martes, 2 de diciembre de 2014
Hace años, debia tener yo unos doce años, me fui a misa al Instituto Teológico que está a cargo de los PP.Jesuitas en Sant Cugat.
Vi que habia un sacerdote confesando y tambien nosotros nos pusimos en la fila.
Llega una mujer de unos cincuenta o sesenta años a confesarse. Debia ser sorda, porque sus pecados se oian acá y allá.
"Padre me confieso de que mi nuera es una mala mujer, porque todo lo bueno se lo da a su marido y a mi me da las sobras.
-Hija. Dejemos a su nuera. ¿Que pecaditos tiene?
-Padre, es que mi marido me hace levantar temprano, y yo queria dormir más.
-¿Cuantas horas duerme usted?
-Ocho, Padre. Pero yo quisiera dormir once.
-Ya está bien. Dejemos a su marido. ¿Que culpas tiene usted, Hija?
-¿Yo?. Yo nada. Le quité una sortija de diamantes a mi nuera, para que no se haga la presumida. Y a mi me viene bien al pulso. Me la pongo cuando voy por ahí.
-Pero hija, eso es robar. Es pecado y debe devoloverlo.
-Padre ¿y no vale que se lo devuelva el dia del juicio final? Lo digo porque he leido que aquel dia estaremos todos reunidos, y. blablabla.
-Está usted en un tribunal donde se exponen las faltas y se acepta la penitencia. ¿Está usted arrepentida?
-¿Yo?. Mire Padre, si hay que arrepentirse me arrepiento, porque yo soy muy buena y tengo un corazon muy noble, que me lo ha dicho mi madre, pero por imperativo legal. Que conste.
-¿Se arrepiente usted o no? No me haga perder más tiempo.
-Sí. Vale, si.
-De penitencia rece usted dos rosarios por su nuera, y uno por su marido. Y ahora arrepentida haga un acto de contricion.
Pues asi, así van algunos a confesarse
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario