HABLARTË DE LA MUJER.
¿Quién es la mujer? La mujer es un regalo que Dios hizo al hombre. Es un Don de Dios que gratuitamente hace Dios al Hombre.
Vamos a comprobarlo:
Según la Biblia Dios creó al hombre. ¿Cuántos días, meses, años o siglos ha vivido el hombre “Adán” sin la mujer “Eva” en el Paraíso terrenal?
Nadie lo sabe. Pero según la Biblia Adán vivió un tiempo sin la mujer.
Es de suponer que Adán reparase en que todos los animales tenían pareja, pero él no.
Es de suponer que un día y otro rogase a Dios que le diese una mujer.
Y es razonable pensarlo así porque cuando después de un sueño o éxtasis se encontró con una mujer, dio gracias a Dios diciendo:
Esta sí que es carne de mi carne y hueso de mis huesos.
(¿Qué quiso decir con eso de que la mujer era un hueso? ¿Qué quiso decir con eso de que era su misma carne?)
Adán vio en la mujer una compañera perfecta.
El cuerpo humano, según los científicos, es algo tan maravilloso que jamás podría crear toda la ciencia junta de todos los siglos algo igual al cuerpo humano. En el cuerpo humano está toda la perfección de la creación. Es necesario llamar al creador del cuerpo humano Dios con mayúscula.
Vemos que ante todo l mujer es un regalo de Dios. Es tan maravilloso este regalo que el mismo Dios tuvo que hacerse hombre para que el hombre entrase en su compañía.
Por eso a la mujer se le debe mucho más de lo que le damos.
En la antigüedad la mujer era lo más apreciado de la familia y de la sociedad.
Era la madre la que gobernaba y regia el hogar. Era aquella que todo estaba bajo sus órdenes. Y no se decía “patriarcado” sino “matriarcado” No se decía a la unión de hombre y mujer “patrimonio” sino “matrimonio”. Y aún hoy no se ha borrado de la sociedad la idea de “matri” quedando el “patri” para cosas materiales.
Pero el hombre a veces no sabe apreciar los Dones o Regalos de Dios. Lo mismo sucede con el ciego y el que ve.
El que ve no suele dar gracias a Dios por la maravilla de ver.
El ciego que llega a ver da gracias a Dios por devolverle la vista, y al contemplar en su adultez todas las cosas, queda extasiado ante todo lo que ve.
Esto lo puedo afirmar. Por lo voy a decir:
Siendo yo niño, a consecuencia de algo, me quedé ciego de repente.
Entonces me fui a tientas hasta un camino.
Una señora me cogió de la mano y me acompañó en mí caminar.
La añoranza, tristeza, desesperación y sufrimiento psicológico que se apoderó de mí solo lo sé yo.
Así caminamos un buen rato, a paso de tortuga. De pronto del mismo modo voví a ver de repente.
Pero ahora que volvía a ver todo me parecía diferente, maravilloso, porque la vista es también un don gratuito de Dios al hombre. Entonces agradecí de veras este maravilloso don que Dios en su sabiduría infinita creó para el hombre.
De la misma manera hoy no sabemos agradecer a Dios el beneficio de habernos dado por compañera a la mujer.
Y no podemos decir que el mundo sin mujeres no existiría, porque también Dios podía hacer un mundo de solo hombres, como hizo un cielo de solo ángeles.
La mujer es casi todo en la vida de la humanidad. Y tengamos en cuenta que cuando la mujer es santa, santos son los hogares y santa la humanidad.
Entonces en cierto modo es la mujer la que tiene las llaves del cielo.
Sea, pue, consciente la mujer de su dignidad en el mundo, y que no venda barata esa dignidad, sino que la defienda ocupando el lugar donde Dios la colocó.
Castiguen los gobiernos con penas durísimas de trabajos forzados a los hombres que matan a sus mujeres. Un hombre que sabe que le espera la cárcel seguirá matando a mujeres. El hombre que sabe que le esperan terribles trabajos forzados dormir sobre piedras y poca comida ese tal no matará y otros escarmentarán en cabeza ajena.
¿Quién es la mujer? La mujer es un regalo que Dios hizo al hombre. Es un Don de Dios que gratuitamente hace Dios al Hombre.
Vamos a comprobarlo:
Según la Biblia Dios creó al hombre. ¿Cuántos días, meses, años o siglos ha vivido el hombre “Adán” sin la mujer “Eva” en el Paraíso terrenal?
Nadie lo sabe. Pero según la Biblia Adán vivió un tiempo sin la mujer.
Es de suponer que Adán reparase en que todos los animales tenían pareja, pero él no.
Es de suponer que un día y otro rogase a Dios que le diese una mujer.
Y es razonable pensarlo así porque cuando después de un sueño o éxtasis se encontró con una mujer, dio gracias a Dios diciendo:
Esta sí que es carne de mi carne y hueso de mis huesos.
(¿Qué quiso decir con eso de que la mujer era un hueso? ¿Qué quiso decir con eso de que era su misma carne?)
Adán vio en la mujer una compañera perfecta.
El cuerpo humano, según los científicos, es algo tan maravilloso que jamás podría crear toda la ciencia junta de todos los siglos algo igual al cuerpo humano. En el cuerpo humano está toda la perfección de la creación. Es necesario llamar al creador del cuerpo humano Dios con mayúscula.
Vemos que ante todo l mujer es un regalo de Dios. Es tan maravilloso este regalo que el mismo Dios tuvo que hacerse hombre para que el hombre entrase en su compañía.
Por eso a la mujer se le debe mucho más de lo que le damos.
En la antigüedad la mujer era lo más apreciado de la familia y de la sociedad.
Era la madre la que gobernaba y regia el hogar. Era aquella que todo estaba bajo sus órdenes. Y no se decía “patriarcado” sino “matriarcado” No se decía a la unión de hombre y mujer “patrimonio” sino “matrimonio”. Y aún hoy no se ha borrado de la sociedad la idea de “matri” quedando el “patri” para cosas materiales.
Pero el hombre a veces no sabe apreciar los Dones o Regalos de Dios. Lo mismo sucede con el ciego y el que ve.
El que ve no suele dar gracias a Dios por la maravilla de ver.
El ciego que llega a ver da gracias a Dios por devolverle la vista, y al contemplar en su adultez todas las cosas, queda extasiado ante todo lo que ve.
Esto lo puedo afirmar. Por lo voy a decir:
Siendo yo niño, a consecuencia de algo, me quedé ciego de repente.
Entonces me fui a tientas hasta un camino.
Una señora me cogió de la mano y me acompañó en mí caminar.
La añoranza, tristeza, desesperación y sufrimiento psicológico que se apoderó de mí solo lo sé yo.
Así caminamos un buen rato, a paso de tortuga. De pronto del mismo modo voví a ver de repente.
Pero ahora que volvía a ver todo me parecía diferente, maravilloso, porque la vista es también un don gratuito de Dios al hombre. Entonces agradecí de veras este maravilloso don que Dios en su sabiduría infinita creó para el hombre.
De la misma manera hoy no sabemos agradecer a Dios el beneficio de habernos dado por compañera a la mujer.
Y no podemos decir que el mundo sin mujeres no existiría, porque también Dios podía hacer un mundo de solo hombres, como hizo un cielo de solo ángeles.
La mujer es casi todo en la vida de la humanidad. Y tengamos en cuenta que cuando la mujer es santa, santos son los hogares y santa la humanidad.
Entonces en cierto modo es la mujer la que tiene las llaves del cielo.
Sea, pue, consciente la mujer de su dignidad en el mundo, y que no venda barata esa dignidad, sino que la defienda ocupando el lugar donde Dios la colocó.
Castiguen los gobiernos con penas durísimas de trabajos forzados a los hombres que matan a sus mujeres. Un hombre que sabe que le espera la cárcel seguirá matando a mujeres. El hombre que sabe que le esperan terribles trabajos forzados dormir sobre piedras y poca comida ese tal no matará y otros escarmentarán en cabeza ajena.
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