ETERNA PRIMAVERA.
Imaginaos que vais de paseo en una deliciosa mañana cuando
el sol tiñe de armiño las montañas en radiante crepúsculo matutino.
La campiña cual alfombre que se extiende a nuestro paso, y
al andar vamos pisando tantas flores bellas que parece que da pena pisarlas.
El aire poblado de dulce aroma, y un sol que nos hace más
agradable todo.
A veces somos jóvenes, demasiado jóvenes para comprender que
todo esto es un regalo de Dios. Del Poderos y amante Dios. Del que está lleno
de misericordia y nos trata como hijos. Por eso de cuando en cuando extiende
una alfombra a nuestros pies, y a ese “cuando en cuando “le llamamos primavera.
Después la edad va avanzando. Nos damos cuenta que el sol,
el viento, la lluvia, el oxígeno, y la vida obedecen a un Ser Inteligente que cuida
sus ciclos.
Llega por fin la vejez, y con ella la plenitud de una vida
donde todo es reflexión, paz y encanto. Y con un pie en esta vida y otro en la
eternidad acudimos al Dios Padre Y le decimos Padre mío, Dios. Dame tu cielo,
ese cielo al que me has predestinado.
Le decimos: Padre mío Dios, dame el don de ser misericordioso
para alcanzar esa Divina Misericordia tuya de la que nos hablas por medio de
Sor Faustiana. Aunque primero ya has dicho Tú en el monte de las bienaventuranzas:
Benditos los misericordiosos porque ellos alcanzaran Misericordia.-
El Dios del amor, pide amor.
El Dios de la vida quiere que todos vivamos junto a Él
El Dios de la Misericordia quiere que seamos misericordiosos
para usar con nosotros de misericordia.
En esta vida nadie es plenamente feliz. Ni el rico ni el
pobre, ni el sabio, ni el ignorante, ni el sacerdote, ni el catecúmeno…nadie es
plenamente feliz-.
Y la Virgen le dijo a Bernardita cuando se le presento en Lourdes
en la cueva de Masavielle: No te voy a hacer feliz en esta vida. No he bajado
del cielo para darte la felicidad en esta vida... La felicidad te la daré en la
otra vida.
Es porque este mundo es un mundo de prueba, es el crisol que
se purifica en el fuego, es el fuego del amor a Dios a los semejantes que tiene que ir creciendo poco
a poco, hasta purificarnos.
Yo no quiero el premio para esta vida. Renuncia a que Dios
me premie con cosas materiales, porque mi alma ha sido creada para cosas más
hermosas e imperecederas.
Voluntariamente debiéramos de renunciar todos a los paraíso fiscales,
es decir a tener lo suficiente para la vida, porque eso no es la voluntad de
Dios. La Voluntad de Dios es que tengamos el pan suficiente para cada día, y no
para cada año o para cada mes.
La muerte puede sorprendernos a cualquier momento. Muere el
niño. Muere el niño que se forma en el vientre de su madre porque su madre lo
asesina.
Muere el joven, muere el viejo.
Pero si un joven puede morir, el viejo no puede vivir. La vida
tiene sus límites, y de ellos nadie pasa.
Ahora parad un
momento. Dejad por un rato todas vuestras preocupaciones.
Dejad la azada, la pluma, el libro, incluso el pensamiento
dejarlo, y seguirme un momento.
Suponed que en este instante sucede como en el campo de los alfaques. Una cisterna mata
en segundos a dos cientas personas.
Suponed que una estrella roza contra la tierra y en unos
segundos todos morimos asados por cientos de miles de grados de calor que la
estrella o aerolito arrastra consigo.
Todos quedamos en la misma posición en que estábamos . El
que apalea queda con el palo en alto. El que mata queda con l pistola en alto
para disparar. El que toma café queda con la taza en la mano. Y así
sucesivamente. Así quedaron en los alfaques los que en un segundo se
convirtieron en cadáveres, casi 200 personas.
Es ahora que viene el juicio que no tiene apelación. Para el
lado que cae el árbol para él permanecerá eternamente.
Muchos están en Gracia de Dios. Y entre todos esos muchos
contamos que estemos nosotros, porque vosotros al venir a un Chat católico es
porque os preocupáis de vuestra salvación, porque os inquietan vuestras culpas
y buscáis un perdón sacramental que solo la Iglesia Católica puede dar.
Y de momento nos encontramos en la presencia de Dios.
Es nuestro primer día en la Eternidad. Es nuestro primer día
en el cielo. Es decir, el alma se eleva a un grado de felicidad tan inmenso que
no existe medida en este mundo para decirlo.
Y allí nos encontramos con muchísimos amigos que hemos
conocido en esta vida.
Madres, hermanos, abuelos, vecinos…Aquellos que un día han
dejado su cuerpo en la tumba por inservible. Ahora vienen a nuestro encuentro.
Nosotros llenos de felicidad y alegría los saludamos.
¿Cómo es el cielo? El cielo es todo amor. Personas bellísimas
de una juventud eterna en medio de un áureo sol, de flores vivas que son las
almas que han adorado a Dios y ahora están gozando de Dios ante su trono
Nos vemos envueltos en un
amor sincero, puro, verdadero, sin egoísmo. Todos nos aman con un amor
angelical. Y en nosotros ha crecido en un instante la capacidad de amar, y
amamos a todos. Todos los espíritus de cualquier tiempo de cualquier cuerpo
humano se conocen.
De por si el amor ya es felicidad cuando es total y
completo. Ese amor que no existe en este mundo. Pero ahora es Dios el centro
del amor y brota en todas las almas.
Amamos y somos amados. Dios nos ama, y la sonrisa de Dios haría
morir de felicidad a nuestras almas si pudieran morir. Pero ya ni existe la
muerte ni el dolor ni la vejez. Todos tendremos la misma edad. La edad
perfecta, la belleza perfecta, el amor
perfecto, pues en el cielo todo es perfección.
Uff. Voy a parar, Sino nadie me va a leer. Otra vez será.
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