fije en mí? Yo estoy consagrada a Dios en voto de perpetua castidad y virginidad, y así quiero permanecer. ¿Es que el Altísimo ya no quiere mi promesa?

-Sí, Maria, sí que la quiere, pero lo que se obrará en ti, si aceptas, no será por obra de varón, sino por la omnipotencia del poder de nuestro Dios. María ¿ que debo contestar a Dios?
-Pues dile de mi parte que se haga en mí según su voluntad lo quiera.

El ángel se postra ante Maria en profunda adoración al que en este instante comenzaba a formarse en el vientre de Maria como Hombre-Dios. ¿Cómo sucedió esta encarnación de Dios en Hombre?:
En las entrañas de la Virgen y de su sangre forma Dios un cuerpo perfectísimo. Crea de la nada un alma y la une a este cuerpo. A este cuerpo y alma se une EL HIJO DE DIOS. De esta manera el que hasta ahora había sido solamente Dios-Hijo y sin dejar de ser Dios comienza a ser hombre. Hecho hombre se llamó Jesús o Jesucristo.
Jesucristo quiso observar todas las etapas de una vida humana para sublimizar así la raza humana y redemirla..














No hay comentarios:

Publicar un comentario