¿sigue hablando Dios a los hombres?
Hay personas, incluso católicos, que dicen que el Espíritu Santo no habla.
Pues vamos por partes:
¿Quién es el Espíritu Santo? : Una de las tres divinas personas de la Trinidad Santa. Cada persona tiene un motivo de ser, una manera de obrar, y una personalidad propia.
El Padre tiene el maravilloso título de crear. El hijo tiene la virtud de Redimir y el Espíritu Santo la grandeza del amor en toda su infinita plenitud.
Sin embargo ni el Padre ni el Espiritu Santo se hicieron Hombres. Solo el Hijo se hizo Hombre.
Pero reparemos que ninguna de estas personas obra nada a solas, sino que las tres juntas unen su voluntad para crear todo de la nada, sin excluirse a ninguna. Las tres Divinas personas juntas unen su voluntad para redimir al hombre por su propio querer. Y las tres Divinas Personas comparten el Espíritu del Amor, es decir el Espíritu Santo.
Por otra parte cada una de las tres Divinas personas juntas perdonan las culpas al pecador. Cuando el pecador arrepentido se acerca al sacerdote no es sólo el Padre quien le perdona. No es sólo el Hijo el que le perdona , No es sólo es espíritu Santo el que le perdona. Son las tres Personas juntas, unidas en una sola voluntad las que perdonan los pecados.
Esto no significa que su obrar, su sentir, su amar estén formando una misma persona, sino la unidad en todo. Sin mezclar su Ser personal, sino su Esencia.
Ahora a esta esencia unificada VAMOS A LLAMARLE Dios
Tenemos entonces que Dios es en Esencia Tres Personas diferentes y consustanciales. Es decir, un solo Dios
El Padre no suele hablar a los hombres tal como los hombres hablan, sino tal como los hombres sienten.
El habla humana no es más que la emisión del aire de los pulmones, modulado con la lengua o laringe. Por lo tanto es normal que un espíritu no hable.
Al Hijo le llamamos El Verbo del Padre. La palabra Verbo significa aquí “palabra”.
Esto es así porque al hacerse hombre tuvo necesidad de hablar a los hombres con la misma lengua de los hombres. Y eso fue porque Jesús-Hombre era hombre en todo, y solo se diferenció del hombre en que no ha cometido pecado alguno. A esa naturaleza de “Hombre” está unida la naturaleza de Dios por ser una Persona Divina.
(Es bien explicar aquí porque Jesús no ha tenido esposa. Sencillamente porque en sí había una naturaleza divina. Otro día lo explicaré)
Habló, pues, Jesús a los hombres con lenguaje humano.
Sin embargo Dios ha hablado siempre. Su lenguaje es muy diferente al lenguaje humano, porque Dios es Divino. Milagrosamente habló con palabras humanas dos tres veces para dar testimonio de que Jesús era Dios. Pero el milagro es sencillamente un desorden del orden a favor de alguien en un momento determinado.
Repito. Dios habló, habla y hablará, tanto en la persona del Padre, como en la persona del Hijo, y también en la persona del Espíritu Santo.
El espíritu Santo, dice el Credo, que nos habló por los profetas. Yo repito que nos sigue hablando y nos hablará siempre, eternamente.
Nos habla con inefables palabras de amor que solo el alma puede escuchar. Con divinas inspiraciones y aspiraciones, animándonos a caminar al cielo. Y cuando lleguemos a la gloria será Él quien habite y obre tan adentro de nuestro ser que nos sintamos completamente felices y dichoso al amar a Dios eternamente.
El Hijo nos habló durante toda su vida terrenal , con palabras, ejemplos y haciendo cosas imposibles de hacer los humanos.
El Padre nos habla en las maravillas de la creación, en las maravillas de un cuerpo que tenemos que es más perfecto que cualquier máquina que haya construido la ciencia humana.
¿Y por qué la ciencia humana nunca podrá hacer lo que hace Dios? Sencillamente porque la ciencia humana es un destello casi invisible en el océano infinito de la ciencia de Dios.
La ciencia humana también es dada por Dios, aunque el hombre la desvíe.
El hombre, en su soberbia no quiere admitir que su ciencia procede de Dios. Sin embargo sin Dios es imposible explicar la ciencia humana.
La ciencia procede del mismo Dios. Por eso nunca temamos a saber cada día más, como si temiésemos que la ciencia pudiese descubrir que Dios es un invento humano.
Temamos a destruir la ciencia que Dios nos dio, utilizándola para fines corrompidos.
Conclusión: Aunque a vece se diga lo contrario, YA VEIS QUE DIOS HABLA. HABLA SOBRE TODO EL ESPIRITU SANTO, TAMBIEN EL HIJO Y EL PADRE. Y LA CIENCIA ACERCA A DIOS.
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Hay personas, incluso católicos, que dicen que el Espíritu Santo no habla.
Pues vamos por partes:
¿Quién es el Espíritu Santo? : Una de las tres divinas personas de la Trinidad Santa. Cada persona tiene un motivo de ser, una manera de obrar, y una personalidad propia.
El Padre tiene el maravilloso título de crear. El hijo tiene la virtud de Redimir y el Espíritu Santo la grandeza del amor en toda su infinita plenitud.
Sin embargo ni el Padre ni el Espiritu Santo se hicieron Hombres. Solo el Hijo se hizo Hombre.
Pero reparemos que ninguna de estas personas obra nada a solas, sino que las tres juntas unen su voluntad para crear todo de la nada, sin excluirse a ninguna. Las tres Divinas personas juntas unen su voluntad para redimir al hombre por su propio querer. Y las tres Divinas Personas comparten el Espíritu del Amor, es decir el Espíritu Santo.
Por otra parte cada una de las tres Divinas personas juntas perdonan las culpas al pecador. Cuando el pecador arrepentido se acerca al sacerdote no es sólo el Padre quien le perdona. No es sólo el Hijo el que le perdona , No es sólo es espíritu Santo el que le perdona. Son las tres Personas juntas, unidas en una sola voluntad las que perdonan los pecados.
Esto no significa que su obrar, su sentir, su amar estén formando una misma persona, sino la unidad en todo. Sin mezclar su Ser personal, sino su Esencia.
Ahora a esta esencia unificada VAMOS A LLAMARLE Dios
Tenemos entonces que Dios es en Esencia Tres Personas diferentes y consustanciales. Es decir, un solo Dios
El Padre no suele hablar a los hombres tal como los hombres hablan, sino tal como los hombres sienten.
El habla humana no es más que la emisión del aire de los pulmones, modulado con la lengua o laringe. Por lo tanto es normal que un espíritu no hable.
Al Hijo le llamamos El Verbo del Padre. La palabra Verbo significa aquí “palabra”.
Esto es así porque al hacerse hombre tuvo necesidad de hablar a los hombres con la misma lengua de los hombres. Y eso fue porque Jesús-Hombre era hombre en todo, y solo se diferenció del hombre en que no ha cometido pecado alguno. A esa naturaleza de “Hombre” está unida la naturaleza de Dios por ser una Persona Divina.
(Es bien explicar aquí porque Jesús no ha tenido esposa. Sencillamente porque en sí había una naturaleza divina. Otro día lo explicaré)
Habló, pues, Jesús a los hombres con lenguaje humano.
Sin embargo Dios ha hablado siempre. Su lenguaje es muy diferente al lenguaje humano, porque Dios es Divino. Milagrosamente habló con palabras humanas dos tres veces para dar testimonio de que Jesús era Dios. Pero el milagro es sencillamente un desorden del orden a favor de alguien en un momento determinado.
Repito. Dios habló, habla y hablará, tanto en la persona del Padre, como en la persona del Hijo, y también en la persona del Espíritu Santo.
El espíritu Santo, dice el Credo, que nos habló por los profetas. Yo repito que nos sigue hablando y nos hablará siempre, eternamente.
Nos habla con inefables palabras de amor que solo el alma puede escuchar. Con divinas inspiraciones y aspiraciones, animándonos a caminar al cielo. Y cuando lleguemos a la gloria será Él quien habite y obre tan adentro de nuestro ser que nos sintamos completamente felices y dichoso al amar a Dios eternamente.
El Hijo nos habló durante toda su vida terrenal , con palabras, ejemplos y haciendo cosas imposibles de hacer los humanos.
El Padre nos habla en las maravillas de la creación, en las maravillas de un cuerpo que tenemos que es más perfecto que cualquier máquina que haya construido la ciencia humana.
¿Y por qué la ciencia humana nunca podrá hacer lo que hace Dios? Sencillamente porque la ciencia humana es un destello casi invisible en el océano infinito de la ciencia de Dios.
La ciencia humana también es dada por Dios, aunque el hombre la desvíe.
El hombre, en su soberbia no quiere admitir que su ciencia procede de Dios. Sin embargo sin Dios es imposible explicar la ciencia humana.
La ciencia procede del mismo Dios. Por eso nunca temamos a saber cada día más, como si temiésemos que la ciencia pudiese descubrir que Dios es un invento humano.
Temamos a destruir la ciencia que Dios nos dio, utilizándola para fines corrompidos.
Conclusión: Aunque a vece se diga lo contrario, YA VEIS QUE DIOS HABLA. HABLA SOBRE TODO EL ESPIRITU SANTO, TAMBIEN EL HIJO Y EL PADRE. Y LA CIENCIA ACERCA A DIOS.
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