martes, 9 de diciembre de 2014
En el Ser Humano hay dos puntos intangibles. Nadie puede decidir más que el propio sujeto. Lo demás seria transgresión y violencia.
Esos dos puntos tan intimos y propios de cada ser humano es el corazón y el sexo.
Nadie puede obligar a otro a darnos su amor.
El mismo Dios no obliga, ni quiere que lo amen a la fuerza. El amor se da espontaneo, y desea ser compartido. Si no se muere.
El sexo es la intimidad de cada persona. La misma persona debe ser consciente de que no es tan solo un animal, sino un ser humano, donde debe saber guardarse, tanto el hombre como la mujer, para un Matrimonio donde entre en acción el sexo, no antes, no después. Solo en el matrimonio y con el fin establecido por Dios, de que amabos, hombre y mujer, sean portadores de la vida para que nuevos seres habiten el cielo.
Cuando en el mundo funcionen correctamente estas dos cosas habrá paz, se acabartán las guerras y todos seremos felices.
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