lunes, 24 de noviembre de 2014



Bellezas de España  Sus Rincones

La Alhambra de Granada
Una vez que llegues a Granada tendrás acceso a la Alhambra por la cuesta de GOMEREZ
Y ya dentro prepárate para caminar siete kilómetros por un verdadero Paraíso Terrenal.
Solo vamos Er Barbero y yo. Ellas: Sofía y Reina, dicen que caminan solas a su aire, filmando a su antojo. Er Barbero prefirió venir conmigo. Pero también se escabulló entre la gente, y sigo yo solo.

Unas fuentes de arcos  van jalonando un sendero, distantes dos metros la una de la otra. En uno de esos días calurosos es muy grato pasar bajo esos arcos de agua.

 En el agua crecen nenúfares rojos y blancos, que dan un ambiente primordial. Sigues caminando por caminitos de mirtos y frescor, desde donde se divisa allá a lo lejos una montañita salpicada de blancas casas.

 Muchos poetas se inspiraron en esa belleza. Los bojes te llevan a miradores y paradores naturales, donde las flores hacen una constante alfombra de múltiples colores.. Flores esparcidas por el suelo, como si una mano alegre de una jovencita las fuera esparciendo aquí y allá. Flores blancas moradas, amarillas, rojas….de un suave olor que deleita el olfato.

 Puedes admirar algunas antiguas ruinas de edificios que fueron testigos de otras generaciones pretéritas.
En medio de tanta belleza ves pasar de tarde en tarde una linda carroza tirada de cuatro caballos, que ocupan bellas damas, sonrientes, alegres, sencillas, de España o alguna nación remota, que aquí llegan atraídas por tanta belleza.

Las montañas y colinas parecen sonreír al cadencioso sol que no quema, porque el ramaje no se lo permite. Y llegas a un parador. Entras, admiras las columnatas. Puedes filmar desde sus ventanas ojivales, o moriscas, puedes filmar los rincones, y si eres diestro en el manejo de tu cámara puedes atraer los campos lejanos hasta los policromados jardines de la alambra, hasta entrarlos en los ventanales, que semejan inmensos ramos de flores formando un solo manojo de serranías, valles y flores cercanas.

Todos los rincones son vivientes pebeteros, reverberando el color de tanta hermosura.
Me pareció ver allá, mas abajo a Mayka y a Sofía. Espero un rato, y como no llegan sigo solo.

La gente está entusiasmada, las parejas se sientan cansadas a la sombra de los rosales para explicar…¿qué pueden explicar en medio de tanta luz en un edén tan singular.?
Y otras casitas, otros salones, otras estancias y miradores te esperan, para que desde allí contemples la belleza de otros lugares que estaban antes a tu costado. El murmullo de las fuentes parecen enamorados que se dicen sus cuitas con embriagadora pasión.

Aquí una ermita, o tal vez una antigua mezquita, construido con primor. Entras y ves, en medio de un silencio religioso, personas que depositan un beso en el pedestal de su santo preferido.

Y sales, porque hasta allí llegó el deleitable olor a un asado de carne. Es que allí hay un gran restaurante. Hay que comer, para proseguir caminando. Muy amablemente los camareros te asignan una mesa, y comes, y hablas, y comentas como puede haber en un rinconcito de España tanta y tanta belleza escondida en los recónditos repliegues de la Alambra.

Es la unión de dos culturas, la española y la árabe. Lasdos unidas, en fraternal amor pudieron hacer ese milagro de tanta poesía.
Vamos hasta la plaza de los Aljibes. Aquí tendremos que ver, al pasar, la puerta del vino,. Se llamaba así porque el “tastero” o “Provero” no podía dejar pasar ningún vino sin antes probarlo él. No fuera a ser que peligrara la vida del Señor de las Mezquitas.

Me encuentro al Barbero y le digo:
-Podemos ir ahora hacia la Alcazaba. llena de historia de rancias leyendas. Pasaremos por junto al esqueleto de un árbol milenario, donde dejaron escritos sus nombres aquellos amantes que vivieron hace siglos.

Y, aun en pleno verano, bajo el tórrido sol andaluz, que solo se mitiga en las sombras, vemos a lo lejos la inmensa mole de Sierra Nevada.
Yo voy filmando todo.

De pronto dejo de ver a Barbero, y sigo otra vez solo. Es algo maravilloso para mi álbum de los recuerdos. Por medio de los pinares se ven otras torres, cuyas atalayas sirvieron en tiempos lejanos de cárceles para las hijas del Rey moro.. Pero no dejo de filmar el patio de Machuca, y al fondo el Albaicin. A veces una alta torre, semejante a una fortaleza, que se alza gigante y bravía, de torres seculares que nadie me sabe decir que hacía allí entre tantas casitas de solo dos plantas.



La Casa Real Vieja, conjunto de palacios árabes que se pierden camuflados entre rosales trepadores que cubren sus piedras de rojas y amarillas rosas.
Y llegamos al Mexuar. Eso era un recinto burocrático, hoy es un punto de admiración, donde pierde todo su valor algo  que no sea éxtasis artístico..
Veo pasar una linda jovencita. Me quedo pensando, y me parece haberla visto antes.

Sigo filmando y llego al Salón de los embajadores. Las piedras toman vida, y hablan a la inteligencia para decir. ¿has visto algo más maravilloso?
Me giro para filmar y vuelvo a ver esa hermosura de joven a mi lado..
Y sigo hasta el patio de los Arrayanes. Entro por la galería norteña, y no dejo habitación por filmar.

Ya es hora de cambiar la cinta grabadora. Me acerco a una palmera, y a su  sombra, saco y guardo una cinta y pongo la otra.
Me siento cansado de admirar tanta maravilla. Y al voltearme vuelvo a ver a esa joven muy cerca de mi.

Me mosqueé un poco. Me perdí entre el bosque de columnas Pasé otra vez por el Patio de los Arrayanes y me acerco al Patio de los leones.. Filmo todo, y me voy al salón del Trono..

Desde allí puedo filmar las ojivas que de dos en dos, son sostenidas por sendos pilares. Arriba las cúpulas de sutil filigrana
Al volverme me encuentro de frente con esa linda joven. Ya sin poder aguantar mi curiosidad le increpo:
-¿Por qué me sigues? ¿Me conoces de algo?. Tal vez quieres que te acompañe hasta donde están tus padres, o hasta la policía. Fuere lo que fuere, por favor no me sigas.
-Debes venir conmigo.
-¿Yo?. Vamos, ni lleno de vino. Ahora subo al “peinador de la Reina”, pasaré por las habitaciones del Emperador, y luego me voy a la fuente de Abencerrajes, en donde me esperan mis amigos.
-De eso te quiero hablar.
-¿De mis amigos? ¿De que los conoces?
-Aquel que entró contigo, aquél que tiene bigotes, está detenido.
-¿Y has esperado  hasta ahora para decírmelo? ¿ Y que ha hecho para que lo detuviesen?
-No. No hizo nada. Escucha  con calma. Le culpan de haber robado una cartera.
-Jajaja. ¡Una cartera!. ¡Mi amigo, el de barbas no tiene ninguna necesidad de robar ninguna cartera. ¡Anda, vete a contar cuentos a tus amiguitos!
-Lo sé. Y sé quien la robó.
Tú seguiste. Yo  seguí tus pasos para decírtelo. Esperé a estar lejos del lugar. Mi madre te espera.
-¡De veras que todo esto es muy raro.!. Ve, Vamos primero a la fuente donde debe esperarme. Si no está allí te sigo.
Entré en la sala de Reposo, y desde sus ventanales filmé, alejando la filmación hasta perderse en la nada.

Mi amigo no estaba. Seguí a la chica. Tuve que desandar más de dos kilómetros. Por fin me encontré ante una dama de mucho postín que me dijo:
-Tu amigo está detenido. Acompáñanos. Enseguida volveremos.

Y sin hablar palabra la seguí. Allí, en un puesto de policía estaba mi amigo quejándose de su mala estrella.
-Me informaron. Yo nada dije, porque nada sabía. Pero la señora. Sacando la cartera de un bolso dijo a un caballero que allí estaba
-¿Conoce usted esta cartera?
-Si que la conozco. Es la mía, y dentro, además de mil dólares poco más o menos, está mi documentación.

-Pues no es este hombre el ladrón. Es uno de mis criados. Ruego tampoco lo castiguen, pues padece de cleomania ( o algo así).
El caso es que soltaron y mi amigo. Fuimos en busca de los otros, y seguimos la excursión.

Entre cuadrados de piscinas, a cuyo borde iban senderos cubiertos de flores, y lindando con mirtos nos fuimos hasta el jardín del Portal de la Torre de las Damas.. Allí seguimos filmando. De pronto les digo a mis amigos:
-Si no fuera por esa señora, nosotros estaríamos ahora bien disgustados. ¿Por qué no vamos y la invitamos a cenar a ella, a su hija y a su esposo.
-No. A su hija no, dijo el exprisionero. A ella la invité yo. Y ahora mismo voy a recogerla al Patio de la Sultana..

-Bien. Pues te acompañamos, y todos iremos a comer junto a la Catedral. Hay un lugar allí muy hermoso. Todo está muy bien. Y se lo merecen.
-De acuerdo Pero antes vamos a pasar por el Palacio de Carlos V. Quiero filmar los bajorrelieves de ese lugar.

Ya visitado el Palacio nos fuimos por la Carretera del Darro hasta la Catedral.
Aquí nos encontramos con Sofía y Reina.
-¿Quién paga hoy?
-El pagano de Barbero, ya os contaré, ya.Gracias a estas personas, sino nos hubiera dando un susto, aunque es inocente.

¿Y  que pasó con ese matrimonio?
Nada en particular, que nuestra humilde humildad no nos permitía tener con ellos nada más que una sincera amistad, la cual fomentamos de tarde en tarde en algún Chat. La verdad que París nos viene un poco grande. Nos desborda.
Preferimos nuestra sencilla sencillez.
Mas adelante serian buenos amigos visitando nuestra casita en Barcelona

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