sábado, 27 de diciembre de 2014

Aviso a todos. Cuando me etiquetéis pegad bien la etiqueta. Ya estoy harto de ir a parar al almacen de Objetos Perdidos.VISITANDO UN NOVICIADO PASIONISTA: SOLO EN LA IMAGINACION: Aquella tarde se acercó mi hermano, y contemplando el amplio valle me dice: -¿Ves tantos árboles cargados de verdor? ¿Ves que hermosos son? Pues si subimos al alto de este que tenemos aquí aun se verá más y más allá. Todo es belleza por todas partes. Todo es vida, y en esta vida late el Amor de Dios. Cada planta, cada persona, cada avecilla del cielo es un reflejo del Amor de Dios. -¿Y a ti quien te enseña todas esas cosas? Es muy hermoso lo que dices. -Toda palabra que diga la verdad es hermosa, porque todo procede de la prístina belleza de Dios. No hay nada en el orden de Dios en su creación que carezca de un por qué, de un `pensamiento de Dios. Por eso también es hermoso hablar siempre de las maravillas de Dios. -¿Podrías invitarme al Noviciado de los Pasionistas de Angosto donde ahora tú estás? Me agradaría sentir tan bellas cosas que tú sabes y yo no. -Espero. Voy a intentarlo. Mientras yo hablo con el Maestro de Novicios, tú baja al valle y espérame junto a la fuente aquella que mana de las rocas. Bajé y esperé. Alegre y a prisa viene Juan, mi hermano, y me dice: -Mañana muy de mañana estaremos subiendo al tren hacia el Noviciado. Ya no hay ningún inconveniente. Pero solo puedes estar un mes con nosotros y como invitado. -Oh, qué alegría. Un mes en el noviciado. -Y ahora , en esta tarde plácida de primavera, antes de que el ocaso caiga sobre las flores vamos a recoger las más hermosas flores de la pradera para nuestra madre, que durante un mes tendrá que quedarse solita. -¿No podemos llevarla con nosotros? -No. Es un noviciado masculino. Además ella tiene que atender a los criados. Solo tú vendrás conmigo. Aquella noche me fui temprano a mi habitación. Dejé las ventanas abiertas, porque me agarrada ver las estrellas. Son muchas las estrellas, cuando por la noche se cubre la tierra con sus manto negro, y despiertan a allá en los campos siderales, como vigías, que están vigilándonos por todas partes. Su luz hace más bella la noche, y el pensamiento va desde las ovejas y los amigos hasta Dios. Desde los campos cubiertos de hierbas y flores hasta el Creador. Cuando la aurora, cual perla bruñida de nácar, comenzaba a lanzar sus bellos destellos sobre los campos y las montañas, ya estábamos nosotros sobre nuestras bicis camino de la capital, que luego dejaríamos en casa de nuestros primos, mientras no regresábamos. El tren, parado en la estación echaba grandes bufidos de humo y vapor esperando las órdenes del maquinista para ponerse en marcha. Cruzar España en un tren antiguo, cuando uno puede asomarse a la ventanilla es hermoso. Todo el día en tren. Ya al media día siguiente llegamos a Vitoria, y desde allí subimos a un autobús que nos llevó hasta las puertas del Noviciado de Angosto. Atravesamos en gran portón que da a la huerta. Allí un hortelano cavaba bajo un hermoso sol, del cual se guarecía sentándose un rato junto a la fuente, bajo unos altos árboles. -Ven. Te voy a presentar al Maestro de Novicios. Seguro que tendrás que estar solo. Al menos… -¿Al menos qué? -Pues que quieras probar como es la vida en el Noviciado. Veremos si el Maestro está de acuerdo. Nos saludó muy atentamente, y fijándose en mí me dice: -¿Qué edad tienes? -Quince años. -¿Y qué quieres de mi? ¿Autorización para convivir con los novicios? -Pues sí. -Te asignaré uno. Su nombre es Daniel. Aunque aquí le llamamos Germán. _Si es posible quisiera estar con ustedes un mes. -Eso no depende de mí. Depende de ti. Es lo mismo que si tú le dices a Jesús de Nazaret: ¿Me salvaré? Jesús te constaría: Eso ya solo depende de ti. Si haces el bien te salivarás, si no lo haces no podrás salvarte. Muy agradecido Padre. Procuraré salvarme, digo, portarme bien, a ver si puedo estar un mes. Me asignaron una pequeñita habitación. Una cama cuyo colchón relleno de borra de algodón. Una mesita, sobre la cual había una calavera y un crucifijo. La calavera se la llevaron a otra parte. También había un colgador detrás de la puerta para no dejar la ropa tirada por el suelo. Una asilla vieja, y nada más. Podía hacer todo lo que hacían los novicios o estar de paseo por las dependencias. Opté por hacer lo que hacían los novicios y se lo dije al Padre Maestro. El cual sonriéndose me dijo: -Muy bien hijo, muy bien. Aquí reina el Santo silencio. La cena es a las nueve. No se habla en el refectorio. Tampoco se levanta la vista, pues el recogimiento nos obliga a mirar solo adelante y hacia abajo. Después de cena subimos al coro a dar gracias y rezar el rosario, eso en la Iglesia... A las dos de la madrugada una matraca te despertará, y formaremos todos en el pasillo grande. Luego bajamos al pasillo inferior, y nos daremos unos azotes. ¿Quieres bajar o quedar durmiendo? -Quiero bajar, y que me den una disciplina como aquella que hay ahí. -Ahora te la daré... Luego recitaremos unos salmos y después de una hora volvemos a dormir hasta las siete de la mañana. Entonces las campanas te despertarán, y bajamos a escuchar una misa de preparación para recibir la eucaristía, después la misa de comunión, donde puedes comulgar. Y después la misa de acción de gracias. Ya pasado todo esto bajamos a desayunar. Después vamos al Campo a jugar ala balón o a otros juegos. Y comienzan las clases. -Me parece bien. Ya no es necesario que me explique más. -Entonces estarás con nosotros como postulante, pero no como Novicio. .Muy bien. Gracias. Ahora contaré las experiencias de la vida en una casa de PP. Pasionistas. Casi igual a los Pp. Jesuitas. Me gusta ·

No hay comentarios:

Publicar un comentario