sábado, 8 de junio de 2013

UN ENCUENTRO CON DIOS. Cada semana, si es posible, cada persona debiera tener un encuentro con Dios. ¿A caso no es eso lo que el mismo Dios quiere de cada uno de nosotros? Antiguamente no había Sacramentos. Pero Dios ya había establecido su voluntad de que todo hombre debía tener un encuentro con Él. ¿De qué manera? Pues guardando un día para Él. Un día en que no se dedicase a las criaturas, sino a Él. Era entonces el sábado. Sábado quiere decir descanso. En ese día había que orar, ayunar, ayudar a los necesitados, pedir humildemente perdón, y perdonar a los que nos hicieran daño Después Jesús ha establecido el Sacramento de la Eucaristía. Y como Jesús es Dios y está en la Eucaristía, por eso Dios quiere que tengamos un encuentro con Él acudiendo a la Eucaristía. Pero también estableció el Sacramento del perdón. Dos amigos que se quieren, si se han ofendido, si uno ha ofendido al otro es natural que primero de tener un encuentro se reconcilien. Entonces recibir el Sacramento de la Reconciliación es lo mejor para tener un encuentro con Dios Así sucedía antes en todas las parroquias. El párroco estaba media hora antes de misa en el confesonario en espera de hombres y mujeres que desearan tener un encuentro con Dios. Aquellos que habían faltado a Dios en cualquiera de los diez mandamientos, o en todos, debían acercarse al sacerdote, contarle sus culpas, y el sacerdote perdonaba sus culpas en nombre del mismo Dios que tal autorización les ha dado a los sacerdotes. En la actualidad esta práctica se va borrando de la mente de las nuevas generaciones. Ya no hay sacerdotes en el confesonario esperando l penitente. Solo en algunas parroquias. Ya no hay personas para confesar sus culpas. Ya no hay ese intimo acercarse a Dios, contar sus culpas, y oír de labios de Cristo, cuando por medio del sacerdote te dice “Vete en paz, porque tus pecados se te han perdonado. Tus culpas ya no existen. Eres un ser nuevo, sin culpas. Procura no pecar más” Y lo peor es que se ha perdido la conciencia de pecado. Al perderse la conciencia de pecado se va a comulgar, a veces animados por el mismo sacerdote que dice que en las misas se debe comulgar. Pero el sacerdote tendría que decir primero: “Debéis de comulgar, sí, pero en gracia de Dios, porque la Comunión es un Sacramento de vivos, y Y a un Sacramento de vivos no puedes acercarte en culpa grave, porque cometes un pecado más llamado Sacrilegio. Si tú y cada uno de nosotros procuramos tener un encuentro con Dios cada semana es casi seguro que dios tendrá un encuentro con nosotros a la hora de nuestra muerte, a no ser que nosotros rechazásemos ese encuentro. Hay personas muy buenas, que ayudan al sacerdote como laicos, y suelen impartir la doctrina cristiana. Pero tened en cuenta una cosa: Entre los catequistas a veces se encuentran encargados de llevar las almas a Dios que están constantemente repitiendo y repitiendo hasta cansar “Debes ir a confesar tus pecados. Repiten: Debes ir a confesar tus pecados. Vete a confesar tus culpas. Vete ya…. Quiero decirles a estas personas que aunque lo hagan con buena voluntad no deben forzar las situaciones. Un catequista no es más que un sembrador. Su deber es impartir la palabra de Jesús y decir a todos sin dirigirse a uno solo: Todo pecador debe pedir perdón de sus culpas, y acerarse a un confesor, para oír de labios de Jesús TUS CULPAS TE SON PERDONDAS” Lo digo porque en los Chats católicos se encuentran personas que, con el ansia de que un pecador se acerque al confesor, lo repiten tantas veces, que parece una obsesión. ¿Sabéis lo que conseguís? Pues que el pecador os tome por unos obsesos y no os vuelva a escuchar. Hay que ser muy cuidadosos cuando se trata de llevar un alma a Dios. Primero hacerle ver la bondad de Dios, después prepararlo poco a poco para una confesión, y después decirle que se acerque con arrepentimiento a un confesor.” Es así, y no querer conseguir ya y ahora lo que se propone. Es decir, Primero explícale quien es Dios, los atributos de Dios, que son su Misericordia y su amor…Después que el, pecador sepa quién es Dios inspirarle arrepentimiento, y luego indicarle que Dios lo espera para tener un encuentro de amigos entre los dos. A ver si hay suerte de que lea esto alguno del Chat Católico…

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