8 horas ·
Pues sí, no es una idea ni una imaginac ión. Así ha sido en realidad.
Viejos y encorvados bajo el peso de la edad, pero siempre con la alegria en su rostro y la sonrisa a flor de labios,mis abuelos eran parte de nuestros juegos infantiles y de nuestro cariño.
Aun me parece el estar viendo aquellos dias de mi tierna infancia.
La abuelita tenia un regazo donde cabiamos todos los cinco hermanos pequeños, La alegria más grande era poder llegagar con nuestros labios a su rostro y dar un beso en aquellas arrugas que tanto nos agradaban.
A veces el abuelo se acercaba, y con sus manos callosas cogía nuestras diminutas manos y nos llevaba a jugar a la era.
Después se iba a la pradera con sus hijas, nuestras tía, y con guadañas segaban la hierba sobre la que nosotros jugábamos bajo el sol de junio, cuando todo es verdor y armonia en la naturaleza.
A veces se acercaba mi madre, y sentada sobre una piedra cosia la ropa que nosotros rompiamos al jugar.
. Después dándonos un beso se iba hacer la comida que comíamos entre juegos y pequeñas discusiones, de que si a mi me ha dado un beso el abuelo y a ti no.—
Nuestra mesa era más pequeña, pero ninguno de los cinco hermanos se atrevia a comer mientras no se acercaba la abuela. Nos hacía mirar hacia ella, y con las manos cruzadas decia. El Niño Jesús que nació en Belen bendiga esta mesa y a nostros tambien.—
Despues de comer nos ibamos a la era a jugar.-Cuando llegaba la noche, todos alrededor de los abuelos y de mi madre, junto al fuego de leña rezábamos un rosario.-
Era un rosario regastado y renegrido de tanto manosearlo que todos deseábamos tener en nuestras manos, y que pocas veces lo conseguiamos.- Mi padre habia fallecido. Antes de cumplir yo los tres años ya habia fallecido. Era mi amigo, el que me cogia en sus brazos, el que me tenia sobre sus rodillas en la escuela, porque era el Maestro.
Pero Dios se lo llevó. Y siempre habia un padrenuestro por él.-- Despues nos llevaban a cama, y al dia siguiente, me despertaba cuando mis hermanos mayores, con su voz argentada, jugaban en la era
Viejos y encorvados bajo el peso de la edad, pero siempre con la alegria en su rostro y la sonrisa a flor de labios,mis abuelos eran parte de nuestros juegos infantiles y de nuestro cariño.
Aun me parece el estar viendo aquellos dias de mi tierna infancia.
La abuelita tenia un regazo donde cabiamos todos los cinco hermanos pequeños, La alegria más grande era poder llegagar con nuestros labios a su rostro y dar un beso en aquellas arrugas que tanto nos agradaban.
A veces el abuelo se acercaba, y con sus manos callosas cogía nuestras diminutas manos y nos llevaba a jugar a la era.
Después se iba a la pradera con sus hijas, nuestras tía, y con guadañas segaban la hierba sobre la que nosotros jugábamos bajo el sol de junio, cuando todo es verdor y armonia en la naturaleza.
A veces se acercaba mi madre, y sentada sobre una piedra cosia la ropa que nosotros rompiamos al jugar.
. Después dándonos un beso se iba hacer la comida que comíamos entre juegos y pequeñas discusiones, de que si a mi me ha dado un beso el abuelo y a ti no.—
Nuestra mesa era más pequeña, pero ninguno de los cinco hermanos se atrevia a comer mientras no se acercaba la abuela. Nos hacía mirar hacia ella, y con las manos cruzadas decia. El Niño Jesús que nació en Belen bendiga esta mesa y a nostros tambien.—
Despues de comer nos ibamos a la era a jugar.-Cuando llegaba la noche, todos alrededor de los abuelos y de mi madre, junto al fuego de leña rezábamos un rosario.-
Era un rosario regastado y renegrido de tanto manosearlo que todos deseábamos tener en nuestras manos, y que pocas veces lo conseguiamos.- Mi padre habia fallecido. Antes de cumplir yo los tres años ya habia fallecido. Era mi amigo, el que me cogia en sus brazos, el que me tenia sobre sus rodillas en la escuela, porque era el Maestro.
Pero Dios se lo llevó. Y siempre habia un padrenuestro por él.-- Despues nos llevaban a cama, y al dia siguiente, me despertaba cuando mis hermanos mayores, con su voz argentada, jugaban en la era
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