viernes, 28 de noviembre de 2014
ESPERANZA.
Bienaventurado aquel que espera en Dios. No desconfiéis nunca de Dios. Pero tampoco hagáis pecados pensando que como Dios todo lo perdona que y también os perdonará después de cometer el pecado.
La Divina Misericordia excede infinitamente a todos los pecados del mundo. No bajemos, pues la vista a nuestras caídas y recaídas. Levantémosla a la Divina Misericordia de Dios.
Dios no condena a nadie al infierno. Pero tú puedes condenarte si no pides con arrepentimiento perdón de tus culpas, por grandes que sean. Dios perdona siempre al que humilde y arrepentido le pide perdón. Porque Dios no Mira tus culpas para juzgarte sino tu arrepentimiento.
¿No te hace esto confiar en la Divina Misericordia?
Esperanza y amor, arrepentimiento y confianza son las cuatro bases para salvarte.
Es pecado contra el Espíritu Santo el confiar temerariamente en Dios. Y ese pecado no tiene perdón ni en esta vida ni en la otra., Pecar contra el Espíritu Santo es burlarse de la Misericordia de Dios.
Se burla de la misericordia de Dios quien peca pensando arrepentirse después, basándose en que como la Misericordia de Dios todo lo perdona que también te perdonará después. Y esto es ponerse en un lugar donde no hay perdón. Por eso se dice que hay dos pecados contra el Espíritu Santo.
El otro pecado contra el Espíritu Santo es pensar que tu pecado es superior a la Divina Misericordia y por eso no tiene perdón.
Estos dos pecados son aquellos que dice el Catecismo que son contra el Espíritu Santo y no tienen perdón. Pero sigue leyendo:
Todo pecado, sea el que sea, tiene perdón en este mundo y en el otro. Aun esos dos pecados que se dice de ellos que no tienen perdón, TAMBIEN SERAN PERDONADOS A QUIEN SE ARREPIENTA.
Es decir, que si te arrepientes de ellos (si los cometes) también Dios te perdona.
Son pecados contra el Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo es todo Amor. Y no se puede desconfiar de ese Amor. Tampoco se puede ser temerario pensando en pecar para luego arrepentirte.
Si tú estás enfadado con tu madre., con tu novia o esposa y ella es muy buena. Entonces tú dices: Le voy a dar una paliza. Total ella me perdonará porque es buena… Eso no se puede hacer con Dios, porque eso es burlarse y de Dios nadie se burla.
Se dice de una persona que es buena cuando usa de misericordia y perdón con quien lo ofende. Se dice de Dios que es misericordioso porque siempre que nos arrepentimos nos perdona. Y cuanto más nos perdona más brilla su misericordia. Pero no olvidemos que el amor debe estar en proporción a nuestros pecados.
Quien mucho ha pecado mucho tiene que amor a Dios y al prójimo para alcanzar Misericordia., La Misericordia tiene un precio. Y ese precio es el amor.
Por eso en el purgatorio todas las penas que se sienten, son penas de amor.
Vamos a verlo. ¿En qué y contra qué pecó el alma que va al purgatorio? Contra el amor. Amor que no le dio a Dios, y despreció a Dios por las criaturas. Los placeres también son criaturas.
Entonces es lógico que quien restó amor a Dios le devuelva amor antes de entrar en el cielo.
Y si no alcanzó a darle a Dios suficiente amor, aunque arrepentidos, debemos estar en el purgatorio sufriendo penas de amor hasta conseguir amar tanto a Dios y a los demás que nos espiritualicemos en ardores de amor.
Dios nos ama. Nos ama a cada uno personalmente, de tal forma que volvería a morir en la Cruz por una sola persona, por ti, por mí, si no hubiese sido suficiente la Redención. Pero la Redención ha sido infinita, porque en Dios todo es infinito.
Por eso Jesús a Diario le ofrece al Padre su sacrificio incruento en la misa para satisfacer por nosotros. Por los que van a misa en primer lugar, y por los que no van también.
La misa no la ofrece un sacerdote. El sacerdote no ofrece misas. Las ofrece el mismo Jesús, de un modo incruento por medio del sacerdote.
Por eso aunque el sacerdote esté en culpa grave también la misa es válida. La misa no depende del sacerdote. Aunque un sacerdote presidiendo la misa en su ministerio en culpa grave se condenará si no se arrepiente. Pero la misa no pierde valor.
Dios nos ama como somos, aunque seamos pecadores igual Dios nos ama. Y siente muchísimo que vivas en pecado, porque sabe que ese pecado te va a condenar.
Dios no condena a nadie. Es el pecado quien condena.
Dios odia nuestros pecados, pero nos ama con amor infinito., Por eso tiene gran pena cuando ve a una persona que se va a condenar. Y espera a ver si se arrepiente. El arrepentirse es cosa de cada uno de nosotros, El perdonarnos es cosa de Dios. Pero no hay perdón sin arrepentimiento. Sería una injusticia, y eso no lo haría Dios. Nuestra salvación o condenación ya no depende de Dios. Depende de nosotros mismos. Por eso te digo que no pierdas tiempo viviendo en pecado grave
Quien tiene mucho miedo a condenarse es señal de que no es humilde. Porque el humilde no se para en esos innecesarios temores. Se arrepiente, le pide perdón a Dios, y tiene confianza en su Misericordia. Y como sabe que Dios es muy bueno, por eso lo ama, porque reflexiona.
Quien reflexiona ama a quien lo ama. Quien es humilde pide perdón. Los demás van por camino equivocado.
Nada sirve temer al frio. Abrígate y sigue caminando, porque el frio no se vence temiendole.
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