viernes, 19 de diciembre de 2014
HAY COSAS RARAS,
Me lo contó un taxista amigo.
Tengo una casita en Cádiz donde paso los finales de semana y otros días. También por eso conozco a todos los taxistas de Cádiz porque utilizo a menudo sus servicios.
Hay en Cádiz un antiguo cementerio que ya no lo utilizan pero allí han sido enterrados cientos de generaciones. Era el Cementerio Municipal de Cádiz, aunque ahora es otro que está en el término municipal de Chiclana.
En este cementerio pasan cosas rarísimas.
Una noche de lluvia y tormenta en invierno, al pasar al lado de éste cementerio un, hombre, que parecía salir de la puerta del cementerio, para un taxi y le dice si puede llevarlo a Chipiona.
Chipiona es el lugar donde nació y vivió Roció la cantante.
Se subió el hombre al Taxi y cerró la puerta un tanto bruscamente, por lo que el taxista le dijo que las puertas se cerraban más cuidadosamente.
Comenzaron a hablar. Y llevaban una conversación muy animada.
El taxista volvió la cabeza y no vio a nadie. Pero sí oía la conversación.
Pensando que sería una alucinación, quiso volver.
El ocupante le dijo.
-¿Por qué da vuelta? Le dije a Chipiona. Lléveme a Chipiona.
-Perdone, es que no lo veía.
-Pues aquí estoy. / Y al decirlo volvió a verlo, y siguieron/
Al pasar por el descampado donde hay otro cementerio le dice el ocupante.
-Espere un momento que se va a subir un amigo.
Entonces la puerta de atrás se abre sola, se cierra sola, sin que viese a nadie.
Los dos comenzaron a hablar en el asiento de atrás, y el taxista, bastante asustado siguió hasta Chipiona. Solo podía ver a uno, que a veces desaparecía.
Llegando a Chipiona se bajaron, invisibles, dejando el dinero en el asiento.
El taxista volvió a Cádiz, y no contó nada. Pero desde entonces tenía ataques de pánico. Y dejó el Taxi por unos meses.
En este tiempo, otro taxista que pasa por el mismo lugar ve que paran su taxi y se sube un hombre y le dice:
-¿Me puede llevar a Chipiona?
-Claro que sí, súbase usted.
Y al cerrar la puerta desaparece.
El Taxista que no lo ve, baja, y de pronto ve que está sentado leyendo un cuaderno de notas.
Sigue su recorrido, y al llegar al mismo cementerio que el otro le dice que se va a subir un amigo. También invisible, así los llevó hasta chipiona.
De pronto el que va en el asiento hablado con un ser invisible le dice:
-Hace unos meses me llevó un taxista llamado Rosas de apellido. Y no lo he vuelto a ver.
-Ah, sí. Tiene una depresión o algo así.
-Ya lo había pensado. Bien, déjenos aquí.
Y el taxista sintió como se abría la puerta y se volvía a cerrar, pero no vio a nadie. Aunque el dinero estaba en el asiento
De vuelta pasó por casa del Taxista llamado Rosas y le contó lo sucedido.
Y Rosas le dijo:
-Exacto lo que me sucedió a mí. Has hecho muy bien en contármelo, pues yo no he dicho nada. Esto me confirma que no tenía yo ninguna alucinación.
Desde entonces estos dos taxistas no trabajan por la noche, ni pasan por delante del cementerio de Cádiz, del que se cuentan macabras historias.
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