sábado, 4 de mayo de 2013

LA OVEJA PERDIDA Hoy contemplaremos a Jesús el Buen Pastor Jesús está hablando n un atardecer de verano. Los rebaños de ovejas tornan a su redil. Entonces toma la palabra y dice: “¿Que hace el Buen pastor? Cuando ve que una ovejita esta enferma la cura la cuida, se vuelca en caricias. La saca del sol y la lleva a la sombra... Al mismo tiempo tiene cuidado de las otras, les busca buenos pastizales donde la hierba sea blanda para que se alimenten. Usa la honda y el bastón para sacarlas de los peligros que ellas ignoran y volverlas al lugar seguro... Ved aqui que una oveja lo abandona. ¡Cuánto la amaba! Era joven, limpia cándida como un cielo de primavera. El pastor la miraba con cariño esperando de ella buena lana. Y la ovejita también amaba a su pastor. Pero he aquí que pasa por el camino que rodea el redil un falso pastor. Ese pastor no lleva ni bastón para defenderla ni honda que aleje a los enemigos. En su lugar lleva un incensario que despide bellos aromas que aturden, que hacen perder la conciencia. No lleva consigo defensas para las ovejas, sino una sal que va dejando por el camino, pero que no es sal sino una sustancia que quema con un delirio extraño. Esa ovejita va detrás del tentador, prueba esa sal y siente ganas de tomar más. Es una sal que atrae a venenosos reptiles que enroscan su cuello, y produce una sed de asquerosas aguas turbias. El buen Pastor deja a las 99 a buen recaudo y sale veloz en busca de la oveja que se va tras el tentador. La llama, pero ella no oye, porque está embriagada con otras voces, con canciones que la aturden más y más. El buen Pastor camina veloz en todas las direcciones hasta que por fin encuentra sus huellas. Las sigue, la llama, le grita, la alcanza…Pero la oveja baja envilecida la cabeza y no se atreve a mirar a su pastor, al que la ama, al que daría su vida por defenderla, por volverla al buen camino. Ella está manchada, sus vellones están llenos de inmunda suciedad. El buen pastor le dice ¡Por fin te he alcanzado! ¡Cuánto me has hecho sufrir. No bajes tu frente envilecida. Tu pecado queda oculto en mi corazón. Nadie lo sabrá solamente tú y Yo. El mundo querrá apedrearte por tu culpa pero Yo te defenderé con mi persona de las críticas de los demás. Ven. ¿Estas herida? Si, ya lo veo. Ese maligno pastor engañador te ha causado mucho daño. Tus heridas están a la vista. Las veo, pero quiero que tú me las enseñes para curártelas, muéstramelas porque quiero que vuelvas a tener confianza en Mí que soy tu Pastor, que soy tu Dios. ¿Recuerdas cuando me mirabas llena de amor cuando me reconocías por tu Dios?. Ahora tienes el corazón herido, lo sé. El Tentador te engañó, te prometió todo lo bueno y solo te dio azufre infernal y veneno. ¡Cuantas heridas, cuanto dolor! Pobre pequeña alma engañada. Pero dime ¿si te perdono me amarás? Dime ¿si te tiendo mis brazos vendrás a Mí? Veo tu corazón arrepentido. Entonces ven y renace. Ven y regresa a los pastizales santos. Tu llanto y el mío te lavarán, y Yo para fortalecerte, porque estás enflaquecida por el mal que te ha quemado, te daré mi Sangre para reconfortarte. Ven, que te llevo en mis brazos hasta llegar a mis pastos seguros. Vamos, no temas. Las otras 99 ovejas son buenas. Ellas se alegrarán de tu regreso y yo te aseguro que en el cielo hay más alegría por la ovejita perdida que regresa al rebaño que por las otras 99 que siempre han gozado de mi amistad. Carlos Javier. Blog-Fraaancisco.blogspot.com

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