jueves, 2 de mayo de 2013

TEOLOGIA DE LA LIBERACION ¿Qué es en sí misma la Teología de la liberación? Esa Teología, llevada a cabo en su integridad es volver los ojos a Jesucristo y hacer aquello mismo que Jesucristo hizo y predicó. No hay nada en contra de los ricos, de aquellos ricos que, con su trabajo han adquirido lo necesario para sus necesidades y para cumplir con las obligaciones familiares. Esa forma de tener riquezas es buena cuando ni el corazón ni la mente buscan un desequilibrio entre pobres y ricos. El comunismo, cuya palabra significa que todos seamos iguales a la fuerza, con injusticias y atropellos, eso es lo que se debe evitar. La Teología de la liberación desea que en el mundo reine la caridad. Una caridad tal como la predicaba Jesús: Quien tiene dos capas y no necesita tres que tape el frio y las carnes de quien le falta una, dos y tres. Aquel que no tiene para comer, ni para él ni para sus hijos debe ser atendido por los que, hartos de comer y beber, prefieren tirar los alimentos antes que convertirse en benefactores de aquellos que ven al pobre llenarse de buenas comilona das, mientras ellos están heridos por el hambre. Jesús ha hablado varias veces de esto. Había una vez un rico, Epulón. Se gastaba todo su sobrante en darle a su cuerpo cuanto se le antojaba. Los perros y las mascotas despreciaban tanta comida. Entre tanto los pobres le pedían las sobras, y eran expulsados de su presencia como seres viles, repugnantes y sin derecho a comer. Pues resulta que todos tenemos un estómago que nos pide de comer. El niño que llora de hambre, y que se ve morir de debilidad. La madre que saca su bocado para darlo al hijo, y los dos abrazados en lazo de amor y miseria mueren en un portal, o en una cama llena de frio y vieja. La Joven que desea casarse, pero ni ella ni su novio tienen lo suficiente para ellos, y menos para los hijos. El arrendador de pisos que vive de rentas, y las sube, y las pone por las nubes mientras los que habitan sus casas deben ayunar cada día para poder pagar el alquiler. Los Bancos que inhumanamente prestan dinero con intereses enormes, y cuando no pueden recoger el dinero con creces acosan al hipotecado hasta hacerle preferir la muerte antes de verse en una situación insoportable, él, sus hijos, su mujer, Todos abocados a dejar el piso, a perder el dinero de la hipoteca que han pagado en parte, y entre tanto ver como los Bancos hacen balanza, presumiendo de miles de millones anuales que han robado al más débil También aquellos que les acompañó la fortuna, o que llegaron a ser grandes ricos a costa del sudor del pobre, y luego almacenan en Paraísos Fiscales un dinero que ya no va a producir más, porque está inmovilizado para todos menos para él. Eso es una de las más grandes injusticias que claman al cielo. Eso es el pecado social más grande, aunque no esté recogido directamente en los evangelios ¿Qué debemos hacer? Tener caridad. Tener solidaridad con los necesitados, sean ellos de donde sean. Ponernos nosotros en la situación precaria del menesteroso. Del pobre, del que mendiga una palabra de comprensión, una palabra de ánimo, el que mendiga un puesto de trabajo, un pan para su hambre, una agua potable abundante para las necesidades den él y de su familia. Pero no, porque esta injusticia de los ricos, amparada por los mismos países, por la misma sociedad que vive en la abundancia, ha preferido seguir pisoteando los derechos de los necesitados, y ha cargado insoportables cargas económicas contra los pobres. Los ricos no devoran a los ricos, sino que los ampara, No se solidarizan con el hambre del pobre y la mitigan, sino que esconden sus riquezas en paraísos fiscales, mientras el pobre de sudor bañado entre placeres al rico ve. Antes lo miraban resignado, porque miraban al cielo con su fe. Pero tanta injusticia humana ha reventado el aguante, ha borrado la fe de sus corazones, y pretenden ser ricos aunque sea injustamente. ¿Quién tiene la culpa de etas guerras fratricidas? La respuesta es que las provocan todos aquellos que teniendo tres capas prefieren dejarlas en el armario que las coman las polillas antes de darle una a uno que no tiene defensa ni contra el frio ni contra el hambre. Claro que es rechazada la Teología de la Liberación. Pero no es rechazada por los que sufren, sino por los ricos, por los que tienen sus vidas bien cubiertas y sus estómagos bien llenos. Éstos tienen el poder de convencer la prensa, la tele, la radio, para que se predique como buena la otra teología que el pobre es pobre porque ha nacido para ser pobre, y el rico es rico porque ha nacido para ser rico. Y entretanto van haciendo un enorme distanciamiento entre ricos y pobres, de tal modo que Jesús tuvo que decir. ES MAS DIFICIL QUE SE SALVE UN RICO QUE UN CAMELLO PASE POR EL AGUJERO DE UNA AGUJA Pero claro, a las palabras de Cristo siempre se les ha encontrado dos significados. El verdadero por parte de los pobres y el falso por parte de los que no tienen caridad. ¡Hay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro premio en este mundo! En el otro será al revés. Y de nada os va a servir apelar al Padre Habrán, porque ni Habrán oirá vuestras quejas ni vosotros dejaréis de experimentar eternamente el sufrimiento que pudiendo remediar no lo habéis remediado. Estamos pasando una crisis mundial. Pero no busquéis las causas. No las encontrareis. Las causas son las qe he dicho: FALTA DE CARIDAD DE SOLIDARIDAD Y DE AMOR ENTRE LOS HABITANTES DE LA TIERRA. Habitantes que antes o después la muerte igualará. Y es precisamente contra este pecado contra el que lucha LA TEOLOGIA DE LA LIBERACIOn.

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