lunes, 15 de diciembre de 2014

Hoy es un día de poco trabajo Después de varios días sin sol, por fin hoy ha salido. Después de terminar mi trabajo me fui a colocar unas figuras muy hermosas, semejando delfines y otros bellos peces de cerámica en el cuarto de baño. Es que cuando estoy aburrido soy capaz hasta de comerme una paella de arroz. Claro, estas figuras están clavadas a las baldosas y además pegadas a los azulejos. Tuve la gran suerte de pinchar una tubería. (Esas cosas las hago de maravilla) y me quedé pasmado viendo lo bien que salía el agua de la pared. Luego pensé que mejor descansar. Cuando vienen ganas de trabajar lo mejor es esperar sentado que se pasen. Y pensando pensando me dije: ¿A dónde voy? ¿Me voy a dar un paseo por el Paraíso? Vamos. Venid, vamos a dar un paseo por el Paraíso. Tiene que ser alucinante. Llegamos, y lo primero que vemos es miles de millones de seres celestiales esperando para darnos la bienvenida. Aquí todo es belleza, Luz, Alegría, Amor. Todos se dirigen a nosotros como si siempre nos conocieran, pero que hace mucho tiempo no nos ven. Todo es vida y felicidad. Las colinas tienen su vida propia, toda avegetacion es hermosa. Es el sueño de Dios hecho realidad. Los árboles tienen su encanto y belleza jamás visto en la tierra. La compañía vegetal es un encanto. Todas las flores son flores vivas, de cambiante color, El murmullo de los bosques junto con el de los pequeños ríos que van por todas partes es encantador. En todo lo celestial está vivo el Espíritu de Dios. Es el Espíritu Divino el que hace tanta hermosura. Plantas Flores, Luz, Colores, Animales que en la tierra eran agresivos y salvajes…aquí todo es mansedumbre, cariño, amistad…. Es el mundo del Amor. Y el Amor reina en todas las creaturas. Reina en todo lo creado, y desde aquí se divisa el mundo como una maravilla que se formó en un desbordarse el Amor de Dios. Palpitan llenos de vida planetas, montañas, árboles, flores. También la luz en cambiante nácar, es causa de felicidad, porque no es como la luz de la tierra, sino como todo lo celestial, donde solo se puede gozar y ser feliz. Los ángeles… ¡Cuantos ángeles! Miríadas de ángeles en adoración y amando con sublime amor a todos los humanos. Ángeles que fueron compañeros invisibles de tantos humanos que ahora se unen en íntimo lazo de amor. Después el aroma del paraíso. Un aroma tan divino que brota de Dios, que inunda a todos los seres celestiales, que se multiplica en cada uno de sus habitantes. El cantar de las avecillas, el eterno adorar de los arcángeles y otros coros de serafines y celestiales espíritus Los santos Los santos viven extasiados en sublime amor a Dios, y también a todo lo creado. Allí todos aquellos que un día pasaron por la tierra y cumplieron con el deber, siendo buenos padres, buenos esposos, dando abnegado amor a su familia, a sus vecinos a sus prójimos. Amor desinteresado. Esos ahora son los pobladores celestiales trasplantados al Paraiso de Dios. Los sacerdotes que un día tuvieron que dejar padres, hermanos familia para adentrarse en intransitables selvas para llevar algún alma a Dios. Ellos, los que fueron fieles a su vocación, son ahora los mimados niños del Amor Divino Militares, luchadores de la verdad, y seres humanos muy humildes desconocidos de todos…De estos están los cielos llenos. Ellos cumplían con su deber, y en su humildad solo sabían perdonar y callar. Muchos otros que supieron reprimir su lengua para no maldecir, para orar, para no hablar mal de otros. También de esos hay muchos en el cielo, pero más en el purgatorio, porque toda palabra vana hay que purificarla. Y como el cielo no es un lugar, sino un estado, todo esto lo disfruta el alma con plenitud de gloria. Algunos santos han visto los resplandores de la Gloria de Dios. San Pablo, San Pedro, y muchos santos y santas que Dios les permitió ver una partecita de su gloria, y que se creyeron que era ya la eternidad celestial Pero no, porque la felicidad no se puede gozar en su plenitud mientras este cuerpo no pase por la purificación de la muerte. Un día D. Bosco fue arrebatado al cielo. Se encontró con Domingo Sabio, el cual le dijo: No. No es el cielo lo que tú ahora ves. Es tan solo lo natural del mundo que habitas elevado a un grado más de felicidad. El Cielo es millones de veces superior a todo lo que ahora admiras. Ni tampoco Yo tal como me ves. En mi nuevo ser me verás cuando vengas. Todo será mucho más hermoso. La infinita Majestad, belleza, y bondad de Cristo es algo maravilloso, pero eso no podemos verlo, porque contemplar a Cristo tal cual es, eso es el premio eterno. Y siempre será así. Nunca disminuirá el ansia de mirarlo, de contemplar su hermosura. Esa belleza que está a millones de años luz distante de lo que era Jesús en el mundo-. Ya es hora de volver., No nos podemos quedar en el Paraíso, porque no hemos llegado. El Paraíso es el premio final. Y regresamos cantando “Si no fuera pecado segaría mi vida, para estar en el cielo junto a mi buen Jesús. Pero la Virgen dice: No tengáis prisa, ya sé yo cuando debo ir a buscaros a vuestro mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario