Bellezas de España
Sus Rincones
La Alhambra de Granada
Una vez que llegues a Granada tendrás acceso a la Alhambra
por la cuesta de GOMEREZ
Y ya dentro prepárate para caminar siete kilómetros por un
verdadero Paraíso Terrenal.
Solo vamos Er Barbero y yo. Ellas: Sofía y Reina, dicen que
caminan solas a su aire, filmando a su antojo. Er Barbero prefirió venir
conmigo. Pero también se escabulló entre la gente, y sigo yo solo.
Unas fuentes de arcos
van jalonando un sendero, distantes dos metros la una de la otra. En uno
de esos días calurosos es muy grato pasar bajo esos arcos de agua.
En el agua crecen
nenúfares rojos y blancos, que dan un ambiente primordial. Sigues caminando por
caminitos de mirtos y frescor, desde donde se divisa allá a lo lejos una montañita
salpicada de blancas casas.
Muchos poetas se inspiraron
en esa belleza. Los bojes te llevan a miradores y paradores naturales, donde
las flores hacen una constante alfombra de múltiples colores.. Flores
esparcidas por el suelo, como si una mano alegre de una jovencita las fuera
esparciendo aquí y allá. Flores blancas moradas, amarillas, rojas….de un suave
olor que deleita el olfato.
Puedes admirar
algunas antiguas ruinas de edificios que fueron testigos de otras generaciones pretéritas.
En medio de tanta belleza ves pasar de tarde en tarde una
linda carroza tirada de cuatro caballos, que ocupan bellas damas, sonrientes,
alegres, sencillas, de España o alguna nación remota, que aquí llegan atraídas
por tanta belleza.
Las montañas y colinas parecen sonreír al cadencioso sol que
no quema, porque el ramaje no se lo permite. Y llegas a un parador. Entras,
admiras las columnatas. Puedes filmar desde sus ventanas ojivales, o moriscas,
puedes filmar los rincones, y si eres diestro en el manejo de tu cámara puedes
atraer los campos lejanos hasta los policromados jardines de la alambra, hasta
entrarlos en los ventanales, que semejan inmensos ramos de flores formando un
solo manojo de serranías, valles y flores cercanas.
Todos los rincones son vivientes pebeteros, reverberando el
color de tanta hermosura.
Me pareció ver allá, mas abajo a Mayka y a Sofía. Espero un
rato, y como no llegan sigo solo.
La gente está entusiasmada, las parejas se sientan cansadas
a la sombra de los rosales para explicar…¿qué pueden explicar en medio de tanta
luz en un edén tan singular.?
Y otras casitas, otros salones, otras estancias y miradores
te esperan, para que desde allí contemples la belleza de otros lugares que
estaban antes a tu costado. El murmullo de las fuentes parecen enamorados que
se dicen sus cuitas con embriagadora pasión.
Aquí una ermita, o tal vez una antigua mezquita, construido
con primor. Entras y ves, en medio de un silencio religioso, personas que
depositan un beso en el pedestal de su santo preferido.
Y sales, porque hasta allí llegó el deleitable olor a un
asado de carne. Es que allí hay un gran restaurante. Hay que comer, para
proseguir caminando. Muy amablemente los camareros te asignan una mesa, y
comes, y hablas, y comentas como puede haber en un rinconcito de España tanta y
tanta belleza escondida en los recónditos repliegues de la Alambra.
Es la unión de dos culturas, la española y la árabe. Lasdos
unidas, en fraternal amor pudieron hacer ese milagro de tanta poesía.
Vamos hasta la plaza de los Aljibes. Aquí tendremos que ver,
al pasar, la puerta del vino,. Se llamaba así porque el “tastero” o “Provero”
no podía dejar pasar ningún vino sin antes probarlo él. No fuera a ser que
peligrara la vida del Señor de las Mezquitas.
Me encuentro al Barbero y le digo:
-Podemos ir ahora hacia la Alcazaba. llena de historia de
rancias leyendas. Pasaremos por junto al esqueleto de un árbol milenario, donde
dejaron escritos sus nombres aquellos amantes que vivieron hace siglos.
Y, aun en pleno verano, bajo el tórrido sol andaluz, que
solo se mitiga en las sombras, vemos a lo lejos la inmensa mole de Sierra
Nevada.
Yo voy filmando todo.
De pronto dejo de ver a Barbero, y sigo otra vez solo. Es
algo maravilloso para mi álbum de los recuerdos. Por medio de los pinares se
ven otras torres, cuyas atalayas sirvieron en tiempos lejanos de cárceles para
las hijas del Rey moro.. Pero no dejo de filmar el patio de Machuca, y al fondo
el Albaicin. A veces una alta torre, semejante a una fortaleza, que se alza
gigante y bravía, de torres seculares que nadie me sabe decir que hacía allí
entre tantas casitas de solo dos plantas.
La Casa Real Vieja, conjunto de palacios árabes que se pierden
camuflados entre rosales trepadores que cubren sus piedras de rojas y amarillas
rosas.
Y llegamos al Mexuar. Eso era un recinto burocrático, hoy es
un punto de admiración, donde pierde todo su valor algo que no sea éxtasis artístico..
Veo pasar una linda jovencita. Me quedo pensando, y me
parece haberla visto antes.
Sigo filmando y llego al Salón de los embajadores. Las
piedras toman vida, y hablan a la inteligencia para decir. ¿has visto algo más
maravilloso?
Me giro para filmar y vuelvo a ver esa hermosura de joven a
mi lado..
Y sigo hasta el patio de los Arrayanes. Entro por la galería
norteña, y no dejo habitación por filmar.
Ya es hora de cambiar la cinta grabadora. Me acerco a una
palmera, y a su sombra, saco y guardo
una cinta y pongo la otra.
Me siento cansado de admirar tanta maravilla. Y al voltearme
vuelvo a ver a esa joven muy cerca de mi.
Me mosqueé un poco. Me perdí entre el bosque de columnas
Pasé otra vez por el Patio de los Arrayanes y me acerco al Patio de los
leones.. Filmo todo, y me voy al salón del Trono..
Desde allí puedo filmar las ojivas que de dos en dos, son
sostenidas por sendos pilares. Arriba las cúpulas de sutil filigrana
Al volverme me encuentro de frente con esa linda joven. Ya
sin poder aguantar mi curiosidad le increpo:
-¿Por qué me sigues? ¿Me conoces de algo?. Tal vez quieres
que te acompañe hasta donde están tus padres, o hasta la policía. Fuere lo que
fuere, por favor no me sigas.
-Debes venir conmigo.
-¿Yo?. Vamos, ni lleno de vino. Ahora subo al “peinador de
la Reina”, pasaré por las habitaciones del Emperador, y luego me voy a la
fuente de Abencerrajes, en donde me esperan mis amigos.
-De eso te quiero hablar.
-¿De mis amigos? ¿De que los conoces?
-Aquel que entró contigo, aquél que tiene bigotes, está
detenido.
-¿Y has esperado hasta ahora para decírmelo? ¿ Y que ha hecho
para que lo detuviesen?
-No. No hizo nada. Escucha
con calma. Le culpan de haber robado una cartera.
-Jajaja. ¡Una cartera!. ¡Mi amigo, el de barbas no tiene
ninguna necesidad de robar ninguna cartera. ¡Anda, vete a contar cuentos a tus
amiguitos!
-Lo sé. Y sé quien la robó.
Tú seguiste. Yo seguí
tus pasos para decírtelo. Esperé a estar lejos del lugar. Mi madre te espera.
-¡De veras que todo esto es muy raro.!. Ve, Vamos primero a
la fuente donde debe esperarme. Si no está allí te sigo.
Entré en la sala de Reposo, y desde sus ventanales filmé,
alejando la filmación hasta perderse en la nada.
Mi amigo no estaba. Seguí a la chica. Tuve que desandar más
de dos kilómetros. Por fin me encontré ante una dama de mucho postín que me
dijo:
-Tu amigo está detenido. Acompáñanos. Enseguida volveremos.
Y sin hablar palabra la seguí. Allí, en un puesto de policía
estaba mi amigo quejándose de su mala estrella.
-Me informaron. Yo nada dije, porque nada sabía. Pero la
señora. Sacando la cartera de un bolso dijo a un caballero que allí estaba
-¿Conoce usted esta cartera?
-Si que la conozco. Es la mía, y dentro, además de mil
dólares poco más o menos, está mi documentación.
-Pues no es este hombre el ladrón. Es uno de mis criados.
Ruego tampoco lo castiguen, pues padece de cleomania ( o algo así).
El caso es que soltaron y mi amigo. Fuimos en busca de los
otros, y seguimos la excursión.
Entre cuadrados de piscinas, a cuyo borde iban senderos
cubiertos de flores, y lindando con mirtos nos fuimos hasta el jardín del
Portal de la Torre de las Damas.. Allí seguimos filmando. De pronto les digo a
mis amigos:
-Si no fuera por esa señora, nosotros estaríamos ahora bien
disgustados. ¿Por qué no vamos y la invitamos a cenar a ella, a su hija y a su
esposo.
-No. A su hija no, dijo el exprisionero. A ella la invité
yo. Y ahora mismo voy a recogerla al Patio de la Sultana..
-Bien. Pues te acompañamos, y todos iremos a comer junto a
la Catedral. Hay un lugar allí muy hermoso. Todo está muy bien. Y se lo
merecen.
-De acuerdo Pero antes vamos a pasar por el Palacio de Carlos
V. Quiero filmar los bajorrelieves de ese lugar.
Ya visitado el Palacio nos fuimos por la Carretera del Darro
hasta la Catedral.
Aquí nos encontramos con Sofía y Reina.
-¿Quién paga hoy?
-El pagano de Barbero, ya os contaré, ya.Gracias a estas
personas, sino nos hubiera dando un susto, aunque es inocente.
¿Y que pasó con ese
matrimonio?
Nada en particular, que nuestra humilde humildad no nos
permitía tener con ellos nada más que una sincera amistad, la cual fomentamos
de tarde en tarde en algún Chat. La verdad que París nos viene un poco grande.
Nos desborda.
Preferimos nuestra sencilla sencillez.
Mas adelante serian buenos amigos visitando nuestra casita
en Barcelona
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