martes, 25 de noviembre de 2014



EL BARBERO  DEL BARÇA- El coche Mazda
Me voy a comprar un coche. Lo peor es que no recuerdo donde he guardado el dinero para que no me lo robara el Tronko. No sé cómo voy hacer. Y con la falta que me hace comprar un cochecito leré…
Pienso que debo preguntárselo al Tronko, que viene subiendo el sendero desde la playa.
-Hola Tronko ¿Qué te trae por mi barbería?
-Nada en particular. Es que estaba un poco aburrido, y pensé: “Mo voy a visitar al amigo Barbero. A lo mejor me invita a comer.”
-No te caerá la breva. No voy a invitarte. Primero porque la abuela está acatarrada, y le salieron unas pupitas en los labios. ¡Pobrecita! Y además ando buscando el dinero.
-¿Qué dinero?
-El mío. Lo he escondido y no recuerdo donde.
-¿Y porque lo has escondido?
-Porque tenía miedo de que tú me lo robaras. Y ahora lo necesito y no lo encuentro.
-Vamos a ver. ¿Cuándo lo has escondido?
-Hace tres días.
-¿Por dónde has andado hace tres días?
-Pues por el corral, por junto al horno, por la era y subí al cerezo.
-¿A qué has subido al cerezo si las cerezas aún están  muy verdes?
-Pues….Pues es verdad. Sí, sí. Me parece que sí.
-¿Qué es lo que te parece que sí?
-Que lo colgué de una bolsa y lo dejé en el alto de una rama para que tú no lo encontraras.
-¡Eres un tonto! Suponte por un momento que hubiese pasado una cigüeña y se lo llevara, o cualquier otro pájaro nocturno.
-Es verdad, Tronko. No había pensado en eso.
-¿Cuánto dinero has guardado?
-Me parece que dos millones…bueno, a lo mejor cien…Tal vez menos…No sé, Tronko. No llevo las cuentas.
-Vamos hacer una cosa: Hacemos una carrera, y el primero que lo encuentre es para él, ¿Vale?
-Pero yo tengo que comprar un coche de segunda mano.
-¡Déjate de tonterías! Venga, a la una, a las dos, y a las tres.
-No vale. Tú estabas tres pasos adelantado.
-Pues hacemos una raya. Ahora. A la una, a las DOS Y A LAS TRES……
-Te has adelantado. ¿Ves algo?
-Sí. En aquella rama hay una bolsa colgada.
-No. Esa bolsa no es. Esa bolsa la puse ahí para disimular. Y dentro tiene….
-¿Qué tiene?
-Mis calcetines usados y mis calzoncillos.
-¡Vaya manera de disimular! Bueno…allá arriba hay otra bolsa negra.
-Esa también la puse para disimular, porque como lo negro no se ve por la noche…
-¿Quién te ha dicho que las cigüeñas andan por las noches? ¿Qué tiene dentro?
-¿Dentro?
-Sí
-Dentro está el dinero.
-Entonces yo he ganado. Me quedo la bolsa.
-Está bien. Pero tienes que darme cuarenta mil euros para comprar el coche de segunda mano.
-Está bien. Y el resto para mí.  ¿Pero porque quieres comprarte un coche de segunda mano pudiendo comprar uno de primera?
-Pues porque el que me dan por cuarenta mil ya no se fabrica. Y otras cosas que no te cuento.
-Bien. Toma tu dinero, y yo me voy a comprar un chalet flotante. Ya te invitaré para que lo veas.
-Aquí nos despedimos Tronko. Que disfrutes de mi dinero.
-Del mío. Me lo he ganado a pulso.
-Me voy antes de que aquel loco lo venda a otro.


-Mire usted: ¿Recuerda mi rostro?
-Ah, sí. Tiene usted una cara de caballo que no es fácil olvidarla nunca. ¿Qué es lo que quiere de mí?
- Pues vengo a comprarle el coche forrado.
- ¿Ya trae el dinero?
-¡Claro! !Sin dinero no se compran coches!
-Entonces vamos hacer el contrato ante notario. Este coche está forrado…Forrado por fuera…Pero ya sabe que por adentro, entre chapa y tapizado está lleno de piedras preciosas, de platino, de zafiros de oro, de plata y de galletas, por si alguna vez tiene hambre.
-Yo ya conozco el coche. Hace unos días he venido por la noche. Entré en el garaje, y con un detecta joyas lo he examinado. Por lo menos hay doscientos kilos de joyas oro, platino….
-Doscientos veinticinco. Pero hay una pega ¿Usted me conoce a mí?
-No. Solo lo había visto una vez. Pero ya no me acordaba.
-Pues fíjese bien en esta cara que llevo puesta, porque nunca más la volverá a ver.
-¿Se va a suicidar?
-No, idiota. Voy hacerme la cirugía antiestética, y pareceré otro. Así que usted no me conoce, ni yo le conozco. Usted ignora lo de los forros, y yo también.
Vamos a pagar y ya está.
-Pero este coche casi no anda.
-Eso es porque hace veinte años no anda. Pero con un poco de gasolina, con unos empujoncitos, llegará hasta  la estación de tren.


Bueno. El coche ya es mío. Y voy a empujarle, porque andar no anda. ¡Y, la Policía! ¡Voy a meterme dentro!
-¡Alto ahí!
-Sí señor. Aquí se está más alto
-¿Por qué venia usted empujado al coche?
-Pues para que anduviera.
-¿Entonces no tiene gasolina? ¡Multa al canto! Cómo se le ocurre andar con un coche sin gasolina !y además tan viejísimo? ¿Qué marca es esta antiguedad?
-Es un Mazda-MX3·, con matrícula CA-4540-BB—de 90 Cevallos, o yeguas, Y no es tan viejísimo, está fabricado en Japón en el año 1995.
-Papeles, papeles…No nos fiamos de usted que tiene cara de burro.
Sí, señor. Aquí está.
-Todo en orden, pero deseamos ver la gasolina.
-Metan ustedes un alambre en el depósito, y verán que tiene gasolina de 98 octanos, porque yo hice un invento para sacar gasolina de los tojos y no me dejaron patentarlo.
-¿Entonces porque no arranca?
-Seguro que si ustedes dos me empujan un poco, arrancará. Es que yo solo no puedo.
-Venga. Súbase al coche a ver si lo podemos arrancar. Ponga la primera. Ya está, ya ha arrancad.
-Gracias. Son ustedes muy amables, Chau, que llevo prisa.

Casi me han pillado. Menos mal que nunca sabrán lo que lleva entre forro y chapa. Pero yo me voy a mi casa, que es lo que importa. Luego lo desguazo, y le saco el tesoro y a vivir la vida. ¡Guay, que listo soy!

Aquí hay perlas a montones. Y oro a montones, y no digamos del platino. Tendré que colocar cada cosa separada, y lo peor es que no sé dónde. Necesito varios  días para resolver esa ecuación de varios grados.


Ya está. Ya sé dónde guardarlos. Me compraré una docena de huevos de avestruz, los vacío. Y cuando los tenga vaciados compraré tres avestruces. Les saco las tripas, y las pongo como adorno junto a los pasamanos de entrada. Y ya está

¡Pero que tonto soy! Un avestruz llamará más la atención. Así que no va a poder ser. Lo de los huevos sí. Pero la avestruz no.

Ya lo sé. Compraré un tronco de  nogal. Lo vacío, meto adentro lo que pueda, y pongo el tronco como   un asiento, junto a mi cama, y por las noches  lo meto en mi cama, por si los ladrones. Así nadie podrá robármelo.

¡Qué bien me ha salido! Ahora a meter en el hueco lo que se pueda, y mañana otro tronco y otro. Hasta poner todos los tesoros. ¡No soy yo nadie pensando truquitos?

Esta noche dormí con el tronco. ¡Qué mal dormir tiene el condenao! Toda la noche rascándome la espalda! Esto no puede ser.
Y para colmo de males, se está acercando el Tronko. ¡Le tengo unas rabias, que le daría una paliza con el bastón de la abuela

-Hola Barbero ¿Cómo estás? Hace días que no te veo, y dije yo. Voy a visitar al Babero a ver qué hace.
Pues no hago nada. Estoy mirando a las nubes
-¿Y que hay en las nubes? No veo nada interesante. Las nubes las mueve el viento, y el viento sopla donde quiere.
Pues eso. Estaba mirando a ver a donde sopla el viento. Y tu vete, que tengo que aprender cómo se revuelven las nubes
-Claro que me voy. Pero te traigo un periódico para que leas.
-A ver. Dime donde tengo que leer. Porque tú siempre llegas a mi casa en la hora más inoportuna. Después no me acuerdo de lo que tengo que hacer, ni donde tengo que esconder los… Bueno, los… digo las sobras de la comida.
-¿Y para que tienes que esconder la sobras de las comidas?
-Porque así cuando vengas tú te pueda invitar. Bueno, es una broma. ¿Dónde hay que leer?
-Lee, lee.
-Aquí dice que un chico de unos treinta años se ha comprado un Mazda del año 95, y luego le dijo a la policía que le empujaran, y cuando le iban a poner una multa s escapo. Las señas del chico son que tiene una cara entre una mula y un burro…..
-Pues entonces tienes que ser tú. ¿Me enseñas el coche?
-Está en el desguace.
-¿Has comprado un coche para enviarlo al desguace? Me has dicho que te ibas a comprar uno de  muchos miles de euros.
-Sí, pero lo estoy desguazando. Así lo vendo a piezas.
-No entiendo nada. O yo soy un tonto o tú eres un listillo.
-Las dos cosas, Tronko, las dos cosas.
-Quiero ver el coche. Seguro que tú has comprado ese coche porque ha pertenecido a una gran estrella de cine, y debes estar guardando lo trozos donde la estrella puso sus rayos, digo, sus dedos.
-No. Eso es mentira. Estoy desguazándolo para sacarle lo que tiene adentro.
-¿Desguazar un coche para descargarlo?- Mira, Barbero. Aquí hay gato encerrado. ¿Qué hay en el coche?
-Nada. Bueno, casi nada, porque ya casi le he sacado todo, y lo tengo escondido. Ahora busco un sitio.
-¿Un sitio para qué? ¿Para guardar el coche? ¿O no digo la verdad?
-Para guardar el tesoro que estaba adentro, entre los forros.
-¿los forros? ¿Y dónde lo has escondido?
-En los huevos. Y el resto dentro de un tronco.
-¿En los huevos? ¿Huevos de gallina? Mira, hace poco un ladrón escondió una serpiente dentro de un huevo, y casi le sale pena de muerte.
-Huevos de avestruz.
-Ah. ¿Y dónde están los huevos?
-¡A ti te lo voy a decir! Para que luego me robes el tesoro.
-Pero, Barbero…No seas idiota. Y si no hablas llamo a la abuela.
-Los huevos están debajo de cama. Pero no digas nada a la abuela. Ya sabes como es.
-¿Y los troncos, dónde están?
-¿Los troncos? ¿Quién ha dicho Tronco? Quise decir que el resto del tesoro es el dinero que tienes tú. Y tú eres el Tronco.
-No sé. No sé. No me cuadra nada. Aquí hay un lio de mil rayos. Hace un año te has metido en una buena, a causa de  aquella perla. ¿Te acuerdas? Gracias a mí que  la he vendido, que sino…
-Es que de esta vez es algo parecido. Pero el coche está ya desguazado, y nadie sabrá que tenía dentro tantos tesoros.
-¿Tesoros? ¿Qué tesoros? ¿Muchos? ¿Los tienes todavía?  Podríamos venderlos y volver a ser riquísimos. Mira, yo ya le he echado el ojo  a una casa que hay sobre el mar. Es un palacio, Barbero. ¡Un palacio! Allí podíamos vivir como reyes. Yo el Rey, y tú el vasallo preferido, el mandamás ¿Qué te parece?
-¿Y porque no puedo yo ser el Rey y tú el vasallo? ¿Por qué siempre me toca de ser menos que tú?
-Pues lo hago por tu bien. Porque si no vendemos el tesoro no somos ricos, y a ti te engaña un burro. Venga, dime pronto donde está el tesoro.
-En varios troncos. El más grande duerme conmigo. Los otros los até al pie de la cama.
-¿Qué duermes con un tronco? ¿Por penitencia?
-No. Para que no me lo roben.
-Ah, bueno.  Eso no vale nada. Yo creí que era un tesoro de oro y perlas. Nadie te dará por un tronco ni cinco euros. Chau, me voy.
-¡Que no, Tronco, que no! Que el tronco es gordo. Está hueco. Y dentro hay oro y muchas cosas.
-Enséñamelo pronto.
Mira. Fíjate cuanto oro, y platino y perlas.
-Ya me fijo ya.  ¿Cómo te has hecho con tanta cosa?
-Se lo compré al de la careta
-¿Quién es el de la careta? A ver si es un timo.
-El de la careta ni lo conozco ni me conoce. El tenía un coche. Me lo ha vendido. Es un Mazda Deportivo. Matricula CA 4540BB- del año 96. Entre la chapa y el tapizado estaba este tesoro, y el dueño ya lo sabía, pero me dijo que no nos conocíamos, y se fue a hacer la cirugía antiestética. Ahora es mío. Pero ya está desguazado.
-Ahora comprendo. Pues nada. Lo primero es trocear la cebolla, digo el coche, luego habrá que buscar un sitio para esconder ese tesoro. Lo peor es que no se me recuerda nada.
-¿Te recuerdas aquel día que nos metimos por aquella cueva, y fuimos a dar debajo del cuartel de la Guardia Civil?
-Sí, ¿Y qué?
-Pues no hay mejor escondite que debajo del cuartel de la guardia civil.
-Eso es verdad. Pues vamos a ponerlo en bolsas de kilo, bien cerradas, y lo vamos a esconder donde tú dices.
-

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