miércoles, 1 de mayo de 2013

XANADÚ- Este testimonio lo he vivido yo. Nació un niño. Un niño minusválido. Un día estaba yo charlando desde la emisora y me llama un niño. Era Xanadú. Ese mismo al que hago referencia. No lo conocía, nunca nos habíamos visto. Desde ese día Xanadú se hizo un gran amigo mío. Él tiempo pasó y ya tenía 17 años. Me contó la triste situación en la que se encontraba, y me invitó a que fuera a visitarlo, ya que él no podría venir ami casa. También era de Barcelona. Un buen día fui a su casa. Lo ví….¡Pobre criatura! Lo vi, le di un abrazo, y ´´el me abrazó efusivamente, con el único brazo que podía mover . Charlamos un gran rato. Luego le dije: No tenga ninguna cosa por aquí para dejarte. Así te acordarás de llamarme alguna vez a la emisora. Pero tengo una imagen de la Virgen de Fátima. Te la regalo. Recibió el regalo con mucho gusto, y se la coloqué al lado de su silla de ruedas. Este chico estaba en una silla de ruedas. Tenía una bolsa para sus necesidades, porque no podía moverse. Solo movía un brazo, y con un leve movimiento movia la cabeza. Podía hablar, aunque debía respirar continuamente, porque el pulmón no tenía suficiente aire. Movía un poco la cabeza de un lado a otro. Pero el resto del cuerpo estaba completamente inmóvil No podía comer. Su madre le daba la comida. No podía moverse. Solo podía charlar. En su rostro se le veía la gran alegría de estar con alguien, de sentirse querido. Y en mí encontró un gran amigo. Más que un hermano, porque a cada momento, que podía me estaba llamando. Yo le quería mucho, muchísimo. Y no era yo solo quien lo quería. Todos los jóvenes pasaban por su casa a visitarlo. Incluso camioneros de buen corazón que habían oído hablar de ese joven tan bueno. A veces Xanadú tenía ataques de epilepsia, que le hacían moverse de un lado a otro. Un día las emisoras de radio y televisión comenzaron a hacer una propaganda a favor de las madres que abortaban a hijos con malformaciones y las invitaban a abortar. Recuerdo que XANADÚ lloró de rabias, por la incomprensión de la sociedad y de las madres asesinas. Entonces comenzó una propaganda en favor y agradecimiento de las madres que tienen el valor de llevar a cabo su embarazo aun que sepan que el hijo va a salir tarado. XANADÚ ESTABA ENAMORADO DE LA VIDA. De esa vida tarada, donde solo tenía una ventana al exterior por el móvil o el teléfono. Pero estaba enamorado de tal manera de la vida que prefería una hora, un día de vida…de esa vida miserable ,a todos los tesoros de la humanidad. No envidiaba la vida de nadie. Tenía recuerdos de sus primeros años, cuando en los brazos de sus padres podía estar como en un trono, y dese ese trono amaba a todos los que lo saludaban. No se consideraba ni un inútil ni un desafortunado. Su gran amor era su madre y su padre. Después de ellos eran sus amigos. Aquellos amigos que lo amábamos con todo nuestro corazón, y a quien llamaba cada día, dos o tres veces. Yo era su gran amigo. Y yo era R5. Siempre me consulta, y buscaba a R5, y en cuanto me encontraba se nos pasaba el tiempo hablando. Un día me dijo: “R5, no sé qué me pasa. No me encuentro bien. Mi padre me va a llevar al hospital del Valle de Hebrón. Pero si yo no puedo llamarte me llamas tú” Así pasaron unos días. Y Xanadú dejó de llamarme. Luego…luego me han contado que había tenido una leve mejoría, y los padres se lo iban a llevar a casa. Pero antes de salir expiró. Al día siguiente fue su entierro. Cientos y ciento de personas asistimos a la misa por Xanadú. Nos llamamos los unos a los otros. Desde el tanatorio a su casa iba la carretera llena. En la iglesia no se cabía. En casi todos los ojos brillaban las lágrimas aquel atardecer acompañando el cadáver de Xanadú Y Xanadú, el gran minusválido, el joven que nunca se pudo mover de su silla, el que se hacia las necesidades con ayuda de una bolsa higiénica…dejó un vacío tan enorme entre sus miles de amigos que difícilmente lo podremos llenar. Pasaron los años, y Xanadú descansa en una tumba del cementerio municipal donde siempre hay un jarroncito con frescas y hermosas rosas. Madres, no doy este testimonio para pediros nada. Digo esto para que no tengáis miedo en dar la vida a quien la vivirá dándoos un sublime amor. un amor sin límites como jamás habéis imaginado. Si queréis saber algo más de este inválido con gran gusto os lo puedo contar. Porque TAMBIEN ESTOS MINUSVALIDOS AMAN LA VIDA TANTO O MAS QUE LA AMAMOS CADA UNO DE NOSOTROS. Y sus padres han llorado a este hijo durante todo el tiempo de sus existencias. Ya han muerto, pero con el nombre de su hijo XANADú en los labios.

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