jueves, 11 de diciembre de 2014
RIOTORTO
Riotorto es una aldea llena de encantos. En las laderas de una colina trepa por una majestuosa colina, dejando abajo en el valle un rio truchero, que acuna a los habitantes con su eterno pasar. Huertas llenas de verdor, predios bien cuidados, caminos en cuyas laderas nacen las flores entre la hierba, flores colgantes de campanillas, milicrocas, flores-pajaritos que en pocos lugares se pueden ver. Y otras muchas de color amarillo, rosa, fucsia, azules, blancas y rojas. Todos los caminos de Riotorto están llenos de aromas y de encantos.
A las laderas crecen feraces los castañoss, a veces con sus recadeos, a veces con su fruta que cae, como si una mano prodigiosa te ofreciera su encanto. Galicia no es igual y Riotorto es diferente de toda España. La tierra de Riotorto tiene otro tacto, otra suavidad y color,
Los pájaros entonan sus cantos durante el día. A veces parece una selva que caminase al son del rio, un rio que va torciéndose y serpenteando de un lado a otro, siguiendo una ruta trazada por los siglos hasta llevar sus nítidas aguas al mar.
Riotorto es el lugar del sosiego, de la luz y de la paz. Allí nadie tiene prisas ni estrés, allí se para, se charla con el conocido o no conocido, y en pocas horas tienes un amigo incondicional. Sus casas tienen siempre las puertas abiertas para el que llega.
Un lugar encantador, por sus gentes, por su trato, por su cambiante verdor y sus huertas es el lugar llamado las Rodrigas, donde no hay policías que multen, donde no hay juventud tarada con las drogas, donde hay un ayuntamiento para resolver tus problemas.
La polución está ausente, porque son pocos los vehículos que van de un lado a otro. Hay librería, farmacia, panaderías. Allí en Riotorto puedes disfrutar de buenas y sanas comidas gallegas. Puedes saborear las ricas truchas de su rio, el Rio Torto, o retorcido.
También el templo es bonito, donde se pueden escuchar los sonidos de “ave de Fátima”.
Un paseo al son del rio te encantará. No solo la variedad de pajaritos y su encanto, sino también podrás disfrutar de edificios antiguos sociales como un viejo molino de antaño, una fábrica de muebles, un mazo donde hasta hace poco fluía de una planta rudimentaria luz eléctrica. Porque los habitantes son emprendedores, y gentes muy inteligentes.
Si piensas ir a Galicia, o a las Mariñas escribe en tu agenda “Riotorto” y te agradará haberlo visitado, y más si llegas a comer el tocino, o chorizos de los que se fabrican en cada casa donde matan sus cerdos.
Si dejas a un lado el núcleo de Riotorto puedes hacer un senderismo hasta Meira, hasta Puentenuevo, Hasta Villaseca, Hasta Espasande. Y cada vez encontraras otros encantos. Por ejemplo el ECO el eco que ya en muy pocas aldeas se escucha. El eco de tu voz, por ejemplo en Mielan. Desde el alto de una colina llamada Ponte real, puedes hacer cualquier pregunta y te la contestarán. Por ejemplo preguntas “¿Qué tiempo hará mañana?” y el eco te devolverá la pregunta. Pero si insistes entonces te dirá. Mañán non chove, pero trae o paraguas. Si preguntas "¿Qué tengo en las manos? el eco te contestará ¿Que tengo en las manos? y luego en voz bajita te dira: "Dedos, muchos dedos, y me voy a dormir" Pero eso solo lo podrás escuchar si llevas el aparato.
A veces por las tardes los jóvenes juegan a los bolos. No te preocupes si no sabes. Ya te enseñaran, de paso que tendrás a tu lado un vasito de buen vino y un buen bocadillo.
En los días de aire los crepúsculos son para ver y escuchar. El aire se queja entre las ramas, y hay quien dice que son las almas de los que abandonaron el pueblo y desde lejos claman por volver.
Galicia es tierra meiga. Pero Riotorto es tierra de embrujos, donde las mujeres son hermosas, airosas y alegres. Donde los hombres son trabajadores, alegres, y sociables, Donde los niños juegan haciendo las horas más hermosas. No he oído nunca decir que en esta aldea alguien padeciera de depresiones. Es que la naturaleza y el hombre aquí se funden en fraternal abrazo para hacer gratas las cuatro estaciones del año. El invierno con sus calvas blancas en las montañas. El Otoño llenando caminos y senderos de hojarasca que cruje al pisarla, La primavera con sus flores, sus encantos, su brotar el verdor por todas partes y el veranos para salir de merienda por los campos, porque gusta más comer a la sombra de los arboles acompañados de amigos. Amigos para siempre, como son los moradores de Riotorto.
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