viernes, 5 de diciembre de 2014
EL TONTO Y EL LISTO
El Termómetro.
¡Muy buenos días, Barbero. ¿Cómo te sientan estos calores?
-No lo sé. Estoy muy preocupado.
-¿Por qué? ¿Qué diabluras has hecho hoy?
-Nada. Es que me encontraba destemplado. Me parecía que me doliese algo, pero no sabía dónde, ni si era dolor o qué. Y me senté en otra silla, pero lo mismo.
-Ah. Pues voy a tomarte la temperatura.
-Sí, Tronco, sí. A ver si tú encuentras algo
-Lo que no encuentro es el termómetro
-Andaba el gato jugando con él. Míralo. Ahí está.
-Bien, pues vamos a tomarte la temperatura. Ya no me acuerdo como se toma. Me parece que tienes que levantar el brazo
-¿Levantar el brazo con el puño cerrado?
-¡Nooo! Con el puño abierto, me parece.
-¿Y ahora qué?
-Ahora baja el brazo yo te coloco el termómetro bajo el bazo. Pero me parece que tienes que sacar la chaqueta.
-Venga. Ponme el termómetro.
- Ya está. Ya han pasado tres minutos. Mírame a ver si tengo fiebre. Y si tengo mucha no me lo digas de golpe. Dímelo poco a poco.
-Eso ya lo sé.----Veamos.
Aquí marca cero
-¿Cero nada más?
-Espera. Te lo voy a poner debajo de la lengua, aunque…. Voy a lavarlo, porque huele a gatos.
-A ver lo que marca ahora, Tronco. Me siento fatal, y no sé lo que me duele.
-Pues el termómetro sigue marcando cero.
-¿Y eso que significa?
-Que estás muerto.
-¿Muerto yo?
-Si. Muerto de muerte morida.
-¿Y qué tengo que hacer? Te lo pregunto porque yo nunca me he muerto en todos los días de mi vida.
-Pues debes irte para el cementerio. ¡Qué quieres que te diga! Y yo me voy. No me agradan los muertos.
-Pero Tronco. No me dejes solo aquí junto a mi cadáver. También yo le tengo miedo. Quédate conmigo.
-No, no y no. Yo me voy que igual me la pegas a mí, y eso sería lo peor.
-Bueno, pero avisa a alguien.
-¡Con razón decías que no sabías donde te dolía. Me voy a prisa. Y corriendo.
-Pues yo voy corriendo detrás de ti.
-¡De eso nada, monada! Todos se enterarían que me persigue un muerto. Y como te debo medio millón de dólares, se creerían que vienes persiguiéndome para que te los de.
Chau. Cierro la puerta y me voy a mi casa. Que lo pases bien. Aquí se acaba nuestra amistad.
-Este Tronco me ha abandonado cuando más lo necesitaba. Es un mal amigo. Un fascista, un canalla, un traidor, un…un…un… ¿Pero que ven mis ojos? Veo que el termómetro está roto y no tiene mercurio.
Voy a medirme la temperatura con el otro…….—Ahora sí. Ahora tengo treinta ay seis de fiebre. Así que voy a casa del tronco, aunque ya es de noche, pero voy a darle una alegría,
-Trooooncoooooo!
-Uf, que pesadilla. Estaba soñando que mi Ex amigo el Barbero me llamaba desde ultratumba.
-Trooooonncoooooo. Ven y ábreme.
-¡Y una kaka! Ni por nada del mundo te abro la puerta. Ya sé que te debo mucho dinero. Pero ahora para que lo quieres?
-Que no. Que es otra cosa
-¿Otra cosa?
-Sí. Es que estaba roto.
-Pues aquí no vengas. Si estabas roto vete al sastre que te cosa. Yo no sé coser.
--Que no. Que no era yo…que era.
-Sí, eras mi amigo, pero ahora ya no somos amigos. Anda vete, y a ver si se acaba esta alucinación. Te prometo que si me dejas en paz voy a dar ese dinero a los pobres.
-¿A los pobres vas a dar mi dinero?
-Pero tú dónde estás? Porque en el cielo no se usa termómetro, digo dinero. Y en el infierno se te quemará.
-Estoy a las puertas de tu casa. Y si no me abres derrumbo la puerta.
-¿Y cómo eres ahora? ¿Negro como un carbón, o blanco como la nieve?
-Bajas o subo?
-Antes de bajar dime una cosa.
-¿Qué cosa?
-Un día robamos una gallina y nos la comimos asada. Otro día movimos un árbol para que cayeran las manzanas maduras, y se cayó el árbol Y otro día en la escuela le rompimos la vara de pegar al maestro. ¿Te has arrepentido de la mitad? Porque la otra mitad me toca a mí.
-Ah, pues no. Nunca me acordé de arrepentirme.
-Entonces huye de mí, que estás en el abismo.
-¡Que no tronco, que no. Ya me voy. Pero mañana ven que tengo que llevarte a un sitio
-Je, je. Tu vete a donde quieras. Yo mañana me voy a hacer penitencia al bar.
-Al bar? ¿Qué vas a coger una turca una mona borrachera?
-Me voy al Bar a lavar platos y copas sin cobrar nada, sin beber nada sin comer nada por mis pecados. Y ahora déjame, que tengo sueño.
Me gus
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario